EL NUEVO MAPA POLÍTICO

La Unión Europea se rearma en bloques tras las elecciones

Liberales y socialistas trabajan en una alianza contra la extrema derecha.

El presidente de Francia, Emmanuele Macron, recibe a su par español Pedro Sánchez. Foto: Reuters
Emmanuel Macron recibió ayer lunes en París a Pedro Sánchez, cuyo Partido Socialista fue el ganador en España de las elecciones europeas del domingo. Foto: Reuters

Apenas confirmados los resultados de las elecciones para la Eurocámara que se cerraron el domingo, los líderes comprometidos con una mayor integración de la Unión Europea (UE) comenzaron a definir las estrategias que desarrollarán una vez que se instale el nuevo legislativo comunitario.

A pesar de avances de los partidos euroescépticos en algunos países, como Francia, Polonia y Reino Unido -que pronto dejará la UE- el resultado electoral fue interpretado como un voto de confianza para los líderes tradicionales, tras un alza de la participación y un tibio desempeño de los nacionalistas.

“Las elecciones fueron una prueba tangible de que la democracia europea está viva”, dijo Margaritis Schinas, portavoz jefa de la Comisión Europea. “Los populistas no ganaron esta elección”.

Ante las políticas hostiles de Rusia, la creciente influencia económica de China y las políticas impredecibles del estadounidense Donald Trump, los europeos decidieron enviar el mensaje de que la UE permanecerá unida. La participación llegó al 51% frente al 43% en las elecciones del 2014.

Además, los partidos de extrema derecha o nacionalistas, incluyendo en Italia La Liga de Matteo Salvini, el Partido Brexit de Nigel Farage, el francés Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen y los que gobiernan hoy en Polonia y Hungría podrían tener problemas para resolver sus diferencias y convertirse en un único bloque con cerca del 25% de los escaños en la Eurocámara.

Los jefes de Estado de los 28 países miembros de la UE, incluyendo a la primera ministra saliente de Reino Unido, Theresa May -dejará el cargo el 7 de junio-, se reunirán hoy martes en Bruselas para discutir la sucesión de Jean-Claude Juncker en la presidencia ejecutiva de la Comisión Europea y de otros cargos importantes, como la jefatura del Banco Central Europeo (BCE).

Las negociaciones, marcadas por intereses nacionales, divisiones entre partidos y temas de género, se extenderán al menos hasta la cumbre del 20 y 21 de junio.

Así quedó el nuevo parlamento europeo. Foto: AFP
Así quedó el nuevo parlamento europeo. Foto: AFP

Bloque franco-español

En este contexto, una de las reuniones más importantes previa a la cumbre de hoy en Bruselas, tuvo lugar ayer lunes en París, cuando el presidente Emmanuel Macron recibió al socialista español Pedro Sánchez, con quien abordó el reparto institucional en la UE y la necesidad de crear una alianza contra la ultraderecha en la Eurocámara

Sánchez es el primer líder europeo al que ve Macron tras las elecciones de este domingo, que dieron una holgada victoria a los socialistas en España y que colocaron en segunda posición en Francia al partido liberal del presidente galo, por detrás de la extrema derecha de Le Pen.

Con la reunión entre Sánchez y Macron los socialistas españoles también quieren mandar un mensaje a los liberales de Ciudadanos, aliados de Macron en España, que rechazan negociar pactos con los socialistas pero no rechazan la posibilidad de alcanzarlos con la ultraderecha de Vox.

El italiano Matteo Salvini sale al ataque.

En la vereda de enfrente de Macron y Sánchez también se organizan. Las fuerzas nacionalistas europeas ganaron algo de terreno en las elecciones, pero enfrentan una complicada tarea para unirse.

A la cabeza de ese esfuerzo está el italiano Matteo Salvini, cuya Liga se ha convertido en la principal fuerza euroescéptica y busca juntar a partidos con mentalidades similares.

Salvini ayer junto a los líderes de ultraderecha de Alemania, Finalndia y Dinamarca. Foto: Reuters
Salvini junto a los líderes de ultraderecha de Alemania, Finalndia y Dinamarca. Foto: Reuters

El vice primer ministro italiano de línea dura dijo ayer lunes que aspira a agrupar a 150 legisladores y ya habló del asunto con Le Pen, Farage y el primer ministro húngaro, Viktor Orban.

Los resultados provisionales conceden más de 170 escaños, o un 23% de los 751 miembros de la Eurocámara, a partidos euroescépticos.

Otro que se puede sumar al plan de Salvini, el partido nacionalista gobernante en Polonia, Ley y Justicia (PiS), ya dijo que está listo para hablar sobre una alianza con la Liga.

Aunque el número de diputados euroescépticos parece insuficiente para bloquear leyes en una cámara que seguirá dominada por fuerzas centristas y liberales, los nacionalistas podrían hacer sentir su peso en algunos asuntos con las alianzas adecuadas.

Orban, que con el 52% del voto húngaro obtuvo 13 escaños en la Eurocámara, parece cerca de dejar el Partido Popular Europeo, donde fue suspendido por preocupaciones sobre el estado de derecho en Hungría y acercarse a las fuerzas ultraderechistas.

Vox, el nuevo partido de extrema derecha español, podría sumarse también al grupo de Salvini en algunos asuntos.

Pero el líder italiano tiene muchas diferencias por resolver. Por ejemplo, los nacionalistas del este de Europa se oponen a los llamados de Italia para compartir a los solicitantes de asilo entre los estados de la UE, y el PiS polaco desconfía de las amistosas relaciones de Salvini y Le Pen con Rusia.

Asimismo, en lo referente a la política económica, los euroescépticos tienen visiones muy diferentes, ya que Salvini pide más flexibilidad en las reglas fiscales, algo que es recibido con frialdad por sus aliados austriacos del FPO.

El avance de los euroescépticos se debe en parte al éxito del Partido del Brexit, que con 29 escaños es el más grande en la nueva Eurocámara. No obstante, esto sería temporal, ya que los legisladores británicos deberán renunciar cuando Reino Unido abandone la UE el 31 de octubre.

Las claves de la elección europea
Emmanuel Macron. Foto: EFE.

Consensos. El Partido Popular Europeo (PPE) y los socialdemócratas (S&D) no superaron por primera vez la mayoría simple en la Eurocámara, lo que significa que tras cuatro décadas en las que las dos grandes familias políticas no han tenido más que pactar entre ellas para sacar adelante los grandes temas, ahora llega el tiempo del consenso y el multipartidismo. Liberales y ecologistas serán las parejas preferidas de baile.

Euroescépticos. Como en 2014, los malos augurios de un caballo de Troya euroescéptico que explotara desde dentro las instituciones europeas volvieron a equivocarse. Los eurófobos han aumentado más de 50 escaños pero todavía están lejos de representar un número suficiente de bloqueo en la Eurocámara. Incógnita es el futuro de los conservadores y reformistas europeos, cuyos restos podrían aliarse con alguna de las dos familias euroescépticas ya existentes, la Europa de las Naciones Libres de Marine Le Pen o la Europa de la Libertad y la Democracia Directa.

Italia y Francia. Aunque los euroescépticos no sean mayoría en el hemiciclo europeo, no deja de ser significativo que en Italia y Francia, dos socios fundadores de al UE, hayan ganado de forma clara las elecciones las apuestas de extrema derecha populista de Marine Le Pen y Matteo Salvini.

Ecologistas. Alemania y Dinamarca, entre otras, han empujado los buenos resultados de los Verdes, que suman casi 20 escaños más que en las anteriores elecciones. Los ecologistas, como los liberales, pasan a ser claves en la formación de mayorías en la Eurocámara.

Conservadores. El Partido Popular Europeo cae de 221 escaños en 2014 a 178 en 2019 incluso aún sumando los 13 escaños del suspendido Fidesz húngaro, que ha obtenido más de la mitad de eurodiputados de Hungría. Si el “enfant terrible” abandonase el PPE, seguirían los primeros pero solo a 13 del S&D.

Bloque alternativo. Los grupos de izquierdas, ecologistas y liberales no suman los 376 y se quedan en 366. No será posible ninguna gran mayoría que no cuente con el PPE. Los conservadores sí podrían buscar una mayoría alternativa, aunque poco probable, con la extrema derecha y los populistas. El nuevo juego de equilibrios dificultará sacar adelante legislaciones encalladas como la reforma de asilo, así como otros como la lucha contra el fraude fiscal, y legislación de carácter social y medioambientales.

Brexit. El declive de los conservadores británicos -el partido de la renunciante primera ministra Theresa May que convocó al referéndum de salida de la UE- confirma el castigo de los británicos a la gestión de la salida del país de la UE, que se produciría a fines de octubre, aunque no sorprendería una nueva prórroga.

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