Buenos Aires | Ignacio Quartino
Ya es una rutina desde que el conflicto entre el gobierno de Cristina Fernández y el campo llegó a su pico de tensión. El martes: los caceroleos comienzan después de las 19.30. Anoche, por tercer día consecutivo, no fue la excepción.
Desde aquel día, en Recoleta, Retiro y Barrio Norte (los barrios más exclusivos de Buenos Aires) comienzan a escucharse ruido a acero y teflón, acompañadas por bocinas y aplausos de peatones que caminan ocasionalmente por la zona. El martes y el miércoles, los medios recién recopilaron testimonios del "caceroleo VIP" pasadas las 21.00 y las imágenes comenzaron emitirse en flashes informativos durante las tandas de la programación habitual. Ayer, en cambio, desde temprano ya se mostraron alerta a lo que podía pasar en la calle.
El reclamo de los porteños comenzó ayer a las 19.32, exactamente un minuto después que la jefa de Estado argentino culminó su discurso. En esta ocasión, no fue necesario articular una cadena de SMS y correos electrónicos. El sonido metálico comenzó ni bien la presidenta diera el saludo final en el club del Sindicato del Comercio Argentino, en Parque Norte. A las 21.30, una multitudinaria marcha caminaba por avenida Callao.
Días atrás, esa vía de comunicación resultó tan o más aceitada que la logística que aplicó Néstor Kirchner desde su bunker de Puerto Madero. Según publicó ayer el diario Crítica de la Argentina (dirigido por Jorge Lanata), mientras en Plaza de Mayo se hacían sentir los cacerolazos del martes pasado, el ex presidente se comunicó con el piquetero Luis D`Elía y le dijo: "La plaza es nuestra. Hay que salir a bancar a Cristina". El resto, historia conocida: el movimiento social de D`Elía (quien ocupó un lugar de privilegio en el acto de ayer), acompañado por otros polos obreros que se dirigieron sobre la medianoche a la plaza y protagonizaron incidentes con manifestantes que protestaron contra el gobierno.
Clases. Estos incidentes fueron interpretados por algunos medios como una lucha de clases que trascendía el conflicto rural: ricos versus pobres. Las cacerolas de teflón que registraron los medios argentinos en las protestas marcaban el poder adquisitivo que se opone ideológicamente a la política popular que promueve Cristina Fernández. De hecho, el oficialismo ha cosechado magros resultados electorales en este importante distrito argentino.
Muchos de quienes sacaron a relucir sus cacerolas en los barrios residenciales son, efectivamente, propietarios de campos. Pero limitar el conflicto a una lucha entre ricos y pobres es muy aventurado. También hubo porteros de edificios que protestaron, igual que conductores de autos destartalados que hacían sonar la bocina para apoyar el reclamo, pese a no tener una sola hectárea de tierra.
Según han sostenido varios analistas, el reclamo en Buenos Aires, no es bajar las retenciones del sector chacarero, ni derrocar el gobierno legítimamente electo que asumió hace menos de cuatro meses. Cristina Fernández ganó en primera vuelta en las elecciones del 28 de octubre con casi el 45% de los votos; pero en la Capital Federal aglutinó sólo un 23,6% de las adhesiones. Pensar que más de tres cada cuatro porteños son ricos o tienen intereses en el campo no es viable. Los testimonios de los manifestantes reflejan otras cuestiones. "Que deje de preocuparse por las extensiones, el botox y que gobierne para todos los argentinos", reclamaba una manifestante cacerola en mano.
En caso que este conflicto no encuentre solución al corto plazo, es de esperar más ruido a cacerolas. Desde el miércoles pasado una cadena de mails propone asistir en forma pacífica a la Plaza de Mayo para protestar contra la política de gobierno el miércoles 2 de abril. Esa fecha es Feriado Nacional ya que se conmemoran 26 años del inicio de la Guerra de las Malvinas.
Abasto. Ayer, las heladoras de los supermercados de Recoleta no lucieron anémicas como el martes pasado. Contrario a lo que sostenían los matutinos de la víspera, las heladeras tenían carne vacuna, achuras y distintos cortes de pollo. Se trata de cortes envasados para exportación, que sirvieron para disimular el desabastecimiento. Eso sí, los precios de los cortes escalan cifras muy elevadas: un kilo y medio de peceto trepó al equivalente a 350 pesos uruguayos. Lo mismo ocurrió con derivados del campo: el litro de aceite de girasol superó lo que serían 70 uruguayos.
Pero no todo es como en Recoleta. Según dijo el vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías, Alberto Williams, "es prácticamente cero el stock de carne en Buenos Aires". Los vacíos en las góndolas son muy notorios en los principales supermercados del país.
Algunos analistas sostienen que el desabastecimiento es uno de los caballos de batalla que tiene el oficialismo para inclinar la balanza a su favor. La estrategia es que los porteños comiencen a sentir cada vez más la falta de alimentos por causa de la huelga del sector rural, la mayor en treinta años.
i | Más información. Las retenciones y la economía uruguaya. ECONOMÍA / A13
Un odio a la "puta oligarquía"
Luego de dos noches de tomarse a golpes con manifestantes a favor del campo en Plaza de Mayo, y de liderar de hecho una suerte de "fuerza de choque" compuesta por piqueteros kirchneristas contra aquéllos, el ex funcionario del gobierno de Néstor Kirchner, Luis D`Elía, volvió ayer a dar muestras de su particular concepción del conflicto y de la lucha de clases.
"Lo único que me mueve es el odio a la puta oligarquía", dijo el líder piquetero en declaraciones radiales. Además, dijo tener un "odio visceral" contra quienes llamó "blancos del Barrio Norte", una zona de clase media alta de Buenos Aires.
D`Elía fue subsecretario de Tierras para el Hábitat Social durante el gobierno de Néstor Kirchner, marido y antecesor de la actual presidenta, Cristina Fernández.
No fueron sus únicos dichos polémicos. Un cable de la agencia DyN consignó que D`Elía había dicho: "No tengo problemas en matarlos a todos", en referencia a la "puta oligarquía", por la que dice sentir un "odio visceral".
Horas después, el piquetero aclaró en un comunicado y en otros medios de prensa argentinos que él nunca había hablado de matar a nadie. Todo lo contrario, según explicó, lo que dijo fue: "Si ellos pudieran nos matarían a todos nosotros".
Denunciando "operaciones de inteligencia", pero sin identificar a nadie, D`Elía explicó que la letra "n" de "nos matarían" fue cambiada por la "l" de los mataría de manera "deliberada". En lo relativo al odio a los "oligarcas", no tuvo problemas en ratificar sus dichos.
El justificó su accionar en Plaza de Mayo, agrediendo junto a otros piqueteros "K" a los manifestantes, porque "la Plaza de Mayo es de las madres, de las abuelas, de los hijos y es de los trabajadores". la nación/gda
Incidentes graves en piquetes
Buenos Aires Cansados del corte que les impide transportar mercadería y que los mantenía "atrapados" desde hacía 14 días, un grupo de camioneros arremetió ayer contra un grupo de piqueteros ruralistas instalados en la ruta 7, a la altura de Laboulaye, en Córdoba.
Los camioneros condujeron sus vehículos contra la carpa donde se encontraban los productores y dieron vuelta una camioneta después de que les lanzaran los llamados "miguelitos" contra las ruedas de sus camiones. La policía no intervino.
Luego se inició una fuerte discusión entre todos los presentes y un camionero cayó desmayado. Fue asistido por sus compañeros y trasladado a un hospital en una ambulancia.
La versión de los ruralistas la dio luego Clara Rafo, presidenta de la Sociedad Rural de Laboulaye, quien aseguró que el piquete "se venía desarrollando en forma muy tranquila" y que "hoy a las 6.30 se comenzaron a mover unos 100 camiones". En ese momento, dijo, "se liberó totalmente la calzada", pero "un camionero por una mala maniobra rompió una rueda".
Pablo Moyano, secretario del sindicato de Choferes de Camioneros, indicó que lo de Córdoba puede repetirse en otras rutas y que los "trabajadores están cansados de esperar".
A pesar de todo, los productores rurales se muestran intransigentes. "De aquí solo nos sacan muertos``, dijo un productor desde otro piquete en San Pedro, a 180 km de Buenos Aires. agencias y la nación / GDA
Respaldo rural regional
La Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM) emitió ayer un comunicado en el que manifestó su "preocupación por el nuevo sistema de retenciones" anunciado por el gobierno argentino, que provocó el paro que ayer cumplió 15 días.
Según el comunicado, la FARM expresa su solidaridad con la Sociedad Rural Argentina (SRA) y las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), dos de las entidades que llevan adelante la movilización desde el pasado13 de marzo, en su "significativa expresión de protesta" contra las retenciones que, aseguran, "implica un alza en los derechos de exportación de granos en estado natural".
Al mismo tiempo, la FARM dice abrigar la esperanza "de que el diálogo en base al conocimiento de la realidad se imponga en la brevedad posible y se establezcan las medidas para seguir alentando la producción agropecuaria.
Entre los firmantes del documento se encuentran el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Guzmán Tellechea, y su colega de la Federación Rural uruguaya, Rodrigo Herrero.
También suscriben el texto los titulares de las mayores asociaciones agropecuarias de Brasil y Paraguay.