TERRORISMO Y POLÍTICA

Ultraderecha aprovecha ataque en Berlín para golpear a Merkel

Alemania revive el debate sobre la política migratoria y las acciones de grupos terroristas.

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Trump dijo ayer que lo de Berlín fue un "ataque a la humanidad". Foto: EFE

La zona que fue escenario del atentado del lunes en Berlín estaba ayer miércoles blindada por la policía, mientras se concentraban dos grupos para manifestarse a favor y en contra de la canciller alemana Angela Merkel. Por un lado estaban los militantes nacionalistas europeos que se oponen a lo que llaman "islamización de Occidente". Enfrente, se colocó otro grupo con la consigna "mejor Berlín sin nazis", en categórico rechazo a las posiciones ultranacionalistas de derecha.

Es que Berlín volvió a estar dividido en dos por el atentado del lunes reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS), que causó la muerte de 12 personas en un mercado navideño.

El atentado ha reavivado en Alemania el controvertido debate sobre la crisis de los refugiados y su gestión por parte de la canciller Merkel, de nuevo presionada por sus socios bávaros y la derecha radical, que la responsabiliza sin pudor de la tragedia.

"Llevamos años pronosticándolo. Han dejado entrar a cientos de miles de refugiados sin control. Es la desintegración de Alemania", clamó el ultraderechista Björn Höcke ante una pancarta con la frase "Merkel debe irse" junto a la sede de Cancillería. Höcke, líder en el "Land" de Turingia de Alternativa para Alemania (AfD) y representante de su ala más dura, había convocado a una concentración de protesta a cien metros del edificio, a modo de ceremonia de duelo por los 12 muertos del atentado.

"Exigimos que se expulse a los delincuentes y terroristas llegados aquí al amparo de Merkel", exclamó.

Las pancartas exigiendo que Merkel se vaya se alternaron con otras acusándola de "dictadora", o con otro eslogan característico de la AfD: "Basta ya".

Las acusaciones de AfD contra Merkel eran previsibles y empezaron la misma noche de la tragedia del mercado navideño, sin esperar a las investigaciones.

Las víctimas del ataque son "muertos de Merkel", escribió en Twitter el líder de AfD en Renania del Norte-Westfalia, Marcus Pretzell, el mismo lunes.

"Cada día leemos muchos tuits. No los comentamos. Quien escribe ciertas cosas se descalifica a sí mismo", respondió el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert.

Seibert declinó valorar las declaraciones de Horst Seehofer, líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), que tras el atentado ha redoblado sus exigencias a la canciller respecto a la política de refugiados.

Seehofer lleva meses exigiendo la imposición de un límite a la llegada de refugiados —200.000 peticionarios por año— y apuntó ahora que, de no acceder a ello la canciller, su partido está dispuesto a pasar a la oposición tras las elecciones generales de 2017, en las que Merkel irá por su cuarto período de gobierno consecutivo.

La CSU y la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel han mantenido durante décadas la práctica de consensuar a sus candidatos y de no competir entre sí ante las urnas.

La formación bávara es asimismo desde hace décadas el partido hegemónico del "Land" más tradicionalista y conservador del país, por el que ingresó la mayoría de los 1,2 millones de refugiados que han llegado a Alemania desde principios de 2015.

Los ultras europeos.

El holandés Geert Wilders, líder del Partido para la Libertad (PVV), publicó en Twitter una foto de Merkel salpicada de sangre.

"Nos odian y nos matan. Y nadie nos protege. Nuestros líderes nos traicionan", escribió el político holandés recientemente condenado por discriminación, una sentencia que aumentó la popularidad de su partido, ya favorito a ser el más votado en las próximas elecciones de marzo.

El británico Nigel Farage, gran amigo europeo de Donald Trump, también culpó a Merkel y acabó enzarzado en una discusión con el viudo de la diputada laborista Jo Cox, asesinada por un neonazi en junio.

"Noticias terribles de Berlín, pero no son una sorpresa. Hechos como este serán el legado de Merkel", escribió en Twitter el exlíder del Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP), antieuropeo y antinmigración.

Brendan Cox, que calificó el asesinato de su esposa en plena campaña del referéndum sobre la Unión Europea como un "atentado terrorista" con motivaciones políticas, respondió a Farage, también en Twitter: "¿Culpando a políticos por los actos de extremistas? Te estás metiendo en un lío, Nigel".

Farage no respondió en la red social pero lo hizo más tarde en una entrevista en la radio en la que criticó a Cox.

La líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, no relacionó a la canciller alemana con el atentado, pero sí lo hizo el vicepresidente del partido, Florian Philippot.

"Merkel organizó la desorganización, porque hacer venir 1,5 millones de inmigrantes en más de un año es irresponsable, cuando sabemos que el Estado Islámico infiltra terroristas entre los emigrantes", dijo.

Y en Grecia, el movimiento neonazi Amanecer Dorado habló de "criminales islamistas disfrazados de refugiados que asesinan a nuestros ciudadanos".

MEDIDAS CONTRA EL TERRORISMO

Mayores controles a migrantes

Europa ajusta los instrumentos para hacer frente a la plaga del terrorismo, después del último ataque en Berlín. El objetivo es crear un rápido y eficaz sistema de alerta para los “combatientes” y los migrantes irregulares, y asegurarse bloquear más rápidamente los financiamientos a los criminales. Es el sentido del último paquete de disposiciones presentado por la Comisión de la Unión Europea que, desde la matanza de París, está poniendo a punto una serie de medidas para combatir el terrorismo.

El primer pilar es la introducción de un mecanismo que activa la alarma a través del banco de datos del Schengen Information System (SIS), para la actividad terrorista. Ahora podrán tener acceso a estas informaciones Europol, Eurojust y el nuevo cuerpo de la Guardia de Frontera de la UE.

Por primera vez, entonces, deberán ser incluidos en la base de datos Schengen toda información sobre los repatriados y los migrantes irregulares. Hay 26 países europeos en el sistema Schengen. La base de datos de Schengen monitorea quién entra, sale o se queda en el área de libre circulación europea. El segundo pilar es impedir lo más posible el financiamiento de la actividad terrorista y criminal. Entre las medidas, está la de controlar los flujos de dinero efectivo dentro y fuera de la UE, permitiendo controles por debajo de los 10.000 euros previstos por las declaraciones aduaneras y extendiéndolas a los paquetes postales, envíos de mercadería, tarjetas de crédito prepagas y valiosas. (ANSA)

Sospechoso: le negaron el asilo pero no lo expulsaron

Anis Amri, tunecino de 24 años, es el hombre más buscado en Alemania por el atentado del lunes en Berlín. La Fiscalía ofreció hasta 100.000 euros por pistas que ayuden a encontrarlo. El tunecino estuvo vigilado por las autoridades alemanas hasta septiembre. Amri entró en Alemania en el verano de 2015 y su solicitud de asilo fue rechazada el pasado junio. En el camión utilizado en el atentado del lunes en Berlín, se encontró el certificado que recibió cuando su petición de asilo fue denegada y en el que se le permitía seguir en el país porque no era posible su expulsión. Según el diario Süddeutsche Zeitung, estaba relacionado con la red que lideraba Abua Walaa, detenido en noviembre en Alemania y acusado de captar y adiestrar jóvenes para enviarlos a combatir con el Estado Islámico en Siria e Irak. (EFE)

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