LA NEGOCIACIONES POR EL BREXIT

UE y Londres pactan cómo será su divorcio

La primer ministro Theresa May salió fortalecida del acuerdo.

Bruselas: May y el presidente de la Comisión Europea Juncker. Foto: Reuters
Bruselas: May y el presidente de la Comisión Europea Juncker. Foto: Reuters

La Comisión Europea y Reino Unido franquearon ayer viernes una etapa clave en el Brexit con el primer acuerdo sobre los términos de su divorcio, un pacto que abrirá las puertas próximamente a discutir la futura relación entre británicos y europeos.

"Hemos podido hacer los progresos suficientes para entrar en la segunda fase (de negociación) entre los 27 y Reino Unido", indicó el titular del ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, en Bruselas junto a la primera ministra británica, Theresa May.

El anuncio llegó tras una noche de trabajo por parte de los negociadores quienes buscaban un acuerdo antes del domingo para que los líderes europeos pudieran dar su visto bueno en una cumbre la próxima semana.

Los europeos querían avances suficientes en la negociación de las tres prioridades del divorcio —liquidación financiera, derechos de los ciudadanos expatriados y la situación en la frontera en la isla de Irlanda— para poder pasar a la segunda fase de negociación, como reclama Londres.

Todo apunta a que los mandatarios europeos validarán en la cumbre del 14 y 15 de diciembre en Bruselas el acuerdo preliminar alcanzado.

La frontera entre Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte se ha convertido en el escollo más importante en la recta final de esta primera fase de negociación, que tomó 172 días desde la primera ronda celebrada el 19 de junio pasado.

Bruselas apuntó que "Reino Unido reconoce las circunstancias excepcionales de la isla de Irlanda", y asumió "importantes compromisos" para evitar una frontera física.

Respecto a los expatriados, tanto los ciudadanos europeos residentes en Reino Unido como los británicos residentes en el resto de la UE antes del 29 de marzo de 2019, cuando está prevista la salida efectiva de los británicos, mantienen sus derechos sanitarios, sociales y laborales. El acuerdo estipula también que los tribunales británicos "deberán tener en cuenta" la jurisprudencia existente en el Tribunal de Justicia de la UE en el momento de la retirada, si bien serán los encargados de resolver los diferendos.

Sobre la factura a pagar por Londres por sus compromisos adquiridos como socio, May indicó que será "justa" para los contribuyentes británicos. Los negociadores alcanzaron una "metodología" de cálculo del monto que se elevaría a entre 40.000 y 45.000 millones de euros, según Londres.

May fortalecida.

Iniciar las conversaciones sobre comercio y acordar una transición para el Brexit era crucial para el futuro político de May, muy cuestionada después de que el Partido Conservador perdiera su mayoría parlamentaria en una elección anticipada realizada en junio. "Me alegra mucho la posibilidad de seguir adelante", dijo May, quien votó porque Reino Unido permanezca en la UE en el referéndum realizado en junio de 2016, pero que ha insistido repetidamente que Londres saldrá bien parado del Brexit.

Este acuerdo, correspondiente a la primera fase del "divorcio" británico, es vista en Londres como una victoria personal para May.

El ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, la felicitó en un tuit por su "determinación" en alcanzar el acuerdo.

Para el diputado Michael Gove, uno de los políticos más destacados de la campaña a favor del Brexit, el pacto es un "importante logro personal para la primera ministra" y elogió las habilidades negociadoras de la líder de los tories.

Sin embargo, desde la oposición, el portavoz laborista, Keir Starmer, dijo que el país necesitaba "saber cuál es el precio político del compromiso" con Bruselas, en referencia a la falta de detalles sobre lo acordado.

El exlíder del eurófobo Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, ironizó en su cuenta de Twitter que esta es "una buena noticia para la señora May porque ahora podemos pasar a la próxima fase de la humillación".

Radiografía del acuerdo

EXPATRIADOS. El objetivo es la "protección recíproca" de los derechos de los ciudadanos británicos instalados en el resto de países de la Unión Europea y de los europeos residentes en Reino Unido, es decir unos cuatro millones de personas en total. El texto señala que desde la fecha de retirada, prevista el 29 de marzo de 2019, los expatriados residentes podrán seguir trabajando y estudiando allí donde viven. Los expatriados mantendrán sus derechos sanitarios, de jubilación y de acceso a prestaciones sociales. Las familias tendrán el derecho de reunirse con un titular de un permiso de residencia y sus hijos tendrán ese derecho incluso si nacen tras el Brexit.

IRLANDA. La cuestión de la frontera entre Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte fue de lo más discutido.

Londres se compromete a que no se instale de nuevo una frontera física, denominada "dura" en el texto, entre ambos territorios de la isla de Irlanda, incluyendo "cualquier infraestructura sólida" o "controles". Los acuerdos de paz de 1998, que pusieron fin a décadas de sangrientos enfrentamientos entre nacionalistas y unionistas norirlandeses, deberán respetarse, así como la Zona Común de Viajes, un acuerdo que rige los desplazamientos en las islas Británicas.

FACTURA. Ambas partes alcanzaron un acuerdo sobre la "metodología" de cálculo del monto que Reino Unido debe abonar por los compromisos financieros adquiridos como socio y que, según un portavoz del gobierno británico, podrían elevarse a entre 40.000 y 45.000 millones de euros. El acuerdo prevé que Reino Unido continúe abonando sus contribuciones previstas en el presupuesto de la UE hasta 2020 incluido.

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