LA LUCHA CONTRA EL VIRUS

La UE acuerda un histórico plan de reconstrucción poscoronavirus

Tras cuatro días y cuatro noches de discusiones, los 27 socios dieron luz verde a un fondo de recuperación de 750.000 millones de euros.

Macron y Merkel: el presidente francés y la canciller alemana en plena negociación del plan. Foto: AFP
Macron y Merkel: el presidente francés y la canciller alemana en plena negociación del plan. Foto: AFP

El plan de rescate acordado la madrugada del martes por la Unión Europea (UE), por primera vez sobre la base de deuda común, es histórico. Todos consideran que hace apenas unos meses parecía algo inimaginable: fue necesaria la llegada del COVID-19 para concretarlo.

Antes de la cumbre, estaba previsto que el plan de recuperación de 750.000 millones de euros (más de 850.000 millones de dólares) constara de 500.000 millones en subvenciones y 250.000 millones en préstamos.

Pero ante la oposición de los cuatro países denominados “frugales” (Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia, a los que se sumó Finlandia), y tras cuatro días y cuatro noches de discusiones que comenzaron el viernes por la mañana y concluyeron en la madrugada del martes, los 27 socios dieron luz verde a un fondo de recuperación de 750.000 millones de euros financiado con la emisión de deuda común, que incluirá 390.000 millones en subsidios (110.000 millones de euros menos del plan original) y 360.000 millones en préstamos (110.000 millones más).

Junto al fondo, el plan acordado incluye un presupuesto comunitario de 1,074 billones de euros para el periodo 2021-2027.

Países "frugales".

Durante las cuatro jornadas de negociación, que han convertido a la cumbre en una de las más largas de la Historia comunitaria junto a la celebrada en Niza en diciembre de 2000, la mayor parte de los Estados miembros ha tenido que realizar concesiones para alcanzar la necesaria unanimidad.

Todos los líderes han celebrado lo pactado, pero las discusiones y, hasta cierto punto, el resultado, han quedado marcados por los países denominados “frugales”. Desde un primer momento dominaron el debate con sus exigencias, que en gran parte se vieron satisfechas en el consenso final.

Holanda, Dinamarca, Suecia y Austria consiguieron recortar el volumen de ayudas directas en el fondo de recuperación, tener mayor control sobre ellas y aumentar sus descuentos en la contribución al presupuesto por aportar a las cuentas más dinero del que reciben.

Con todo, las subvenciones no cayeron hasta los 350.000 millones que pedían esos países, reacios a cualquier transferencia directa, y tampoco se redujo el nivel total del fondo, pese a que pedían situarlo en 700.000 millones.

Las condiciones para acceder al fondo de recuperación de la Unión Europea (UE) centraban ayer viernes las discusiones de los líderes europeos. Foto: Reuters
Foto: Reuters

De todas formas, las propuestas de compromiso que el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, fue planteando durante la cumbre siempre redujeron la cantidad de subvenciones, pues las iniciativas del político belga pasaron de situarlas en los 500.000 millones a ubicarlas en los 450.000 millones, más adelante en los 400.000 y, finalmente, en los 390.000.

Los grandes países, como Alemania, Francia, Italia y España, además de la mayoría de Estados miembros, querían como mínimo 400.000 millones de euros en subvenciones.

El recorte en subvenciones se ha traducido en rebajas en programas financiados por el fondo, como el de ciencia Horizonte Europa, el de inversiones Invest EU, o el Fondo de Transición Justa para el clima.

Las posturas de Austria, Suecia, Dinamarca, Holanda y Finlandia han sido los principales obstáculos para lograr el acuerdo durante la cumbre de la UE y han demostrado que si se alían, esos Estados, con bajas cifras de población, pero gran riqueza, pueden presionar y poner en cuestión el tradicional eje francoalemán, pues en las cumbres europeas las decisiones se toman por unanimidad.

De hecho, el canciller austriaco, Sebastian Kurz, aseguró el lunes que la “mejor decisión” de su país ha sido integrar el “grupo de los frugales”, porque son “países pequeños que no tendrían peso por sí mismos”.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, subrayó tras lograrse el acuerdo que los “intereses holandeses están bien protegidos” con las condiciones aplicadas al paquete.

Ahora falta el filtro del parlamento europeo

El plan aprobado por la UE debería empezar a funcionar en 2021, pero para ello antes es necesario que la Eurocámara dé su visto bueno y que varios parlamentos nacionales ratifiquen la legislación que permitirá emitir deuda común, lo que ocurrirá en las próximas semanas o meses.

En mayo, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que insistía en que la Eurocámara tendrá la última palabra sobre el presupuesto multianual y que lo rechazará si no incluye la reforma del sistema de recursos propios de la UE o si introduce nuevos instrumentos que no queden bajo el escrutinio de la Eurocámara.

Este martes, la Eurocámara avisó de que no se puede dar “por hecho” su respaldo al presupuesto plurianual.

Merkel y Macron, líderes y aliados
Macron y Merkel en la cumbre de la UE. Foto: Reuters

Pese a las concesiones que se tuvieron que realizar para lograr el apoyo de los países “frugales”, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, han mantenido su liderazgo en el club comunitario y consiguieron que el bloque cuente con un plan de recuperación de envergadura.

El fondo de recuperación incluye 390.000 millones de euros en subvenciones, muy cerca del mínimo de 400.000 millones exigido por los dos mandatarios, que han vuelto a ser claves en la gestión del consenso y durante la cumbre han coordinado su actuación.

No en vano, ambos fueron los ideólogos del plan cuando en mayo propusieron un fondo de recuperación con 500.000 millones de euros conseguidos a través de la emisión de deuda por parte de la Comisión Europa, que se canalizarían luego en forma de transferencias directas.

De todas formas, la amenaza de un fracaso en la cumbre planeó durante los cuatro días de reuniones, lo que confirma que el eje francoalemán ya no ordena y manda en la UE.

Merkel afirmó que el acuerdo conseguido es la respuesta “de la Europa unida” ante una situación que requería “respuestas extraordinarias”. “Europa ha demostrado en esta situación ser capaz de actuar”, dijo.

Macron hizo notar “el camino recorrido en dos meses” porque hace solo unos días algunos países, en alusión a los cuatro “frugales”, estaban contra la idea de un endeudamiento en común y ahora lo han aceptado. Esos países -añadió- estaban también en contra del principio de las subvenciones e igualmente lo han aceptado.

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