Las relaciones de Trump con Putin

Trump obsesionado con la injerencia electoral rusa

Ahora dice que jugará a favor de los candidatos demócratas.

“Veremos qué pasa, pero estamos dispuestos a hacer un acuerdo de verdad, no el acuerdo hecho por el gobierno anterior, que fue un desastre”, dijo Donald Trump. Foto: AFP
“Veremos qué pasa, pero estamos dispuestos a hacer un acuerdo de verdad, no el acuerdo hecho por el gobierno anterior, que fue un desastre”, dijo Donald Trump. Foto: AFP

Después de negar toda injerencia de Rusia en las elecciones de 2016 que lo llevaron a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ahora sospecha de que los servicios rusos intentarán influir en las elecciones legislativas de noviembre próximo para favorecer a los demócratas y no a los candidatos de su partido Republicano.

"Estoy muy preocupado de que Rusia pelee muy duro para tener un impacto en la próxima elección. Sobre la base de que ningún presidente ha sido más duro con Rusia que yo, impulsarán mucho a los demócratas. Definitivamente no quieren a Trump!", escribió en Twitter.

En noviembre se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 del Senado estadounidense.

Desde la celebración de su cumbre bilateral con Vladímir Putin, el pasado 16 de julio en Helsinki, Trump ha cambiado de opinión respecto a la injerencia rusa y los servicios de inteligencia de Estados Unidos en varias ocasiones.

En una rueda de prensa conjunta con Putin tras la cumbre de Helsinki, Trump desautorizó las conclusiones de sus servicios de espionaje, que han determinado que el Kremlin interfirió en las pasadas elecciones presidenciales estadounidenses para perjudicar a la entonces candidata demócrata Hillary Clinton.

Pocos días después de esa afirmación, Trump se desdijo e indicó que se "expresó mal" en la capital finlandesa y que acepta las conclusiones de sus servicios de inteligencia.

Trump trataba así de calmar el aluvión de críticas recibido, incluso desde el seno de su propio partido Republicano, por no replicarle a Putin cuando este afirmó ante los periodista en Helsinki que Rusia no había intervenido en las elecciones de Estados Unidos.

¿Próxima cumbre?

Desde la reunión en Helsinki, se viene hablando de una segunda cumbre esta vez en Washington. El Kremlin se mostró reacio a decir ayer martes si aceptará la invitación de Trump para celebrar una cumbre en Washington este año, afirmando que hay otras oportunidades para que ambos se reúnan.

La negativa del Kremlin a aceptar rápidamente la invitación de Trump a una cumbre en Washington está siendo muy evidente. Aunque Moscú consideró un éxito la cumbre en Helsinki, la irritada reacción de algunos políticos estadounidenses al papel que desempeñó Trump sorprendió a Rusia.

El asesor del Kremlin Yuri Ushakov dijo ayer que, aunque Washington y Moscú están de acuerdo en que se necesita otra reunión entre Putin y Trump, Rusia no ha comenzado aún los preparativos prácticos para una nueva cumbre.

"Existen otras opciones (para reunirse) que pueden contemplar nuestros líderes", declaró Ushakov a los perio-distas, citando la reunión del G-20 en Argentina a fines de noviembre.

Ushakov no explicó por qué Moscú no ha aceptado todavía la invitación de Trump. No obstante, cuando fue preguntado sobre el comportamiento del mandatario estadounidense en la reunión de Helsinki, declinó hacer comentarios, refiriéndose a su ánimo de no inflamar lo que describió como una situación política que ya está sobrecalentada en Estados Unidos.

"Tras la cumbre (de Helsinki), ya saben qué clase de atmósfera hay en torno a sus resultados", comentó Ushakov a los periodistas. "Creo que sería inteligente dejar que se asiente el polvo para que podamos discutir todas estas cuestiones de una manera casi empresarial. Pero no ahora".

El frente interno.

En tanto, el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano Paul Ryan, marcó ayer martes distancias con Trump, y aseguró que si Putin acepta visitar Washington, no será invitado al Congreso. "Ciertamente no invitaremos a Putin a una sesión conjunta", declaró Ryan a un grupo de periodistas tras mantener una reunión a puerta cerrada con un grupo de legisladores republicanos.

En este contexto, dos influyentes senadores, el republicano Lindsey Graham y el demócrata Robert Menéndez, anunciaron su intención de presentar una ley para aumentar las sanciones a Rusia, especialmente sobre su deuda soberana y los sectores energético y financiero.

Kim desmantela bases nucleares
Imagen satelital que muestra la base de Sohae de estos días. Foto: AFP

Donald Trump saludó ayer que Corea del Norte haya empezado a desmantelar las instalaciones de su principal base de lanzamiento de satélites, considerada un sitio de prueba para misiles balísticos intercontinentales. Las nuevas imágenes satelitales muestran "que Corea del Norte ha comenzado el proceso de desmantelamiento de un sitio clave de misiles, y lo apreciamos", dijo Trump en Kansas City, en el estado de Misuri.

"Tuvimos una reunión fantástica con el presidente Kim y parece ir muy bien", agregó Trump, refiriéndose a su cumbre con el líder norcoreano, Kim Jong-un, el 12 de junio pasado en Singapur.

Según 38 North, un respetado sitio dedicado al análisis de Corea del Norte, unas imágenes satelitales del sitio de lanzamiento de Sohae tomadas los días 20 y 22 de julio por la empresa Digital Globe muestran que el edificio en el que se montan los cohetes antes de ser colocados en la plataforma de lanzamiento empezó a ser desarmado. También fue parcialmente desmontado un banco de pruebas de motores de combustible líquido, aunque no se tocaron otras instalaciones más recientes de esta base, situada a unos 200 km al noroeste de Pyongyang, la capital norcoreana.

Oficialmente, la base de Sohae está destinada a poner en órbita satélites. Pero los cohetes de lanzamiento de satélites pueden usarse fácilmente para lanzar otras cargas, como ojivas nucleares.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)