LA POLÍTICA MIGRATORIA DE ESTADOS UNIDOS

A Trump le faltan cárceles para retener a inmigrantes ilegales

Eliminó la política “capturar y liberar” para los que lograban cruzar la frontera.

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Ciudad Juárez: una de las tantas vallas que existen a lo largo de la frontera. Foto: AFP

Los planes del presidente Donald Trump de poner fin a la política estadounidense de "capturar y liberar" podrían estrellarse contra un muro. Y no precisamente con el que pretende construir en la frontera con México. "OK, Señor Trump, ¿no los quiere en libertad? Muéstreme dónde los va a retener, muéstreme el edificio", dijo Rubén García, director de Annunciation House, un refugio de la Iglesia Católica en El Paso, Texas, para familias migrantes.

El grupo de García recibió más de 400 migrantes liberados por el Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICA) tan solo entre el lunes y el miércoles, el día que Trump anunció su plan para abatir la inmigración ilegal.

"Los están liberando no porque quieran hacer el capturar y liberar, sino porque no tienen suficiente espacio en los centros de detención", explicó García en referencia a esa política que consiste en dejar en libertad a los inmigrantes detenidos mientras esperan audiencia en Estados Unidos.

Trump anunció planes para aumentar la cantidad de centros de detención para migrantes, pero establecerlos tomará tiempo y podría enfrentar desafíos legales. En el último trimestre de 2016, el número de personas que se entregaron a los agentes en la frontera entre México y Estados Unidos subió casi un 25% comparado con el mismo lapso del año previo. Los agentes detuvieron a un total de 136.670 personas cruzando la frontera mexicana, el máximo desde 2008, de los cuales un 48% eran menores no acompañados o familias con hijos.

Casi 45.000 padres con hijos fueron detenidos entre octubre y diciembre, pero la frontera tiene actualmente camas solo para unas 3.300 personas en esta categoría de migrantes, mayormente en los centros de detención de Karnes y Dilley, en Texas, según datos del Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICA) de 2016.

Debido a que la mayoría de las familias provienen de América Central no pueden ser inmediatamente expulsadas a México. La falta de espacio en los centros de detención para familias con hijos significa que casi todos esos migrantes, que huyen mayormente de la violencia y la pobreza en Honduras, Guatemala y El Salvador, son provistos de una tobillera electrónica, una cita judicial y luego liberados.

Muchos terminan solicitando asilo, un proceso que puede tomar cinco o más años en resolverse. Incluso sin pedir asilo, puede llevar años deportar a familias en las atestadas cortes migratorias de Estados Unidos.

Trump podría expandir una política utilizada durante el gobierno de Barack Obama de emplear bases militares para albergar temporalmente a los migrantes. Por ejemplo, la base Fort Bliss, en El Paso, ha acogido a miles de niños desde septiembre.

Construir más centros de detención tomará tiempo. Este tipo de instalaciones suelen ser desafiadas legalmente por abogados de derechos civiles, que ponen en entredicho las condiciones de vida en su interior.

Trump podría buscar ampliar otro programa de Obama dirigido a aumentar el número de centroamericanos solicitantes de asilo que inician el trámite en sus países de origen.

Aunque la cantidad que se entrega es mayor cerca de McAllen, Texas, el incremento ha sido particularmente notable en el sector fronterizo de El Paso, donde el 60% de los migrantes aprehendidos entre octubre y diciembre eran menores o grupos familiares.

El Paso, que durante años fue un punto tranquilo para la migración, vio cómo las familias detenidas en el último trimestre de 2016 casi se triplicaron hasta 5.200, mientras que el número de menores solos se duplicó a 1.972.

El agente fronterizo estadounidense José Romero ha sido testigo de primera línea de esta tendencia a lo largo de la alta y herrumbrosa verja que se extiende 65 kilómetros desde El Paso hasta más allá de Tornillo, Texas, salpicada de cruces rurales. "Un montón del tráfico que estamos viendo ahora mismo son grupos familiares (...) que cruzan y vienen buscando a agentes para entregarse de inmediato", dijo Romero. "Quieren ser detenidos".

Congresista demócrata defiende a inmigrantes.

El congresista estadounidense James McGovern aseguró ayer viernes en El Salvador que va a "luchar" contra las iniciativas del presidente Donald Trump que afecten a los inmigrantes. "Yo estoy totalmente dispuesto a luchar contra las iniciativas de Donald Trump porque los inmigrantes han sido de gran ayuda para la economía del país", declaró McGovern a la prensa tras participar en una actividad en la jesuita Universidad Centroamericana (UCA). Para el legislador demócrata del estado de Massachusetts, un defensor de los derechos de los migrantes, "entristece mucho" la determinación de Trump de promover la construcción de un muro en la frontera con México. La insistencia en la construcción del muro y el reclamo de que México lo pague tensaron las relaciones entre los gobiernos de ambos países.

"Pienso en luchar contra sus iniciativas", insistió McGovern refiriéndose a Trump.

AFP

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