PRESO DE SUS PALABRAS

Trump justifica a racistas y desata ola de indignación

Crece la polémica en EE.UU. por retiro de estatuas de jefes confederados.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los republicanos incluidos los Bush, cuestionaron la posición de Trump.- Foto: Reuters

Donald Trump quedó ayer miércoles en medio de una nueva tormenta tras sus increíbles volteretas a la hora de condenar a grupos racistas. La violencia durante una protesta de grupos de extrema derecha el sábado en la ciudad de Charlottesville, Virginia, en contra del retiro de una estatua del general confederado Roberto E. Lee, en la que murió una mujer atropellada, desató una ola de indignación en Estados Unidos. Pero más indignados quedaron los estadounidenses al ver que su presidente responsabilizaba de la violencia a "ambas partes" y no condenaba con determinación a los racistas.

La primera reacción de Trump ya había causado sorpresa el domingo, cuando habló de responsabilidades de los dos bandos. El lunes, la Casa Blanca salió a enmendarle la plana y divulgó una condena expresa de Trump a grupos como el Ku Klux Klan (KKK) y a los nazis, a lo que calificó de "repugnantes". Pero el martes, el propio Trump se encargó de complicarla, al no condenar a los extremistas de derecha.

Esta vez nadie salió a defenderlo, salvo los propios extremistas que vieron cómo gracias a Trump todo el mundo hablaba de ellos.

En el Partido Republicano las únicas voces que se alzaron fueron para criticar al presidente. "En Charlottesville los errores están claramente del lado del KKK y de los supremacistas blancos", declaró en la cadena ABC Ronna Romney McDaniel, quien dirige el Comité Nacional Republicano. Hasta los expresidentes George H.W. Bush y George W. Bush divulgaron un comunicado conjunto —muy poco habitual en ellos— en el que llaman a "rechazar el racismo, el antisemitismo y el odio bajo todas sus formas". Sin citar a Trump, los Bush afirman la necesidad de recordar las palabras de Thomas Jefferson: "Todos los hombres han sido creados iguales".

El martes, durante una improvisada conferencia de prensa en el lobby de la Torre Trump en Manhattan, Trump equiparó a los supremacistas blancos y a los manifestantes que los denuncian. Criticó a "la izquierda que atacó a la Alt right (la derecha alternativa)", y sorprendió al decir que había gente "muy buena" en ambos lados.

"¿Por qué nos sorprende que el presidente que inició su campaña con llamados a la intolerancia nos dé hoy muestras de apoyo a quienes la promueven?", preguntó David Axelrod, exasesor de Barack Obama.

El propio Obama había reaccionado el fin de semana tuiteando una frase de Nelson Mandela: "Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, sus orígenes o su religión". Este tuit de Obama se transformó en el más popular hasta el momento en la historia de la red social, informó Twitter ayer miércoles.

The New York Times lamentó en un editorial el comportamiento de Trump, "desgraciadamente nada sorprendente".

Rechazo de empresarios.

Trump se vio obligado ayer miércoles a disolver dos grupos de asesores integrados por empresarios de las compañías más importantes de Estados Unidos, luego de que algunos renunciaron en protesta a la posición del presidente sobre los ultras de derecha.

Trump anunció el fin de los consejos después de que el presidente ejecutivo de 3M Co, Inge Thulin, se convirtió en el último de una serie de líderes empresariales que notificó su salida del Consejo de Manufacturas de Estados Unidos. El Foro de Estrategia y Política también fue disuelto. "En lugar de ejercer presión sobre los empresarios del Consejo de Manufacturas y del Foro de Estrategia y Política, estoy poniendo fin a ambos. ¡Gracias a todos!", escribió Trump en Twitter.

En la Casa Blanca se manejaba ayer que altos funcionarios también renunciarían molestos con los dichos de Trump.

La estatua y el pedestal.

La ciudad de Baltimore retiró en plena noche sus cuatro estatuas en homenaje a personajes de la Confederación. "Está hecho", declaró Catherine Pugh, la alcaldesa de esta ciudad de 600.000 habitantes, situada a 80 km de Washington. "Era necesario retirarlas. Me preocupa la seguridad de nuestra población. Lo hicimos tan rápido como pudimos", declaró al diario local Baltimore Sun. La operación de retiro de las estatuas no fue anunciada por anticipado. Las estatuas fueron quitadas con una grúa y trasladadas en camión y no dejaron más que los pedestales, a menudo con grafitis antirracistas y a favor del movimiento Black Lives Matter (La vida de los negros importan).

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