Gira Europea de Trump

Trump inicia su gira europea con críticas a la OTAN y la UE

Dijo que le sería más fácil entenderse con Putin que con la Alianza Atlántica.

Donald Trump por Arotxa
Donald Trump por Arotxa

El presidente Donald Trump inició ayer martes una gira europea de casi una semana con una nueva oleada de críticas a la OTAN y la Unión Europea (UE), y con optimismo respecto a su primera cumbre con el ruso, Vladímir Putin, prevista para el próximo lunes en Helsinki.

Un día antes de reunirse en Bruselas con los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN durante la cumbre de la Alianza Atlántica, Trump no dudó en repetir sus habituales críticas a los miembros de esa organización, mientras se mostraba esperanzado sobre el resultado de su reunión con Putin.

"Tengo (en este viaje) a la (cumbre de la) OTAN, tengo al Reino Unido, que está con cierta agitación, y tengo a Putin. Francamente, Putin puede ser el más fácil de todos. ¿Quién lo habría pensado?", dijo Trump a los periodistas poco antes de embarcar en el Air Force One rumbo a Bruselas.

Polémico 2%.

Trump insistió en que todos los miembros de la OTAN deberían aportar al menos el 2% de su PIB a la defensa común, para reducir la carga financiera estadounidense. Independientemente del volumen de su economía, los países de la OTAN se comprometieron en la cumbre de Gales de 2014 a aproximar su gasto al 2% del PIB nacional para 2024. Los 28 aliados de Estados Unidos también acordaron, en plena tensión con Rusia por su papel en el conflicto en Ucrania, a frenar los recortes en las partidas de defensa, efectuados durante la crisis económica. Desde entonces, el gasto total de los aliados europeos y Canadá acumulado ya no registró recortes y se incrementó en unos 87.600 millones de dólares.

No obstante, desde su llegada a la Casa Blanca en enero de 2017, Trump se ha referido en varias ocasiones al objetivo del 2% para asegurar que sus aliados no cumplen su promesa.

"La OTAN no nos ha tratado de forma justa, pero creo que lo resolveremos de alguna forma", aseguró Trump ayer a los periodistas. "Muchos países de la OTAN, a los que se espera que nosotros defendamos, no solo no llegan a su compromiso actual del 2% (que es bajo), sino que también son morosos y deben varios años en pagos que no se han hecho. ¿Se lo reembolsarán a Estados Unidos?", tuiteó luego el presidente, poco antes de aterrizar en la capital belga.

No es la primera vez que Trump exige que los miembros de la OTAN "reembolsen" los pagos que Estados Unidos ha hecho para la defensa común, a pesar de que "así no es como funcionan" las contribuciones a la Alianza, recordó ayer martes en una conferencia de prensa James Goldgeier, experto en Europa en el Council on Foreign Relations (CFR).

En términos porcentuales respecto al PIB, Estados Unidos es de lejos el primer contribuyente con un 3,50% de su producto, según cifras de la OTAN de 2018 basadas en precios de 2010. Además de Estados Unidos, Grecia cumple con el objetivo con un 2,27%, Estonia (2,14%) y Reino Unido (2,10%), a los que se sumó este año Letonia con un 2%, según estas cifras. Polonia (1,98%), Lituania (1,96%) y Rumania (1,93%) también podrían sumarse al grupo en 2018, ya que estos países acordaron a nivel nacional alcanzarlo, según la OTAN.

Alemania, la primera economía europea, se mantendría estable este año en un 1,24%, lo que la convierte en el blanco preferido de las críticas de Trump. De los 29 miembros de la OTAN, Luxemburgo registraría el menor gasto militar en 2018 con un 0,55% del PIB nacional, por detrás de Bélgica y España, ambos con un 0,93%.

Tensión comercial.

La visita de Trump a Bruselas llega además en un momento de fuertes tensiones comerciales por los aranceles impuestos al acero y aluminio de la UE.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quiso defender ayer al bloque al aconsejar a Trump que "aprecie" a sus aliados, porque "al fin y al cabo no tiene tantos".

Trump respondió poco después que Estados Unidos sí tiene "muchos aliados", pero estos "no pueden aprovecharse" de Washington.

"La Unión Europea hace que sea imposible que nuestros agricultores, trabajadores y compañías hagan negocios en Europa (...), y luego quieren que les defendamos alegremente mediante la OTAN, y paguemos alegremente por ello. ¡Eso simplemente no funciona!", escribió Trump en otro tuit rumbo a Bruselas.

Las declaraciones de Trump contrastan con las que hizo la semana pasada la embajadora estadounidense en la OTAN, Kay Bailey Hutchison, quien valoró que "cada uno de los aliados" están aumentando su gasto en defensa y eso ha provocado el "mayor incremento desde la Guerra Fría".

Con May.

Desde Bruselas, Trump viajará el jueves al Reino Unido, que está sumido en una profunda crisis política debido a los planes de la primera ministra británica, Theresa May, para un "brexit" suave.

Trump, que se ha posicionado varias veces a favor del "brexit", recordó ayer que es amigo de uno de los ministros que han dimitido, el extitular de Exteriores Boris Johnson, y que "quizá hable con él" mientras esté en Londres, pero también evitó criticar a May.

"Tengo una relación muy buena" con May, afirmó Trump, y agregó que la cuestión de si debe permanecer en el poder "depende del pueblo" británico.

Será su primera visita al Reino Unido, donde se espera que le reciban con protestas en Londres. Trump se reunirá con May y con la reina Isabel II, antes de pasar el fin de semana en Escocia.

Con Putin.

Luego tendrá su cumbre con Putin el lunes en Helsinki, Finlandia, donde se espera que hablen sobre Siria, Ucrania, control de armas y acerca de la presunta injerencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016, un tema sobre el que Trump se ha mostrado escéptico y que motiva en Estados Unidos una investigación federal sobre los lazos entre su entorno y Moscú.

Preguntado ayer por si Putin es un amigo o un enemigo, Trump contestó que es más bien "un competidor", y reiteró que "llevarse bien con Rusia, con China y con otros es algo bueno, no malo".

Corte
Comenzó la operación para confirmar al juez
Brett Kavanaugh
Brett Kavanaugh: el candidato de Donald Trump para la Corte Suprema es partidarios de anular la legislación a favor del aborto. Foto: Reuters

Brett Kavanaugh, nominado por el presidente Donald Trump para la Corte Suprema de Estados Unidos, inició ayer martes la batalla política cuerpo a cuerpo para ser confirmado por el Senado. Kavanaugh, de 53 años y de marcado corte conservador, visitó al líder del Partido Republicano en el Senado, Mitch McConnell, y al presidente del Comité de Asuntos Jurídicos, el republicano Chuck Grassley. En una señal del inequívoco apoyo de la Casa Blanca, Kavanaugh llegó al Senado acompañado por el vicepresidente Mike Pence. Los republicanos tienen una mayoría formal de 51 bancas a 49 en el Senado. Sin embargo, con el senador John McCain librando los rounds finales de una batalla contra el cáncer, esa ventaja se reduce en la práctica a 50 a 49. Y es en ese cuadro que la situación se torna crítica: por lo menos dos republicanas ya expresaron dudas sobre Kavanaugh por su disposición a rediscutir en la Corte la legislación sobre la despenalización del aborto.

El Partido Demócrata ya adelantó que pondrá todo su empeño en bloquear a Kavanaugh. Para tornar la situación aún más inestable, los demócratas no han olvidado el gesto del bloque republicano en 2016, cuando se negó a votar a un juez nominado por Barack Obama. Además, Kavanaugh tiene en su foja de servicios dos momentos particularmente amargos para los demócratas.

Primero, porque actuó como auxiliar del fiscal Kenneth Starr en la célebre investigación contra Bill Clinton por el caso Monica Lewinski. Posteriormente, por sus apasionados alegatos contra la reforma del sistema de salud conocido como "Obamacare". En la Corte, Kavanaugh debería sustituir al juez Anthony Kennedy, de 81 años, quien se jubilará el 31 de julio.

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