EL MUNDO EXPECTANTE

Trump opta por el riesgo del diálogo a solas con Kim Jong-un y fracasa

Durante los últimos 25 años, tres presidentes de Estados Unidos intentaron persuadir, amenazar y sabotear los esfuerzos de Corea del Norte para construir un arsenal nuclear.

Donald Trumop y Kim Jong-un. Foto: AFP
Donald Trumop y Kim Jong-un. Foto: AFP

Eventualmente, cada uno siguió el camino de las negociaciones, convencidos de que un país aislado y quebrado elegiría, sin dudarlo, los beneficios económicos, para su pueblo hambriento por sobre la bomba.

El presidente Donald Trump es el cuarto que pone a prueba esa estrategia, pero con un giro: incursionó en conversaciones directas que sus antecesores evitaron, para las que el mandatario viejó 12.875 kilómetros a su segunda cumbre en menos de un año con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, apostando que la habilidad que se adjudica como maestro negociador haría la diferencia.

Al final, no fue así. La reunión en Vietnam terminó siendo un desastre el jueves pasado cuando Kim insistió en una suspensión total de las sanciones y, según Trump, no accedió a desmantelar una parte de su programa nuclear que fuera suficiente para satisfacer las exigencias estadounidenses. Los norcoreanos después contradijeron a Trump, pues afirmaron que solo habían solicitado una suspensión parcial de las sanciones, pero confirmaron que hicieron la oferta de desmantelar su central nuclear principal, en Yongbyon.

Esta falla resaltó el riesgo que implica la diplomacia directa entre dirigentes: cuando esta fracasa, hay pocas opciones a las cuales recurrir, no hay un actor de mayor rango que pueda intervenir y conseguir una concesión que salve el acuerdo.

Sorpresa.

En este caso, el precio podría ser alto, especialmente si Kim responde a este fracaso con una aceleración aún mayor de su producción de combustible nuclear y un Trump frustrado da un giro a sus manifestaciones de "amor" hacia el dictador norcoreano para regresar al lenguaje de "fuego y furia" que usaba en los inicios de su presidencia. "Es mejor no haber obtenido ningún acuerdo que haber obtenido uno malo, y el presidente hizo bien en retirarse", consideró Richard Haass, el presidente del Consejo de Relaciones Exteriores.

Kim Jong Un y Donald Trump. Foto: AFP
Kim Jong Un y Donald Trump. Foto: AFP

"Pero esto no debió pasar", afirmó. "Una cumbre fracasada es el riesgo que se corre cuando se pone demasiada fe en las relaciones personales con un líder como Kim, cuando la cumbre no se prepara adecuadamente, y cuando el presidente había dado señales de confianza en que tendría éxito".

El resultado del jueves tomó a todos por sorpresa. Trump estaba tan convencido de que llegarían a un acuerdo que la Casa Blanca había anunciado que se celebraría una "ceremonia de firma" inmediatamente después de un cálido almuerzo entre ambos dirigentes. Sin embargo, nadie llegó a sentarse a la mesa con decoración elegante en el Hotel Metropole de un siglo de antigüedad, y no hubo ninguna ceremonia de firma porque no había ningún comunicado oficial que firmar.

Por su lado, Kim aparentemente creyó tener a Trump justo donde lo quería: desesperado por obtener un trato, y sediento por una victoria que llegara a los encabezados tras el devastador testimonio que dio esta semana Michael D. Cohen, el exabogado y apañador de Trump.

Si así lo creía, a Kim claramente le falló el cálculo.

El riesgo ahora es que habiendo puesto su impronta personal en las negociaciones, Trump y Kim tendrán la tentación de aumentar la presión, uno sobre el otro.

El resultado adverso de la reunión puede abrir una nueva era de tensión nuclear, en momentos en que se declaró muerto uno de los grandes acuerdos de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, y mientras India y Pakistán le recuerdan una vez más al mundo de los riesgos que surgen cuando dos estados con armas nucleares comienzan escaramuzas, así como cuando Irán evalúa reanudar la producción de combustible nuclear.

La historia sugiere que los norcoreanos quizá intenten presionar a Trump escalando el conflicto. Además, tienen la oportunidad de hacerlo: Trump no solo se fue de Hanói antes de lo previsto, sino que también se marchó sin ningún acuerdo para un bloqueo a la producción persistente de material nuclear por parte de Corea del Norte. Eso significa que el arsenal nuclear de crecimiento más acelerado en el mundo seguirá aumentando su tamaño a medida que se prolonguen las negociaciones.

Señales.

En retrospectiva, habían surgido señales de advertencia de que las cosas no andaban bien.

Cuando el secretario de Estado Mike Pompeo viajó a Pyongyang a fin de materializar un acuerdo de desnuclearización vagamente formulado que se convino en la reunión de junio en Singapur, Kim se negó a recibirlo. Cuando regresó, le otorgaron una audiencia, pero no el inventario de las armas nucleares de Corea del Norte ni el de sus plantas de producción y misiles. Sin esa información, no era posible que los dos actores acordaran un itinerario para el desmantelamiento.

Durante meses, Corea del Norte se negó a negociar con el enviado especial del Departamento de Estado, Stephen Biegun, y cuando las autoridades norcoreanas finalmente lo hicieron, exploraron muchas opciones, aunque dejaron en claro que la suspensión de las sanciones debía constituir la prioridad.

Kim viajó en tres casi tres días y recorrió unos 4.000 kilómetros por territorio chino hasta Vietnam. Foto: AFP
Kim viajó en tres casi tres días y recorrió unos 4.000 kilómetros por territorio chino hasta Vietnam. Foto: AFP

Asímismo, la noche del miércoles, cuando los dos dirigentes se reencontraron en el Metropole, fue evidente a partir de su lenguaje corporal que algo había cambiado desde su primer abrazo cálido en Singapur hace ocho meses.

Trump, quien manifestó el fin de semana que le encantaría simplemente establecer una prohibición permanente a las pruebas nucleares y de misiles, se dio cuenta de que,si cedía ante la exigencia de Kim de levantar las sanciones, perdería la poca ventaja que le queda a Estados Unidos.

Obstáculo que resulta insuperable

"Prefiero hacerlo bien que hacerlo rápido", el presidente Donald Trump les dijo a los periodistas antes de irse de Hanói, antes de lo programado.

Uno de los obstáculos más reveladores de las negociaciones entre Trump y Kim Jong-un fue respecto de una central llamada Kangsun, cuya existencia los norcoreanos nunca han reconocido en público. Se cree que esta central, detectada por agencias de inteligencia estadounidenses hace casi una década, ubicada en un suburbio de la capital, Pyongyang, es una planta secreta de enriquecimiento nuclear.

El equipo de negociadores de Trump creía que ver la disposición de Corea del Norte a dejar que los inspectores entraran a la planta, y a la larga la clausuraran, sería una buena forma de poner a prueba el compromiso de Kim con la desnuclearización. Pero, la realidad es diferente.

Sorpresa de Kim ante un informe

Durante años, el conocimiento que tuvo Estados Unidos de la central nuclear de Kangsun se mantuvo en secreto y nunca fue considerado. Pero, cuando un periodista le preguntó el jueves, en la conferencia de prensa, si Kim no se mostró dispuesto a abordar la suerte de esa planta, Trump reconoció que fue uno de los problemas de la reunión, junto con otras instalaciones, porque "quedaron sorpendidos de que supiéramos".

De acuerdo con el recuento que hizo Trump, Kim no atendería cuestiones como las de las plantas nucleares hasta que el mundo dejara de ejercer presión sobre Corea del Norte. "Quiere deshacerse de las sanciones", sentenció.

Ahora la pregunta que surge es si Trump continuará con su estilo de diplomacia basada en las relaciones personales o si decidirá que el riesgo es demasiado alto, y que debería retomar el enfoque paso por paso que la mayoría de sus predecesores usaron.

"Escuchen, tiene que haber un objetivo detrás de las conversaciones", les dijo el secretario de Estado, Mike Pompeo a los periodistas en la noche del jueves, en viaje a Filipinas. "Tiene que haber una teoría del caso sobre cómo seguir adelante. Estoy seguro de que la hay".

Solo omitió decir cuál era.

Las sanciones que golpean al régimen
Kim Jong-un. Foto: AFP

El Consejo de Seguridad Naciones Unidas aplica numerosas sanciones a Corea del Norte, que golpean la economía, así como otros aspectos de la actividad del país asiático. Las sanciones, que Kim quiere sean levantadas al menos en parte, son las siguientes:

COMERCIO. Prohibición de explotar materias primas como carbón hierro y plomo. 2. Prohibición de exportar metales preciosos. 3. Le prohíben la importación de naftas para aviones, -excepto las que se destinen a vuelos comerciales- y cohetes. 4. Prohibición de suministrar gas natural y reducción del suministro de petróleo, de 4 millones a 500.000 barriles por año.

ARMAS. Prohibición de vender material militar. 2. Está prohibido cooperar con la Policía y el Ejército.

TRANSPORTE MARÍTIMO. Inspección sistemática de buques procedentes o con destino a Corea del Norte. 2. Prohibicón de acceder a puertyos a los barcos que transporten ilegalmente productos norcoreanos.

OTRAS SANCIONES. Se prohíbe la venta de artículos de lujo. 2. Extensión de la congelación de activos del partido único gobernante y de los bancos nocoreanos en el exterior. 3. Expulsión de los deiplomáticos de Corea del Norte o de otras personas implicadas en negocios ilegales con Pyongyang.

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