ESTRATEGIA 

Trump aumentará tropas de EE.UU. en Afganistán

Plan del Pentágono prevé 4.000 soldados más; tiene 8.400.

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Trump advirtió a Pakistán que deje de apoyar a grupos talibanes. Foto: Reuters

Donald Trump abrió la puerta anoche a un aumento de las tropas estadounidenses en Afganistán como parte de una nueva estrategia para esa región de Asia, advirtiendo sobre los riesgos asociados a un retiro apresurado. En un discurso transmitido por televisión en el horario de mayor audiencia, Trump dijo que su nuevo enfoque busca evitar que Afganistán se convierta en un refugio para extremistas decididos a atacar a Estados Unidos. También expuso una posición más dura hacia Pakistán.

Trump dejó atrás sus dudas sobre la guerra que comenzó en octubre del 2001, después de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos. Durante su campaña a la presidencia, Trump dijo reiteradamente que el costo de la guerra era demasiado en vidas y dinero. "Mi instinto original era el retiro", reconoció anoche en su discurso desde la base militar de Fort Myer, cerca de Washington, pero agregó que fue convencido por sus asesores de que es necesario fortalecer la capacidad de Estados Unidos para evitar que el Talibán derroque al gobierno de Kabul respaldado por Washington.

Trump no detalló cuántos soldados enviará a Afganistán, pero el secretario de Defensa, James Mattis, tiene planes de desplegar unos 4.000 adicionales a los 8.400 que ya tienen en ese país. Mattis aseguró ayer que Estados Unidos y sus aliados están dispuestos a aumentar sus tropas en Afganistán. "Consultaré con el secretario general de la OTAN y nuestros aliados, muchos de los cuales ya se han comprometido a aumentar el número de soldados desplegados", afirmó en un comunicado.

Trump aprovechó para una advertencia al gobierno de Afganistán, en el sentido de que no debe ver el respaldo estadounidense como un "cheque en blanco" y para siempre. "Estados Unidos trabajará con el gobierno afgano mientras veamos determinación y progreso", dijo. "Sin embargo, nuestro compromiso no es ilimitado, y nuestro apoyo no es un cheque en blanco. El pueblo estadounidense espera ver reformas y resultados reales".

En cuanto a Pakistán, Trump advirtió que Estados Unidos no tolerará más que sea "un refugio" para extremistas. "No podemos seguir callando que Pakistán es un refugio para organizaciones terroristas", subrayó. "Pakistán tiene mucho que ganar si colabora con nuestros esfuerzos en Afganistán. (Pero) tiene mucho que perder si sigue acogiendo a criminales y terroristas", advirtió.

Yendo un paso más allá, Trump dio a entender que la ayuda militar que da Pakistán —que comparte una larga frontera con Afganistán— está en riesgo si no pone un freno a los extremistas.

Pero más allá de los planes bélicos en Afganistán, Trump se mostró abierto a un posible acuerdo político con los talibanes. "Algún día, después de un esfuerzo militar efectivo, tal vez será posible tener un sentimiento político que incluya elementos del talibanes en Afganistán", dijo. "Pero nadie sabe si o cuándo ocurrirá eso", añadió. "Estados Unidos mantendrá su apoyo al gobierno afgano y al ejército, mientras luchan contra los talibanes", garantizó.

Post-Bannon.

Dieciséis años después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, que llevaron a Estados Unidos a lanzar una gran ofensiva para desbancar al régimen talibán en Kabul, la frágil democracia afgana está amenazada por una insurgencia desestabilizadora. "El gobierno afgano está dividido y débil, todavía se necesitan varios años de ayuda por parte de Estados Unidos y sus aliados para que sus fuerzas de seguridad sean totalmente eficaces", resumió Anthony Cordesman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

El demócrata Barack Obama, predecesor de Trump, fue electo por la promesa de poner fin al conflicto, pero a finales de 2016 renunció finalmente a la retirada total de las tropas estadounidenses.

Señal de los nuevos tiempos bajo la administración Trump, tres generales están ahora a cargo del tema: H.R. McMaster, asesor de Seguridad Nacional; John Kelly, recientemente nombrado jefe de gabinete de la Casa Blanca; y Jim Mattis, jefe del Pentágono. Los dos últimos son generales retirados de la Marina. Todos estuvieron el viernes en Camp David junto a Trump para analizar la situación en Afganistán.

La decisión de Trump de reforzar la presencia de Estados Unidos en Afganistán será examinada con especial atención para calibrar el equilibrio de poderes dentro de una Casa Blanca marcada, desde el 20 de enero, por profundas disensiones. El discurso de anoche fue el primero desde la partida, el viernes pasado, de Steve Bannon, su ultraconservador asesor estratégico. Bannon, adalid del eslogan "Estados unidos primero" y defensor de una línea aislacionista, se oponía a un nuevo despliegue de tropas en Afganistán.

Unos 2.400 soldados estadounidenses murieron en Afganistán desde 2001 y más de 20.000 resultaron heridos. Informe tras informe, el controlador estadounidense del esfuerzo de reconstrucción en Afganistán, John Sopko, se ha referido a la ineficacia de la ayuda de más de 100.000 millones de dólares pagada en 16 años por Estados Unidos.

Una "Pausa operativa" por choque de barcos.

La Armada de Estados Unidos ordenó ayer lunes una "pausa operacional" en todo el mundo para evaluar su flota tras la colisión de un destructor con un buque petrolero cerca de Singapur, que dejó 10 marinos desaparecidos y 5 heridos. En el accidente hizo agua el USS John S. McCain, dotado de misiles teledirigidos y que llegó escoltado por dos barcos al puerto de Singapur con un gran boquete en su casco. No se informó sobre cuánto durará la pausa operacional. Pero algunos medios estadounidenses sugerían que será de un día. El USS McCain chocó cerca del estrecho de Malaca con un petrolero de bandera liberiana, un barco cisterna de más de 30.000 toneladas.

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