TENSIÓN EN EL GOLFO PÉRSICO

Trump aumenta la presión a Irán sancionando al ayatolá Ali Jameneí

Estados Unidos sumó a jefes de la Guardia Revolucionaria en su lista negra.

Donald Trump en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Foto: AFP
Donald Trump en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Foto: AFP

Donald Trump amplió las sanciones económicas contra Irán, pero esta vez apuntó directamente al corazón del régimen: el líder supremo Ali Jameneí. La crisis en el Golfo Pérsico se venía agravando con los ataques a buques petroleros que Estados Unidos y sus aliados en la región responsabilizan a Irán, el derribo de un dron del ejército estadounidense, y los ciberataques que ordenó Trump contra objetivos iraníes.

Ahora las nuevas restricciones financieras afectan a Jameneí, su oficina y a ocho comandantes de la Guardia Revolucionaria iraní, y esta semana se ampliarán para golpear al ministro de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif.

Estados Unidos e Irán no tienen relaciones diplomáticas desde 1980. “¿Realmente hay alguna sanción que Estados Unidos no haya impuesto a nuestro país recientemente o en los últimos 40 años?”, inquirió el portavoz de la cancillería iraní, Abbas Mousavi. “Creemos que no tendrán ningún impacto”, agregó.

En medio de este clima de tensión, Estados Unidos, Reino Unido, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos exhortaron a “soluciones diplomáticas” para reducir la espiral con Irán. Aliado de Teherán, Rusia calificó de “ilegales” las sanciones.

“Seguiremos aumentando la presión a Irán. No pueden tener nunca una arma nuclear”, dijo Trump a los periodistas antes de firmar el decreto con las sanciones.

“No buscamos un conflicto con Irán ni con ningún otro país. Creo que hemos demostrado mucha contención, pero eso no significa que vayamos a demostrarla en el futuro”, avisó.

La semana pasada, tras el derribo iraní de un dron estadounidense en el Golfo Pérsico, Trump aseguró que había frenado un plan de ataque selectivo contra Irán que -de acuerdo al Pentágono- habría dejado unos 150 muertos, un balance que el mandatario no consideró “proporcionado” respecto a la pérdida del avión.

Alí Jamenei dijo que antes del acuerdo EE.UU. deberá levantar las sanciones a su país.
Ali Jameneí. Foto: Archivo

Trump usó esa misma palabra, “proporcionadas”, para describir ayer lunes sus nuevas sanciones a Irán, aunque matizó que las impuestas contra Jameneí y su entorno ya estaban preparándose antes del derribo del dron el pasado jueves.

Ese día Trump ordenó un ciberataque que inutilizó los sistemas de computadores empleados en el control de cohetes y misiles de Irán, y que las autoridades iraníes han calificado de “grave error”.

Poco antes de rubricar el decreto contra Jameneí, Trump le tendió de nuevo la mano para negociar con él una salida a las tensiones, una oferta que el líder supremo iraní ha rechazado hasta ahora. “Nos encantaría poder negociar un acuerdo si ellos quieren (...) Deberían (decidirlo) pronto”, señaló el mandatario.

Preguntado por cuál es su mensaje para el ayatolá, Trump esgrimió uno muy similar al que suele dirigir al líder norcoreano, Kim Jong-un, para alentarle a seguir negociando con él: “(Jameneí) tiene el potencial de tener un gran país, y pronto, muy pronto”.

Las sanciones impuestas contra Jameneí bloquean “cualquier propiedad e intereses” que pueda tener bajo jurisdicción de Estados Unidos, y también afectan su oficina y a cualquier persona que el Departamento de Tesoro decida que es conveniente castigar por su papel como “funcionario estatal de Irán”, detalla el decreto.

Dron MQ-4C de las Fuerzas Aéreas estadounidenses en California en 2013. Foto: EFE.
Dron MQ-4C de las Fuerzas Aéreas estadounidenses en California en 2013. Foto: EFE.

Aunque no está claro si Jameneí y su entorno tienen activos bajo control estadounidense, Mnuchin subrayó que el Tesoro “sigue el dinero” para garantizar que sus sanciones sean “altamente eficaces”. “Estamos dispuestos a levantar las sanciones en algún momento, si (los iraníes) están dispuestos a negociar”, indicó Mnuchin.

Además de las sanciones contenidas en el decreto de Trump, el Departamento del Tesoro impuso restricciones financieras a ocho comandantes iraníes. Entre los sancionados está el comandante de la Fuerza Naval del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución, Ali Reza Tangsirí, quien lidera la “estructura responsable del sabotaje de barcos en aguas internacionales”, según un comunicado del Tesoro.

También figuran Amirali Hayizadeh, comandante de la división aeroespacial de los Guardianes de la Revolución iraní, “cuya burocracia fue responsable del derribo” del dron de Estados Unidos; y Mohamad Pakpur, comandante de la fuerza terrestre de ese cuerpo de elite, por sus acciones en Siria.

Además, quedan sujetos a las restricciones los comandantes de los cinco distritos navales de los Guardianes de la Revolución, responsables de las operaciones navales en provincias costeras como Bushehr, adyacentes al estrecho de Ormuz.

Las sanciones impuestas por Estados Unidos desde agosto de 2018 buscan atacar el corazón y el cerebro de la economía iraní, en una estrategia de “presión máxima” para que Irán se siente a negociar sobre su actividad nuclear.

Tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear firmado en Viena en 2015, empresas extranjeras, obligadas a elegir entre sus inversiones iraníes o el mercado estadounidense, abandonaron Irán.

Ayer el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pidió a Irán y a Estados Unidos que se contengan y que reduzcan la escalada de tensión. “Los miembros del Consejo de Seguridad urgen a las partes implicadas y a todos los países de la región (del golfo Pérsico) que ejerciten la máxima contención y que tomen medidas y acciones para reducir la tensión”, dice la resolución.

Pompeo con los aliados del Golfo Pérsico en plena crisis
Mike Pompeo. Foto: EFE

El secretario de Estado Mike Pompeo viajó al Golfo Pérsico en medio de las crecientes tensiones con Irán para reunirse con dos de los principales aliados de Estados Unidos en la región, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Pompeo se reunió ayer lunes con el rey saudí, Salman bin Abdelaziz, en su residencia de verano en la ciudad de Yeda, en la costa del mar Rojo, en el oeste de la nación árabe.

La agencia de noticias estatal saudí, SPA, informó que el monarca y Pompeo conversaron sobre “las relaciones estratégicas entre los dos países amigos” y “las recientes novedades a nivel regional e internacional”.

En un escueto mensaje de Twitter, Pompeo aseguró que la reunión fue “productiva” y en ella se habló de “la necesidad de promover la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz”.

“La libertad de navegación es primordial”, remachó Pompeo, después de que el pasado día 13 dos buques cisterna fueran atacados en el estrecho de Ormuz. Estados Unidos acusa a Irán de estar detrás del sabotaje a las embarcaciones, pertenecientes a un armador japonés y otro noruego.

Posteriormente, Pompeo se reunió con el príncipe heredero, Mohamed bin Salman.

El jefe de la diplomacia estadounidense y el príncipe heredero, que es también ministro de Defensa, aseguraron que los dos países están “uno al lado del otro en la confrontación de las actividades agresivas de Irán, en la lucha contra el extremismo y el terrorismo”.

Tras su escala en Arabia Saudí, Pompeo voló a Abu Dabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos, para reunirse con el príncipe heredero, Mohamed bin Zayed al Nahyan, con quien habló de la “libertad de navegación en el estrecho de Ormuz” y el trabajo conjunto para contrarrestar la “actividad maligna” de Irán, según señalo en Twitter. En un tuit anterior, Pompeo aseguró que Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos son “dos grandes aliados frente al reto que representa Irán”.

El “equipo B sediento por una guerra"

Para el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, los aliados más cercanos a Donald Trump, “están sedientos por una guerra”. Zarif dijo en Twitter que “está claro que el Equipo B” de Trump “no está preocupado por los intereses de Estados Unidos. Ellos desprecian la diplomacia y están sedientos por una guerra”. Como “equipo B” Zarif se refiere al asesor de seguridad nacional, John Bolton; el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman.

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