ESTADOS UNIDOS

Trump admite y niega su derrota

“Él ganó...”, el presidente saliente mencionó triunfo de Joe Biden aunque no tardó en dar marcha atrás y denunciar de nuevo un fraude masivo sin dar pruebas.

Donald Trump. Foto: Reuters.
Donald Trump. Foto: Reuters.

Ocho días después de que se anunciaran los resultados de la elección presidencial en Estados Unidos, Donald Trump pareció admitir su derrota en un tuit publicado ayer, aunque no tardó en dar marcha atrás y denunciar de nuevo un fraude masivo sin dar pruebas.

Es que ayer temprano, en medio de una larga serie de airados tuits y retuits, el magnate republicano se refirió explícitamente por primera vez a la victoria de Joe Biden.

"Él gano porque la elección fue amañada", escribió Trump en referencia al candidato demócrata. El mandatario volvía así a su hipótesis de un fraude masivo -que no ha sido respaldada por ningún dato concreto-, aunque las dos primeras palabras de su tuit ("He won", "Él ganó") llamaban la atención por ser la primera vez que las pronunciaba tras el anuncio de los resultados.

Pero, poco más de una hora después, y frente a la avalancha de reacciones suscitadas por su mensaje, replicó enérgicamente en el otro sentido.

"Solo ganó a los ojos de los MEDIOS FAKE NEWS", lanzó, así en mayúsculas.

"¡No concedo NADA! ¡Tenemos todavía un largo camino por recorrer. La elección estaba AMAÑADA!", añadió el presidente saliente, quien ha fracasado en su intento por ser reelegido, al contrario de lo que sucedió con sus tres predecesores Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton.

Varios de estos mensajes llevaban una etiqueta de Twitter con una alerta que aseguraba: "Esta denuncia de fraude electoral es controvertida".

El viernes, Trump ya se había referido por primera vez -aunque a medias- a la victoria de su adversario demócrata al dejar entender, antes de retractarse, que él ya no estaría más al frente de la gestión de la crisis del coronavirus después del 20 de enero, día de la toma de posesión presidencial.

Batalla

Desde el mismo 3 de noviembre, cuando todavía no se conocían todos los resultados, Trump ha adoptado una postura muy beligerante, prometiendo un verdadera guerra judicial.

Miles de seguidores suyos se manifestaron en Washington el sábado, apoyando sus acusaciones de fraude en una protesta mayormente festiva que acabó con algunos enfrentamientos con grupos rivales. Al menos 20 personas fueron detenidas, según medios locales, incluyendo cuatro por infringir la ley de armas de fuego y uno por violencia contra un policía.

Pero, en cuanto se hizo pública la victoria de Joe Biden el 8 de noviembre, la mayoría de los dirigentes del planeta felicitaron al demócrata, reforzando la idea de que nadie -ni en Estados Unidos, ni en otro lugar- se tomaba verdaderamente en serio las acciones judiciales emprendidas por el equipo de Trump.

A falta de pruebas que acrediten su hipótesis de que hubo fraudes, la mayoría de estos recursos han sido rechazados por los tribunales.

Los resultados de todos los estados ya fueron anunciados por las grandes cadenas de televisión del país. Biden consiguió 306 votos electorales, contra los 232 del presidente saliente: justo las mismas cifras, pero a la inversa, que en la victoria del magnate republicano -calificada entonces por él como un "maremoto"- frente a Hillary Clinton en 2016.

Varias autoridades electorales locales y nacionales, entre ellas la Agencia de Ciberseguridad y de la Seguridad de las Infraestructuras (CISA), que depende del Ministerio de la Seguridad Interior, han rebatido frontalmente las acusaciones de irregularidades vertidas por el presidente.

"La elección del 3 de noviembre fue la más segura de la historia de Estados Unidos", afirmaron en un comunicado conjunto. "No existe ninguna prueba de un sistema de voto que se haya borrado, perdido o cambiado papeletas, o que haya sido pirateado de ninguna forma".

El exmandatario demócrata Barack Obama dio, por su parte, un paso el frente en los últimos días para denunciar la actitud de su sucesor, de la que no hay precedentes en la historia política moderna de Estados Unidos.

"Cuando Donald Trump ganó [en 2016], me quedé despierto hasta las 02:30 de la mañana y lo llamé para felicitarlo", recordó.

Normalidad regresaría a fines del año que viene

El principal epidemiólogo de la Casa Blanca, Anthony Fauci, señaló ayer que Estados Unidos podría regresar a una "normalidad relativa" en torno al segundo o tercer trimestre de 2021, aunque advirtió de que depende de una serie de factores como las futuras vacunas.

"Tenemos que tener una vacuna efectiva y tenemos que hacer que la gente reciba la vacuna en masa”, dijo Fauci, en una entrevista con la cadena de televisión CNN.

Preguntado sobre el proceso de transición de la Administración de Donald Trump al futuro Gobierno del demócrata Joe Biden, Fauci opinó que sería mejor que los funcionarios gubernamentales comiencen a trabajar lo antes posible con el equipo del que fuera vicepresidente de Barack Obama (2009-2017), en lo que respecta a la crisis sanitaria.

"Por supuesto que sería mejor si pudiéramos empezar a trabajar con ellos", aseguró el especialista

"He pasado por transiciones múltiples, al haber servido a seis presidentes durante 36 años. Y está muy claro que el proceso de transición por el que estamos pasando es realmente importante en una entrega fluida de la información".

EE.UU. es el país más afectado por la pandemia con casi 11 millones de casos y más de 245.000 fallecidos.

ADEMÁS

Diplomacia volverá a ser sobria con Biden

La diplomacia temperamental y caótica que esgrimió Donald Trump durante sus cuatro años como presidente de Estados Unidos quedará en el anecdotario cuando el experimentado Joe Biden tome las riendas de la Casa Blanca e imprima a las relaciones exteriores su sello de sobriedad.

La oficina de transición del demócrata Biden no está recibiendo la colaboración del Departamento de Estado, en tanto Trump se niega a reconocer su derrota. Pero aún así, el exvicepresidente, con cerca de 50 años de experiencia política en Washington, está decidido a cumplir sus promesas de campaña sobre devolver la normalidad a la diplomacia estadounidense, recuperando un sopesado proceso de toma de decisiones mediante consultas con expertos en lugar de lanzar tuits impulsivos.

Luego de que el primer ministro canadiense Justin Trudeau -a quien Trump ridiculizó por Twitter tras una cumbre al calificarlo de "muy deshonesto y débil"- llamó a Biden para felicitarlo, el presidente electo emitió un comunicado asegurando que ambos "reafirmaron los lazos estrechos entre Estados Unidos y Canadá" y abogó por una cooperación contra el COVID-19 y futuras amenazas.

Tras su conversación con Angela Merkel, a quien Trump criticó abiertamente por dar refugio a migrantes, Biden "señaló su interés en colaborar estrechamente" con Alemania para hacer frente a la pandemia, el cambio climático y otras cuestiones, mientras elogió el "liderazgo" de la canciller alemana.

El mismo escenario de cordialidad se desarrolló tras comunicaciones con otros líderes.

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