EL PROCESO A LULA POR EL LAVA JATO

Tribunal aplaza análisis del recurso para liberar a Lula

Analistas advierten sensación de “inestabilidad” en las decisiones judiciales.

Gleisi Hoffmann: la presidente del PT ratificó la candidatura de Lula para octubre. Foto: Reuters
Gleisi Hoffmann: la presidente del PT ratificó la candidatura de Lula para octubre. Foto: Reuters

Todo Brasil esperaba que hoy miércoles el Supremo Tribunal Federal (STF) analizara un recurso que podría significar la liberación inmediata de Lula y de otros políticos y empresarios presos por el Lava Jato. Pero a última hora de ayer martes, el juez Marco Aurelio Mello, integrante del STF que iba a llevar el caso, anunció que aplazará por cinco días el planteo, por lo que Lula deberá esperar al menos hasta la próxima semana para saber si sale de la prisión de Curitiba donde ingresó el sábado.

Este recurso, llamado Acción Declaratoria de Constitucionalidad, había sido solicitado por el Partido Ecológico Nacional (PEN), una de las opciones de la derecha brasileña, y que hasta ayer tenía como abogado a uno de los principales criminalistas de Brasil, Antonio Carlos Almeida Castro, conocido como Kakay.

Pero ayer mismo el PEN despidió a Kakay y presentó un escrito ante el STF desistiendo de su recurso, por lo cual ahora sus nuevos abogados dispondrán de los cinco días que fijó el juez Mello para analizar el caso y ver si lo plantean de nuevo.

"No lo hicimos por Lula. Somos un partido de derecha y de forma alguna queremos ayudar a la izquierda que más generó problemas de corrupción en el país", declaró el presidente del PEN, Adilson Barroso, al intentar justificar la decisión de retirar el recurso.

El recurso pretendía que el STF revisara una jurisprudencia que adoptó en 2016, según la cual una persona condenada en segunda instancia, como es el caso de Lula, con doce años de prisión, ya puede comenzar a cumplir su pena.

Aunque el PEN finalmente se baje del caso, el STF tiene otro recurso en igual sentido presentado por su ahora ex abogado Kakay, pero en nombre del Instituto de Garantías Penales.

Ambos recursos habían sido asignados al despacho del juez Mello.

Incertidumbre.

El encarcelamiento de Lula ahondó las fracturas en Brasil, que en plena crisis política, moral e institucional, vislumbra un futuro totalmente imprevisible.

Uno de los mayores problemas es que los once jueces del STF están tan divididos como el resto de la sociedad y que sus decisiones son percibidas con desconfianza creciente por los brasileños. El STF denegó el 5 de abril un recurso para impedir el encarcelamiento de Lula. Pero una de las magistradas que votó en contra, Rosa Weber, dio a entender que era favorable a modificar la jurisprudencia cuando el asunto fuese tratado de forma general, y no por un caso específico.

"La impresión de la población es que hay inestabilidad en las decisiones del STF, que estas se toman simplemente en función de las preferencias en la composición del tribunal" y eso "es muy nocivo para su imagen", dijo Thomaz Pereira, profesor de derecho de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) de Río de Janeiro.

Para Daniel Vargas, especialista en derecho público, también de la FGV, "lo que está en juego es la credibilidad del STF y de la propia democracia".

Pero la crisis no se resolverá con un fallo, porque el desgaste afecta a todas las instituciones brasileñas. Según Vargas, "el gran problema" empezó con el impeachment a Dilma Rousseff en 2016 "sin evidencias suficientes para conquistar consenso nacional".

Y ahora que Lula está preso, la primera economía de América Latina está aún más dividida a seis meses de una elección en la que es el favorito.

"Brasil atraviesa una crisis democrática en un sentido amplio, que revela un sistema político y judicial sin aliento y sometido a extremas contradicciones y tensiones", explica Christophe Ventura, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estrategia (Iris) en Francia.

Después del impeachment a Rousseff, la entrada a prisión de Lula complica una elección que se prevé como la más incierta de la historia de Brasil. Condenado a 12 años de prisión por corrupción, ¿podría Lula ser candidato desde la prisión? ¿Hacer campaña? Los juristas se pierden en las conjeturas.

El Partido de los Trabajadores asegura que no tiene plan B y reconfirmó la candidatura de Lula. Sin embargo, está roto en debates internos. "Lula preso simboliza el fin de un proyecto, de una era", cree André Cesar, de la consultora Hold. "El país ya pasó por otros momentos inestables y locos, pero esto es inédito", dice Ventura.

El factor militar.

Tres décadas después del fin de la dictadura, la irrupción en el debate de los militares encendió las alarmas. En un tuit antes del fallo que llevó a Lula a prisión, el general Eduardo Villas Boas, jefe del Ejército, implícitamente apoyó el encarcelamiento del expresidente.

Los recelos hacia las fuerzas armadas se incrementaron desde que el presidente Michel Temer decretó una intervención militar tan controvertida como ineficaz contra la violencia que azota el estado de Río de Janeiro. Un mes después, la ejecución de la concejal Marielle Franco sigue impune.

En paralelo, la megainvestigación anticorrupción Lava Jato que llevó a Lula a prisión, continúa haciendo temblar a Brasil en su quinto año. Más de 100 políticos de 14 partidos están bajo investigación.

Los fiscales y jueces anticorrupción, empezando por Sergio Moro, fueron más lejos de lo previsto. Hasta el presidente Temer fue acusado de corrupción y organización criminal, aunque logró salvar la piel en 2017 con el apoyo del Congreso.

Y mientras 13 millones de brasileños están en el paro, la combinación de la delicada situación económica tras la recesión de 2015 y 2016 y "la exposición casi pornográfica de la corrupción" es "explosiva", advertía el diario Folha de S. Paulo.

Exasperados, muchos brasileños están listos para lanzarse a los brazos del diputado de extrema derecha Jair Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura que tiene cerca de un 18% de las intenciones de voto, detrás de Lula.

Las primeras horas en prisión: lectura y fútbol

Lula dedicó sus primeras horas en prisión en Curitiba a la lectura y a ver fútbol por TV, contó su abogado Cristiano Zanin Martins. El abogado, que junto con su esposa, Valeska Teichera Martins, lo visitaron en la celda que le fue acoplada en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, dijo que Lula ha dedicado su tiempo en prisión a leer el libro La elite del atraso, de la esclavitud al Lava Jato, de Jessé Souza. También vio por televisión la final del Campeonato Paulista este domingo, en la que se coronó vencedor su equipo, el Corinthians. "Quedó contento con el título", dijo Zanin Martins.

En términos generales Lula está bien aunque, de acuerdo con su abogado, lo único que no ha podido hacer es tomar los reglamentarios baños de sol diarios. "Es una cuestión interna de la Policía Federal que yo creo que será organizado en breve", precisó.

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