LA SITUACIÓN EN LA REGIÓN

Tres estados de Brasil se cierran por la pandemia del coronavirus

Brasil registró ayer martes el mayor número de muertes diarias desde el comienzo de la pandemia, un récord de 600 decesos, por lo que el número total de fallecidos llegó a 7.921.

La Amazona está duramente castigada por el COVID-19. Foto: AFP
La Amazona está duramente castigada por el COVID-19. Foto: AFP

Al mismo tiempo que el presidente Jair Bolsonaro presiona para la vuelta al trabajo y no detener la economía, tres estados del norte y noreste de Brasil decidieron medidas de control estricto de actividades como forma de frenar al coronavirus.

Brasil registró ayer martes el mayor número de muertes diarias desde el comienzo de la pandemia, un récord de 600 decesos, por lo que el número total de fallecidos llegó a 7.921, informó el Ministerio de Salud. En cuanto al número de casos confirmados, el país tuvo un salto de 6.935 en relación con el día anterior, llegando a 114.715 contagiados.

En Sao Luis, capital del estado Maranhao, y en otros tres municipios comenzaron a regir ayer martes medidas de limitan la circulación; mientras que Pará lo hará a partir de mañana jueves en su capital Belém y en otras nueve ciudades; y Fortaleza, la capital de Ceará, desde el viernes.

El gobernador de Maranhao, Flavio Dino, intensificó las medidas de aislamiento social en los cuatro municipios que conforman la llamada Ilha de Sao Luis. Es una decisión “para evitar el caos” en el sistema de salud, dijo. Con 4.530 casos y 271 óbitos hasta este martes, este estado es el sexto más afectado por el COVID-19 en Brasil.

Por su parte, Ceará totaliza 11.470 casos y 795 muertes, siendo el tercer estado más impactado por la pandemia. El gobernador Camilo Santana defendió la necesidad de restringir aún más la circulación social en la capital Fortaleza debido a que “el sistema de salud está llegando al límite”. Otras ciudades mantendrán la cuarentena parcial.

En Pará, el gobernador Helder Barbalho anunció que diez ciudades, incluyendo la capital Belém, suspenderán totalmente las actividades no esenciales a partir del jueves. Barbalho precisó que las personas deberán circular con máscaras, su identificación y documento de trabajo, debido a que habrá inspección en las calles para garantizar el cumplimiento de la medida.

Pará, el séptimo estado más afectado por la COVID-19, suma 369 muertes y 4.472 casos, uno de ellos el propio Barbalho que anunció su diagnóstico el 14 de abril.

La Fiscalía de Amazonas, estado escenario de hospitales abarrotados y entierros masivos, solicitó a la justicia que conmine a las autoridades locales a decretar un lockdown en la capital Manaos. Amazonas es el quinto estado más afectado con 8.109 casos y 649 muertes.

Sin embargo, el nuevo ministro de Salud, Nelson Teich, cuestionó la necesidad de crear un nuevo hospital para combatir la pandemia en Manaos.

Así, Brasil se acerca al momento más crítico de la pandemia dividido entre los estados que han decidido reforzar el aislamiento y los que ya empiezan a ensayar una tímida desescalada.

San Pablo, epicentro de la pandemia (34.053 contagios y 2.851 muertes) y donde rige una cuarentena “blanda”, como en Río de Janeiro, no se plantea un cierre absoluto e incluso anunció una desescalada a partir del 11 de mayo.

“Presiones”: ministros llamados a declarar

El Tribunal Supremo de Brasil autorizó ayer martes a la Fiscalía a tomar declaración a tres ministros del Gobierno de Jair Bolsonaro, en el marco del caso que investiga las acusaciones del exministro Sergio Moro contra el presidente por una supuesta interferencia política en la Policía Federal. Ese intento de injerencia fue denunciado por Moro durante una rueda de prensa en la que comunicó su renuncia tras alegar “presiones” por parte de Bolsonaro en la Policía Federal, que investiga a dos de los hijos del mandatario. A raíz de dichas declaraciones, la máxima corte del país autorizó una investigación contra el presidente, pero también contra el exjuez para comprobar la veracidad de sus acusaciones. En el marco de esa investigación, la Fiscalía pidió al Supremo tomar declaración a los ministros de la Presidencia, Walter Braga Netto; de Seguridad Institucional, Augusto Heleno, y la Secretaría de Gobierno, Luiz Eduardo Ramos, entre otros funcionarios que, según Moro, fueron testigos de esa supuesta presión.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados