LA VIOLENCIA EN ESTADOS UNIDOS

Otra tragedia golpea Orlando a dos años de matanza en disco

Un hombre se atrincheró en un apartamento y asesinó a cuatro hermanitos de entre 1 y 11 años.

Orlando: el 12 de junio de 2016 un islamista radicalizado mató a 49 personas en un club gay. Foto: EFE
Orlando: el 12 de junio de 2016 un islamista radicalizado mató a 49 personas en un club gay. Foto: EFE

la ciudad de Orlando, en el estado de Florida, conmemoró ayer martes el segundo aniversario de la muerte de 49 personas en una masacre terrorista en la discoteca gay Pulse, en momentos en que otra tragedia golpea a sus habitantes. Un hombre mató a cuatro niños de entre 1 y 11 años con los que llevaba cerca de 24 horas atrincherado en un apartamento.

"Hemos entrado en el apartamento y hemos encontrado que los cuatro niños han sido asesinados por el sospechoso con aparentes disparos", explicó de madrugada en rueda de prensa el jefe de la Policía de Orlando, John Mina. "No tenemos ni idea —añadió— de cuándo murieron los niños", que tenían 1, 6, 10 y 11 años.

Todo empezó la noche del domingo, cuando la novia del sospechoso, identificado como Gary Wayne Lindsey Jr., de 35 años y con antecedentes por incendios y otros delitos, llamó a la Policía por un altercado doméstico. La mujer había huido del apartamento dejando atrás a los cuatro niños, dos de ella y los otros dos de Lindsey.

Cuando los policías llegaron al complejo de apartamentos para hacerse cargo de la situación, el sospechoso abrió fuego e hirió de gravedad a uno de los agentes, Kevin Valencia, dando inicio a un atrincheramiento que se prolongaría hasta la noche del lunes.

Mina explicó que la Policía estuvo en contacto "directo e indirecto" con Lindsey a lo largo del día para negociar su entrega. Sin embargo, poco antes de las 21.00 hora local del lunes (la medianoche en Uruguay), un agente se percató del cuerpo sin vida de uno de los niños dentro del apartamento, por lo que las autoridades decidieron iniciar un operativo de rescate del resto. Cuando entraron hallaron muertos a los niños y también a Lindsey, de un aparente suicidio.

La matanza en Pulse.

Este caso de violencia doméstica golpeó a Orlando cuando se aprestaba a conmemorar el segundo aniversario de la muerte de 49 personas en una masacre terrorista en la discoteca gay Pulse.

Temprano en la mañana, el gobernador del estado, Rick Scott, quien también proclamó la fecha como un "Día de Conmemoración en Florida", pidió a la comunidad un minuto de silencio para las víctimas, mientras que en la capital, Tallahassee, la bandera del estado fue izada a media asta en señal de duelo.

Luego, al mediodía, como parte de los actos conmemorativos, las campanas de la Primera Iglesia Metodista de Orlando doblaron 49 veces.

Este aniversario encuentra a los familiares de las víctimas en litigios judiciales con los propietarios del Club Pulse.

La matanza ocurrió 12 de junio de 2016, cuando el joven de 29 años Omar Mateen, un guardia de seguridad de origen afgano que declaró su lealtad al grupo terrorista Estado Islámico (ISIS), disparó a mansalva.

Los familiares también han presentado demandas judiciales en cortes federales y estatales contra la ciudad y la Policía de Orlando, por supuestamente no ofrecer suficiente entrenamiento a sus policías.

En la más reciente demanda, presentada en la Corte del Condado Orange a tan solo cuatro días del segundo aniversario de la masacre, alegan que Barbara Poma y Rosario Poma, dueñas del club, son "de alguna manera responsable de los hechos".

Los querellantes dicen que Poma, a través de sus empleados, "no tomó medidas razonables para prevenir que entraran armas de fuego al club", al tiempo que ignoró las necesidades de seguridad que tenía el lugar.

"Lo que es importante para Rosario y para mí es que continuemos enfocadas en rememorar los 49 ángeles (...), a los sobrevivientes afectados y continuar ayudando a nuestra comunidad a curarse", dijo Barbara Poma, en una declaración publicada el viernes último por el periódico local Orlando Sentinel.

Los aires cargados por las demandas judiciales, sin embargo, no empañan la unidad ciudadana, asegura el alcalde de Orlando, Buddy Dyer. "Orlando continúa unida para mostrar amor y bondad, hoy y todos los días, y apoyando a todos los afectados por la tragedia", aseguró Dyer.

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