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Tormenta política en el Kremlin por una coima

Arrestaron al ministro de Economía del gobierno de Putin.

Imputado ministro ruso de Economía por cobrar sobornos
Imputado ministro ruso de Economía por cobrar sobornos

Una tormenta política se desató ayer sobre Rusia. El ministro de Economía, Alexei Uliuháyev, fue arrestando y luego cesado acusado de recibir un soborno por 2 millones de dólares. Pero su caso amenaza con golpear las más altas esferas del Kremlin y ha levantado sospechas sobre el real motivo de su caída.

El presidente Vladimir Putin despidió a Uliukáyev por acusaciones de que recibió un soborno de 2 millones de dólares de Rosneft, el gigante ruso de la industria petrolera.

Uliukáyev, de 60 años, fue detenido el lunes en el marco de una investigación sobre corrupción a gran escala llevada a cabo por el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, sucesor de la extinta KGB). Es el funcionario ruso de más alto rango detenido mientras ejerce el cargo desde el colapso de la Unión Soviética en 1991.

Putin y el ministro de Economía acusado de recibir US$ 2: en coimas. Foto: AFP
Putin y el ministro de Economía acusado de recibir US$ 2: en coimas. Foto: AFP

El ministro habría exigido el soborno de parte de Rosfnet para autorizar la compra de la empresa Bachneft, también propiedad del Estado, en una operación de 5.000 millones de dólares.

El caso podría exponer fisuras entre Igor Sechin, presidente de Rosfnet y un fuerte aliado a Putin, y los funcionarios que criticaban la operación en momentos de dificultades económicas por los bajos precios del petróleo y las sanciones de Occidente.

Uliukáyev, quien estará bajo arresto domiciliario por dos meses, podría pasar 15 años en prisión si es hallado culpable.

La adquisición de Bashneft por parte de Rosneft fue el foco de una importante guerra entre facciones rivales del Kremlin.

Sechin, que es también uno de los hombres más poderosos de Rusia, presionó duramente para que se aprobara la compra de Bashneft. Sin embargo, el acuerdo era rechazado por los liberales económicos del gobierno, algunos de los cuales tienen vínculos con el primer ministro Dmitry Medvedev, que creía que Bashneft debía ir a inversores privados.

"Estoy dispuesto a cooperar con los investigadores en todo lo posible, porque solo puedo restaurar mi reputación encontrando la verdad", declaró Uliukáyev, citado por las agencias rusas, antes de comparecer ante la justicia.

El arresto de Uliukáyev desató en Moscú un terremoto, además de una serie de suposiciones sobre el "real" motivo de su caída.

El vicepresidente del banco central ruso, Serguei Shvetsov, se mostró sorprendido por la caída del ministro. Uliukáyev es "la última persona de la cual uno sospecharía algo así. Lo que se ha publicado en los medios parece algo absurdo. Por ahora no hay nada claro", declaró.

"Supera mi comprensión", dijo por su parte el primer ministro ruso, Dmitri Medvedev. Agregó que "se trata de un hecho grave para la dirigencia del país e historias como la suya significan que ningún representante del gobierno es inmune a la justicia".

Los detalles del caso todavía se desconocen. Lo cierto es que Uliukáyev estaba en la mira de los agentes del FSB desde hace más de un año y que los jueces afirman que lo encontraron in fraganti cuando recibía la coima.

"Arrancar una coima a Rosneft es como arrancársela a Putin en persona", dijo Grigory Yavlinsky, líder del partido de oposición Yabloko. "Me resulta una historia extraña", agregó.

Como es extraño, o al menos curioso, que Oleg Feoktistov, primer vicejefe del departamento para la seguridad interna del FSB en agosto pasado dejó ese organismo para convertirse en jefe de seguridad de la empresa de Sechin.

La sensación es que se está yendo a un "ajuste de cuentas" entre las facciones de la elite rusa en lucha interna.

El ahora ex ministro se había expresado en contra del negocio Rosneft-Bashneft, sosteniendo que no era funcional al objetivo de las privatizaciones que una compañía estatal, que cotiza en bolsa, reemplazara a otra empresa pública.

Inicialmente Putin era de la misma opinión. Pero Sechin ejerció una presión fuerte y al final prevaleció su postura.

Los halcones nacionalistas al parecer le pasaron la cuenta a Uliukáyev, removiendo en un solo golpe a un liberal en la cartera clave para las privatizaciones.

Guerra entre los "siloviki" y "liberales" en el Kremlin

La petrolera rusa Rosneft está dirigida por Igor Setchin, un hombre discreto e influyente muy cercano al presidente Vladimir Putin y considerado como uno de los jefes de los "siloviki", ex integrantes de los servicios secretos y las Fuerzas Armadas. La política de los últimos 15 años en Rusia vive al ritmo de las luchas internas que se libran entre los "siloviki" y los "liberales", arbitradas por Putin. Un portavoz de Rosneft dijo a la agencia oficial TASS que la empresa no comentará las acciones judiciales, debido a que se encuentran en curso.

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