El divorcio británico con la UE

Theresa May, tocada pero no hundida por el Brexit

La primera ministra busca apoyo entre los conservadores para evitar una censura que la haga renunciar.

May todavía teme que prospere una moción de censura de su partido. Foto: AFP
May todavía teme que prospere una moción de censura de su partido. Foto: AFP

La primera ministra británica, Theresa May, nombró ayer viernes a un euroescéptico como nuevo ministro para el Brexit y recibió el apoyo de dos destacadas figuras de su partido Conservador, un poco de oxígeno ante la amenaza de una moción de censura.

Un día después de la renuncia de Dominic Raab, May nombró como su sucesor al abogado Stephen Barclay, de 46 años, hasta ahora secretario de Salud.

En una jornada frenética, el jueves habían renunciado cuatro miembros del gabinete descontentos con el proyecto de acuerdo de Brexit.

Echándole un salvavidas, ayer viernes el ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, una figura influyente entre los euroescépticos, dijo que confiaba "absolutamente" en la primera ministra.

"Un acuerdo es mejor que ningún acuerdo, las empresas necesitan certeza", agregó el ministro de Comercio Internacional, Liam Fox, otro abanderado del Brexit. "Lo que necesitamos ahora es estabilidad", afirmó.

Determinada a seguir adelante, May lanzó una inusual campaña mediática para ganarse el apoyo de la opinión pública. La jefa de gobierno respondió a las preguntas de los oyentes en el programa matinal del periodista Nick Ferrari, conocido por poner a destacados políticos en situaciones comprometidas en directo, en la emisora privada LBC.

"Mucha gente que votó por salir" de la Unión Europea en el referéndum de 2016 "lo que quería era asegurarse de que las decisiones se toman aquí, en el Reino Unido" y no en Bruselas, sede de la UE, afirmó la primera ministra. "Eso es exactamente lo que permite el acuerdo que he negociado", aseguró.

May lanzaba su campaña de seducción al mismo tiempo que, en el parlamento, diputados probrexit de su propio Partido Conservador montaban un operativo para arrebatarle el liderazgo. El jueves, un destacado legislador conservador, el euroescéptico Jacob Rees-Mogg, pidió un voto de censura. Para eso se necesita que al menos 48 legisladores de la formación de May escriban peticiones similares. Más de 20 lo hicieron ya públicamente, pero se desconoce cuántos lo hicieron en privado.

Aprovechando la frágil situación de la primera ministra, los defensores de un segundo referéndum —tras el de 2016 en que un 52% de británicos votó por salir de la UE— intensificaron su campaña. El movimiento juvenil Nuestro Futuro, Nuestra Elección fletó un autocar que recorrerá el país organizando eventos. En su costado, un mensaje escrito en enormes letras azules: "Queridos diputados, 77% de nosotros no queremos el Brexit. ¡Defiendan nuestro futuro! Firmado, los jóvenes".

Un sondeo publicado el jueves por Sky Data indica que ahora un 54% de británicos prefiere permanecer en la UE, 32% quiere salir de ella sin acuerdo y solo 14% elegiría un Brexit en los términos negociados por May.

Apoyo empresarial.

Las empresas británicas se alinearon para ayudar a May, pero siguen haciendo planes ante la posibilidad de que Reino Unido deje la UE sin un pacto.

"Este acuerdo es solo un borrador", dijo ayer viernes Warren East, presidente ejecutivo de Rolls Royce, a BBC radio. "Vamos a seguir con nuestros planes de contingencia, que incluyen acciones de reserva para tener toda la capacidad logística necesaria para continuar realizando nuestro negocio", agregó.

Airbus, el mayor grupo aeroespacial de Europa, está trabajando sobre la suposición de un Brexit sin acuerdo, según una comunicación a su plantilla a la que tuvo acceso Reuters.

Rolls-Royce y Airbus temen que los nuevos aranceles aduaneros y la burocracia generados por un Brexit sin acuerdo antes del 29 de marzo perjudiquen el despacho a tiempo de miles de piezas de las que dependen.

Irlanda del Norte, el capítulo conflictivo

Lo que complica la salida del Reino Unido de la UE es el plan para evitar una frontera entre Irlanda del Norte e Irlanda. El Partido Democrático Unionista, cuyo apoyo permite a Theresa May gobernar, rechaza el borrador porque otorga un estatus diferente a Irlanda del Norte respecto al resto del Reino Unido. El acuerdo prevé que todo el Reino Unido permanezca temporalmente en la unión aduanera, mientras se se refuerza la posición de Irlanda del Norte.

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