Destruyen templos en Palmira con la misma saña que en otros lugares

Terroristas arrasaron las joyas milenarias

El grupo Estado Islámico (EI) arrasó con dos joyas de la Humanidad que representaban los templos de Baalshamin y Bel en la ciudad antigua de Palmira, en Siria.

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Directora de Unesco dijo que es un crimen intolerable que no borrará la historia. Foto: AFP

La directora general de Unesco, Irina Bokova, afirmó que "cada uno de estos ataques nos llaman a compartir aún más el patrimonio de la Humanidad, en los museos, en los colegios, en los medios de comunicación y en casa. La energía de la Cultura es más fuerte que todos los fanáticos y nada puede sofocarla".

La lista de sitios atacados es estremecedora:

Siria.

El 23 de agosto de 2015, los yihadistas del EI dinamitaron el templo de Baalshaminin, uno de los más célebres de la ciudad antigua de Palmira, que tomaron en mayo. Menos de una semana antes, el grupo había decapitado al ex jefe de las Antigüedades de la ciudad, Jaled al Asaad, de 82 años, referencia mundial sobre este conjunto arqueológico. En julio, EI destruyó la estatua del León de Atenea y transformó el museo en tribunal y prisión. Según la ONU, más de 300 emplazamientos históricos sirios fueron dañados, destruidos o saqueados desde el inicio del conflicto.

Irak.

EI, que controla amplias porciones de territorio en Irak y la mitad del territorio de Siria desde la toma de Palmira, realiza "una limpieza cultural" y arrasa parte de los vestigios de la antigua Mesopotamia, según la ONU, o revende piezas en el mercado negro. Un video difundido en febrero de 2015 mostró a combatientes de EI que saqueaban tesoros preislámicos en el museo de Mosul, segunda ciudad de Irak tomada los primeros días de su ofensiva, a principios de junio de 2014. Según responsables de las antigüedades, unas 90 obras fueron destruidas o dañadas. Los yihadistas, que también incendiaron la biblioteca de Mosul, dinamitaron en julio de 2014, delante de una muchedumbre, la tumba del profeta Jonás, también conocido con el nombre de Nabi Yunes.

Un video difundido en abril de 2015 mostró a combatientes del mismo grupo que destruían con bulldozers, picos y explosivos el emplazamiento arqueológico de Nimrud, tesoro del imperio asirio fundado en el siglo XIII. Luego la emprendieron con Hatra, ciudad del periodo romano de más de 2.000 años.

Libia.

Varios mausoleos fueron destruidos por islamistas extremistas a golpe de excavadoras o explosivos a través del país después de la revuelta que derrocó el régimen Gadafi en 2011. Para estos integristas, los santuarios erigidos en memoria de santos contravienen su interpretación del islam. En 2012, decenas de integristas dinamitaron el mausoleo de Abdesalem Al Asmar, teólogo sufí del siglo XVI, en Zliten (este de Trípoli), el más importante de Libia. Una biblioteca y una universidad que llevan su nombre fueron objeto de destrucciones y saqueos. En Misrata, fue destruido el mausoleo de Ahmed al Zarruk.

En 2013, se produjo un ataque con explosivos contra un mausoleo del siglo XVI en Tajura, extrarradio de Trípoli, uno de los más antiguos de la capital. En 2014, la UNESCO condenó los actos vandálicos contra varias mezquitas de Trípoli, incluyendo la mezquita Karamanli, del siglo XVIII.

Malí.

Tombuctú, "la ciudad de los 333 santos" declarada patrimonio de la Humanidad, permaneció de abril de 2012 a enero de 2013 bajo control de grupos islamistas armados que la desfiguraron. En junio de 2012, los yihadistas de diferentes movimientos vinculados a Al Qaida, que consideran idolatría la veneración de santos, empezaron a demoler varios mausoleos, entre ellos el de la principal mezquita de la ciudad. Otros mausoleos, testimonio de la edad de oro de la ciudad el siglo XVI, fueron destruidos.

Afganistán.

En marzo de 2001, el jefe supremo de los talibanes, mulá Omar, ordenó la destrucción de los dos budas gigantes de Bamiyan (centroeste), tesoros arqueológicos de más de 1.500 años, considerado "antiislámicos" por tratarse de representaciones humanas. Durante 25 días, cientos de talibanes llegados de todo el país participaron denodadamente en la destrucción, con ayuda de cohetes y dinamita, de las gigantescas estatuas.

"Perla del Desierto" bajo la barbarie.


Conocida como "la perla del desierto", la ciudad antigua de Palmira, donde los yihadistas de Estado Islámico (EI) destruyeron los templos de Baalshamin y Bel, está inscrita por la Unesco en el patrimonio mundial de la Humanidad por la riqueza de sus monumentos y columnatas romanas. Situada a 210 km al noreste de Damasco, la ciudad fue conquistada a finales de mayo por yihadistas de EI, que consideran idolatría las estatuas humanas o animales y destruyeron varios tesoros arqueológicos en Irak.

El oasis de Palmira alberga las ruinas monumentales de una gran ciudad que fue uno de los más importantes focos culturales del mundo antiguo. Su nombre aparece por primera vez en una tableta del siglo XIX antes de nuestra era. Fue punto de paso de caravanas entre el Golfo y el Mediterráneo y una etapa en la ruta de la seda. La conquista romana, a partir del siglo I antes de Jesucristo, y durante cuatro siglos, dio un impulso formidable a Palmira, cuyo nombre oficial en Siria es Tadmor (ciudad de los dátiles). Pasó a ser un punto de lujo y exuberancia en el desierto gracias al comercio de especias y perfumes, seda y marfil de oriente, de estatuas y al trabajo del cristal fenicio. En 129, el emperador Fuente: AFP

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