Tragedia

Temporal en Río: 6 muertos

La ciudad fue declarada en “estado de crisis” a solo 20 días del comienzo del carnaval.

Temporal afectó a varias zonas de Río de Janeiro. Foto: Efe.
Temporal afectó a varias zonas de Río de Janeiro. Foto: Efe.

Río de Janeiro se despertó con escenas de caos ayer jueves después de que fuertes vientos y lluvias azotaran barrios, derribaran árboles, inundaran calles y arrastraran autobuses en una tormenta que dejó al menos seis muertos. El alcalde Marcelo Crivella declaró a la ciudad en “estado de crisis”, a solo 20 días de que comience la semana del carnaval carioca.

El balance oficial, que ayer en la mañana era de cinco fallecidos, aumentó después de que los bomberos confirmaran el hallazgo de un segundo cuerpo en un ómnibus que fue arrastrado y parcialmente enterrado por un deslizamiento en la Avenida Niemeyer, que conecta los acaudalados barrios Leblon y São Conrado.

“Tenemos varias áreas de riesgo en nuestra ciudad. El suelo está encharcado, puede haber deslizamientos y (nuevas) caídas de árboles” si las lluvias continúan, dijo Crivella. “Le pido a la gente que no se quede en esos lugares”, agregó.

La noche del miércoles la tormenta sorprendió a muchas personas que quedaron varadas en restaurantes y bares, observando con miedo e incredulidad los vientos que soplaban a más de 110 km/h. Imágenes de televisión mostraron a un hombre siendo arrastrado por un torrente de agua que brotaba de la favela Rocinha y vehículos impulsados por las corrientes.

Al menos cinco personas murieron durante el temporal. Foto:Efe.
Foto: Efe.

La alcaldía registró 170 árboles caídos, que en muchos casos bloquearon la circulación y provocaron cortes de luz. La situación más crítica se concentraba en seis barrios, entre ellos en el acomodado Barra da Tijuca.

Una parte de la ciclovía con vistas al mar que se construyó para los Juegos Olímpicos de 2016 también se rompió, sin dejar víctimas. Esa vía estaba ya en su mayor parte vedada por la ruptura de un trecho.

La playa de Arpoador, frecuentada normalmente por surfistas y turistas que buscan disfrutar del sol, se despertó con un velero encallado en la arena que mostraba la crude- za de la tormenta que vivió la ciudad.

Una de las ventanas de la casa de Max dos Santos tiene vistas a la playa de Arpoador, y según él mismo explicó a EFE, ayer, mientras la lluvia azotaba con fuerza la ciudad, vigilaba con unos prismáticos el mar a través de su ventana.

Ya caída la noche vio cómo un velero tenía problemas para mantener el rumbo y combatir la fuerza de las olas, por lo que bajó a la playa a ofrecer su ayuda a los tripulantes del barco, el mismo que ayer jueves apareció varado en la arena.

Los navegantes eran una pareja de Belo Horizonte que se encuentran en casa de Dos Santos mientras se recuperan del susto y arreglan el seguro de su barco, custodiado en la playa por el carioca que les ofreció su ayuda.

También en Arpoador, el joven surfista Isaac Oliveira relató cómo ayudó a otra pareja de navegantes cuyo velero también fue arrastrado por la tempestad y encalló en la arena. “Estaban anclados, pero el mar estaba tan fuerte, que el ancla no aguantó el barco”, aseguró Oliveira.

Prohibirán los diques como el de la mina de Vale

La Agencia Nacional de Minería planea prohibir los diques de relave aguas arriba, que se usan para almacenar desechos mineros, luego de la tragedia en Brumadinho. Una ordenanza exigiría que tales instalaciones sean desmanteladas o convertidas en otro tipo de represas. La ruptura el 25 de enero de un dique de relaves de la minera Vale en Brumadinho, Minas Gerais, liberó un torrente de sedimentos que enterró edificios y personas. Al menos 150 personas murieron y 182 están desaparecidas.

Un ómnibus fue aplastado por un árbol durante el temporal. Foto: Efe.
Un ómnibus fue aplastado por un árbol durante el temporal. Foto: Efe.

Tragedia anunciada.

Otros testimonios reflejaron además de indignación por la falta de previsiones de las autoridades.

Hace 24 años, el automóvil de Elayne quedó atrapado bajo un árbol en el mismo lugar que el ómnibus donde ayer jueves murieron dos personas.

“Tendrían que cerrar la avenida (Niemeyer) cada vez que hay lluvias fuertes. Esto debería hacerse desde hace mucho tiempo, pero se va dejando... cuando alguien muere todos se conmueven. Es como el caso (del desastre minero) en Brumadinho: todos saben que va a ocurrir, pero nadie hace na- da”, dijo indignada esta mujer de 60 años.

La mujer recordaba la tragedia en la mina de la empresa Vale que en enero provocó la muerte de 150 personas, mientras 182 siguen desaparecidas.

Videos publicados en las redes sociales y reproducidos por TV Globo mostraron sillones flotando en el lobby del hotel Sheraton de São Conrado, completamente inundado, y una enorme filtración de agua en un hospital privado de Barra da Tijuca, encima de lo que parecía ser un paciente intubado en una unidad de terapia intensiva.

Destrozos y miles de personas sin electricidad

La alcaldía registró 170 árboles caídos, que en muchos casos bloquearon la circulación y provocaron cortes de luz. Ayer unos 80.000 abonados estaban sin energía eléctrica, según la empresa Light, que provee estos servicios. La situación más crítica se concentraba en seis barrios, entre ellos Barra da Tijuca. no se había restablecido la energía debido a los árboles caídos o inundaciones.

Gobernador.

El Centro de Operaciones de Río (COR) pidió a los cariocas “desplazarse solamente en caso de extrema necesidad”, advertir a las autoridades si aparecen “señales de rajaduras” en las viviendas y estar atentos “a las sirenas” que avisan de riesgo de deslizamientos.

La zona sur, la más turística, en la que se yuxtaponen las favelas ubicadas en las colinas y los lujosos barrios residenciales, fue una de las más castigadas.

En Rocinha, la favela más grande de la ciudad (con 70.000 habitantes, según datos oficiales), cayeron 153,2 milímetros de agua en cuatro horas, más de la mitad de la media histórica de febrero. Sirenas de emergencia alertaron a tiempo sobre el riesgo de deslizamientos y permitieron la evacuación de muchas personas.

En Copacabana soplaron vientos de hasta 110 km/hora, derribando varios árboles en la transitada avenida Nossa Senhora, paralela a la playa.

Botafogo, Ipanema y Leblon también sufrieron con la caída de varios árboles, que provocaron cortes de energía eléctrica en varias regiones.

“Eso es fruto del abandono de la organización urbanística de las ciudades, especialmente de la ciudad de Río. Han cerrado los ojos para la ocupación desordenada y el resultado, infelizmente, son esas tragedias que estamos viendo”, dijo el nuevo gobernador del estado de Río de Janeiro, Wilson Witzel, en una conferencia de prensa.

“Han sido décadas de abandono. En los últimos años se gastaron ríos de dinero en grandes eventos para favorecer principalmente la corrupción y la población quedó sin asistencia”, añadió Witzel, que estima que unas 80.000 familias viven en áreas de “alto riesgo” en todo el estado de Río de Janeiro.

El “estado de crisis” decretado ayer jueves por la municipalidad de Río de Janeiro es el tercero y más elevado de alerta sobre precipitaciones que pueden causar inundaciones o deslizamientos. El alcalde Crivella también decretó tres día de luto oficial en la ciudad.

Río vivió este año el enero más caluroso desde el inicio de los registros oficiales en 1922, con temperatura promedio de 37,4° C.

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