Luis Chataing

"Si el temor se apodera de un comunicador estamos muy mal"

Un comediante se convirtió en el dolor de cabeza del gobierno de Nicolás Maduro. Se trata de Luis Chataing, el comunicador de moda en Venezuela que se quedó sin programa de televisión por “presiones” y por decir cosas incómodas. “La salida del aire la esperé desde el momento en que me contrataron, porque el gobierno de mi país no es especialmente tolerante, desde la primera noche sabía que nos iban a sacar del aire”, confesó sobre su programa de televisión. Invitó muchas veces al presidente Nicolás Maduro para dialogar ante las cámaras, pero nunca asistió. Sobre el fallecido Hugo Chávez, el humorista dice que fue “el origen de toda esta desgracia”.

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Lección: "no hay que ceder ni doblegarse", afirma.

—¿Qué es lo que dice Luis Chataing que no le gusta al gobierno venezolano??

—Tengo más de 23 años en televisión y más de la mitad de ese tiempo lo he dedicado al humor político, que es una válvula de escape y una forma más digerible de hacer críticas al gobierno o las autoridades. En mi programa de radio, que dura cuatro horas todas las mañanas, hago ese estilo de comunicación. Es la ironía o el humor negro que le llaman, el que causa heridas irreparables en estos tipos de gobiernos autoritarios. En un país como el mío, donde los medios han sido comprados, en su mayoría, por simpatizantes del oficialismo, mi programa se había convertido la única ventana de comunicación libre que quedaba.

—¿Es un problema para los medios de comunicación contratarlo?

—Los medios no te contratan, los auspiciantes no invierten y son formas que tiene el gobierno de asfixiar a quienes se oponen. La radio es el único espacio que me queda y supongo que tendrá una fecha de caducidad también. Por el momento, tenerme al aire les da el argumento de decir pero cómo que no hay democracia, si está ahí hablando, no es cierto que se apagan las voces disidentes.

—En alguna entrevista manifestó que dada la situación actual de Venezuela no estaría bien hacer otro humor que no fuera político, ¿cuándo hizo ese click?

—Uno por encima de la profesión es ciudadano y en la medida de que te sientes más afectado por las injusticias y atropellos, te preguntas cómo colaborar para mejorar. Desde mi trinchera, que es la televisión, la radio, la prensa, decidí activarme en una forma más significativa y este proceso no tenía vuelta atrás. Ojalá que mi país tome un camino normal y con esto me refiero a que la divergencia sea tomada en cuenta, en buscar soluciones. Los venezolanos nos pasamos la mitad del día pensando en política.

—El presidente Nicolás Maduro lo nombra públicamente en cadenas de radio y televisión. ¿Eso no genera un entorno hostil para usted? ¿No tiene miedo?

—Obviamente que es algo que te puede intimidar. A esta altura de mi vida estoy bastante cansado de cómo se ejerce el poder desde el gobierno. Me mido a la hora de responder porque esa gente merece algo con mas carácter. Cuando el temor se apodera de un comunicador, estamos muy mal.

—¿Cómo llegó Venezuela a una situación así?

—Fue un proceso que se no vino encima, que advertía mucha gente en el país y afuera. Nos fueron botando de los medios de comunicación, otros se fueron autocensurando. En mi caso, estoy convencido que tengo una responsabilidad muy grande como comunicador para llegar a la gente y me voy a mantener hasta el final.

—¿Qué poder real tiene el humor, que enoja tanto a los políticos?

—Es un ejercicio de inteligencia que desconcierta al político tradicional; utilizar el doble sentido, hacer un guiño de ojo, a veces ni lo entienden pero la audiencia sí y el temor de enfrentar a un humorista es terrible, porque no están en su territorio. El poder del comediante está en meterse por la camisa, los pantalones, entre las piernas, salirse por la cabeza.

—¿Le gustaría entrevistar a Nicolás Maduro?

—A Nicolás lo invité todas las noches durante los últimos seis meses y jamás tuve respuesta. Claro que me reuniría con él, uno no puede negarse al diálogo. Lo haría con el propósito de explicarle paso a paso que él, lo mejor que puede hacer por la historia de Venezuela, es poner el cargo a disposición, renunciar.

—¿Cómo era su relación con Hugo Chávez?

—Fue el origen de toda esta desgracia, con la diferencia que era mucho más avasallante, un militar con una contundencia en sus palabras y convencimiento en su proyecto nefasto. Yo estuve con él varias veces y era espléndido en la privacidad para convertirse en un instigador de odio cuando estaba en lugares públicos.

—La oposición venezolana no encontró muchos aliados políticos en los países de la región. ¿Qué opinión le merece que, por ejemplo, el presidente José Mujica del Uruguay, no mencione las denuncias de presos políticos y atropellos a distintas libertades en Venezuela?

—El petróleo se convirtió en un analgésico regional terrible para nosotros los venezolanos, en la fórmula mágica para conquistar amistades en mandatarios de otros países y los pueblos latinoamericanos. Como siempre, somos los aislados, desesperanzados por nuestros propios gobiernos. El silencio de (José) Mujica fue un capítulo más de esas complicidades internacionales. Y a mí me duele, porque he escuchado comentarios muy halagadores para "Pepe" Mujica.

—Usted apoyó explícitamente al candidato opositor Henrique Capriles en las pasadas elecciones presidenciales, ¿eso no le quita credibilidad?

—No porque yo siempre he sido muy claro para la gente, el público sabe cuál es mi tendencia, lo dije con mucha claridad y cuando algo no me gusta de mi lado lo digo. Creo que el encanto/desencanto que me rodea consiste en eso, que no soy medias-tintas y puedo apoyar a Henrique hoy y no mañana. Eso es algo que la gente puede esperar.

—¿Cómo visualiza el futuro de Venezuela y el suyo profesional?

—En Venezuela veo un cambio irreversible, no hay forma de mantenerse en la misma línea. Creo que el 2015 será un año de tender puentes y si el gobierno no lo hace tendrá que asumir el fracaso. La gestión ha sido tremendamente mala y hay un gran descontento. En cuanto a mí, estoy abierto a trabajar en donde se me permita hacerlo en libertad. Ojalá sea en mi país, quiero que mi voz sea un acompañante a los cambios que se vienen, un cambio determinante en la vida del país y en el mío también.

"Enemigo público N° 1" para el chavismo

Luis Chataing es un humorista venezolano de 47 años, con una extensa trayectoria y uno de los personajes mediáticos más influyentes en el país caribeño. En Uruguay se lo pudo ver por medio del canal Sony cuando condujo el late night show "Ya es medio día en China" en 2007 y que se transmitió para toda Latinoamérica. Desde hace varios años se convirtió en la imagen de la oposición a los gobiernos de Hugo Chávez primero y de Nicolás Maduro después.

Con un humor irónico e irreverente, agudo analista de la actualidad y convocante de grandes audiencias, se transformó en poco tiempo en el dolor de cabeza del chavismo, la piedra en el zapato del régimen y en el enemigo público número uno, señalado por los mismísimos mandatarios.

El 10 de junio de 2014 se emitió el último programa de Chataing TV por la cadena venezolana Televen. Su conductor no pudo despedirse. Los dueños de la televisora le habían dicho que al día siguiente iba a realizar su última aparición frente a la audiencia, cosa que nunca sucedió. Chataing utilizó su espacio radial a la mañana posterior para explicarle a su público qué había pasado, el por qué de tan abrupto final a un ciclo que contaba con alto rating pero no con la aceptación del gobierno.

A los pocos días, Chataing juntó a su elenco y comenzaron una gira por siete grandes ciudades de Venezuela, donde se presentaron en teatros bajo el título "Fuera del aire", un espectáculo que convocó a miles de fanáticos del show y que sirvió de despedida para el showman.

Lección: "No hay que ceder ni doblegarse"

Las redes sociales son una herramienta útil cuando los caminos se van cerrando en los medios tradicionales de comunicación. El comediante Luis Chataing tiene 3.300.000 seguidores en Twitter y casi 900 mil en Instagram. También utiliza YouTube con frecuencia, donde cuelga videos de todo tipo.

Según su visión, las "redes son un hallazgo tremendo en estos tiempos, son las vías de contacto directo con la gente sin pasar por la oficina de un gerente de un canal o del presidente de una radio. Allí el contacto es cara a cara, es uno por uno. (Las redes) son cada vez más importantes para los ciudadanos".

Además, el material de las presentaciones, junto a su elenco del programa de televisión, en teatros de toda Venezuela dio origen a un documental que se exhibe desde los primeros días de diciembre y que ya tuvo 180 mil espectadores.

"Es una invitación a levantar el ánimo, un impulso a los venezolanos para que se queden en el país y produzcan los cambios", manifestó Chataing.

Sin proponérselo, en el cine encontró otro medio para transmitir su mensaje y el público llenó las salas venezolanas.

"La lección que me queda es que no hay que ceder ni doblegarse. Hay que mantenerse creativamente inquieto, porque estas batallas son desiguales pero se deciden en la constancia y el ingenio", concluyó.

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