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Temen nuevos estallidos en cárceles brasileñas hacinadas

Tienen 67% más de reclusos de lo admitido; población carcelaria crece 170%.

Responsables de masacre en Brasil serán reubicados
Responsables de masacre en Brasil serán reubicados

Brasil reactivó las alarmas sobre su sistema penitenciario después de que fue estremecido por la muerte de 56 presos en una cárcel de la Amazonía durante un terrible enfrentamiento entre bandas, una guerra interna del crimen organizado a la que se suma las condiciones precarias de los presidios y el hacinamiento.

"Todo esto es la consecuencia de un sistema fallido que no tiene como continuar", dijo a Efe Epitácio Almeida, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Orden de los Abogados de Brasil (OAB), quien coordinó las negociaciones para la liberación de rehenes en la cárcel que fue escenario de la matanza.

Almeida, quien desde hace siete años participa como mediador en rebeliones carcelarias, aseguró que la matanza en la cárcel de la ciudad amazónica de Manaos fue el punto álgido de una "guerra entre facciones" que ocurre desde hace años en el estado de Amazonas y en todo Brasil.

La matanza de presos en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim fue la segunda mayor en la historia del sistema carcelario de Brasil, después de Carandirú, como se conoce la masacre que en 1992 acabó con la vida de 111 reos en un presidio de San Pablo.

El sangriento motín comenzó el domingo tras un enfrentamiento entre miembros de la facción criminal conocida como Familia do Norte (FDN), que mantienen el control del tráfico de drogas en la prisión, e integrantes del Primer Comando de la Capital (PCC), una banda con gran influencia en el estado de Sao Paulo.

En un alarde de poder, el FDN masacró a afiliados al PCC, así como a algunos condenados por violación, lo que fue filmado por reos y divulgado a través de su teléfonos móviles.

Traslado.

Los cabecillas de la sublevación serán identificados y trasladados a una cárcel controlada por el Gobierno federal, según explicó el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, tras reunirse con las autoridades de Amazonas para analizar la crisis en ese estado, donde se registraron un total de cuatro motines entre el domingo y el lunes.

"Esto es algo que venía formándose desde hacía algún tiempo, el odio entre las personas ha aumentando. Es un triste episodio", dijo Almeida.

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la OAB fue testigo del reguero de sangre que dejó la reyerta, en la que fueron decapitados y descuartizados decenas de cuerpos.

"La sensación fue de atrocidad. Marcó mucho, no solo para mí, sino para toda la sociedad. Con todas esas fotos y vídeos circulando, la humanidad amaneció más pobre", lamentó.

Además de la matanza en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim, otras cuatro personas fueron asesinados en la Unidad de Prisión de Puraquequara (UPP), en la zona rural de Manaos, y 184 huyeron de diferentes cárceles, aunque unos cuarenta ya fueron capturados por las autoridades.

Disputas.

La organización no gubernamental (ONG) Conectas aseguró que la tragedia "estaba anunciada" y volvió a sacar a la luz un informe publicado en 2016 por un organismo vinculado al Ministerio de Justicia, el cual ya había advertido sobre las disputas" y la "tensión" en el complejo penitenciario.

Conectas también denunció las pésimas condiciones del sistema penitenciario brasileño, así como la superpoblación carcelaria, que es considerada por las organizaciones de derechos humanos como una de las principales causas de los frecuentes motines en el país.

De acuerdo con las estimaciones oficiales, entre 2000 y 2014 la población carcelaria creció casi un 170 %, alcanzando los 622.000 reclusos y colocando a Brasil en el cuarto lugar del mundo en número de presos, solo superado por Estados Unidos, Rusia y China.

Sin embargo, la realidad muestra que Brasil tan sólo tiene 371.884 plazas carcelarias, por lo que alberga en sus celdas un 67,3 % más de presos de lo que sería posible.

Ministro revela ingreso de armas y corrupción

El ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, recordó que el Gobierno liberó más de 1.000 millones de reales (US$ 304 millones) para proyectos en el sistema carcelario, que permitirán la construcción de 20.000 plazas nuevas y que, según dijo, "serán destinadas a los presos más peligrosos".

Resaltó también la necesidad de instaurar un servicio de inteligencia en los presidios, y bloquear teléfonos móviles en las cárceles. "Esto tiene una cuestión mucho más profunda, que es la entrada de armas en las cárceles en virtud de la corrupción y la posibilidad de que presos peligrosos sometan, independientemente de las facciones, a otros presos", dijo.

Autoridades difieren en causas de la rebelión

La mayoría de los 56 muertos en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim, en Manaus, no pertencía a ninguna organización de crimen organizado, aseguró el ministro de Justicia, Alexandre Moraes.

Esa declaración traza un panorama diferente del que expuso el secretario de Seguridad Pública de Amazonas, Sérgio Fontes, quien afirmó que la masacre fue causada por una guerra entre organizaciones delictivas.

De Moraes dijo que no se puede hacer un análisis simplista de que esta rebelión es solo una guerra de bandas. Agregó que a fin de semana finalizará la investigación que se realiza con la finalidad de identificar a los jefes de la sangrienta rebelión en la cárcel.

Familiares de los reclusos manifiestan su angustia. Foto: Reuters
Familiares de los reclusos manifiestan su angustia. Foto: Reuters
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