"CONTINUA AMENAZA"

Suspenden la ayuda humanitaria en Etiopía por ataque aéreo

“La intensificación de los ataques aéreos es alarmante", subrayó la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).

Solo el 12 % de camiones de las Naciones Unidas con ayuda humanitaria ha llegado a Tigré. Foto: EFE
Solo el 12 % de camiones de las Naciones Unidas con ayuda humanitaria ha llegado a Tigré. Foto: EFE

Las organizaciones humanitarias suspendieron su trabajo en el noroeste de la región etíope de Tigré, azotada por la guerra, tras un mortífero ataque aéreo contra un campamento de desplazados, informó ayer la ONU.

“Los socios humanitarios han suspendido sus actividades en la zona debido a la continua amenaza de ataques con drones”, dijo a la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).

Según la información preliminar de OCHA, el ataque, llevado a cabo alrededor de la medianoche del viernes en la ciudad de Dedebit, “causó docenas de víctimas civiles, incluyendo muertos”.

Los rebeldes de Tigré acusaron el pasado sábado al gobierno de llevar a cabo un ataque con drones en el que, según ellos, murieron 56 personas.

Según la OCHA, la falta de suministros esenciales, en particular de equipos médicos y combustible, “está perturbando gravemente la respuesta a los heridos y ha conducido al casi colapso del sistema sanitario en Tigré”.

“La intensificación de los ataques aéreos es alarmante, y recordamos una vez más a todas las partes del conflicto que deben respetar sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario”, añadió la agencia de la ONU.

El ataque se produjo mientras el gobierno etíope anunciaba una amnistía para varios altos cargos del Frente de Liberación Popular de Tigré (TPLF) y otros líderes de la oposición, en un intento de promover la “reconciliación nacional”.

El TPLF tomó las armas después de que el primer ministro, Abiy Ahmed, enviara al ejército federal a Tigré en noviembre de 2020 para destituir a las autoridades regionales (pertenecientes al TPLF), que cuestionaban su autoridad y a las que el premier acusaba de haber atacado bases militares.

El TPLF respondió con una contraofensiva y progresó hasta las regiones vecinas de Amhara y Afar, antes de replegarse a finales de diciembre en su feudo de Tigré, ante la ofensiva de las fuerzas federales. El conflicto ha dejado miles de muertos.

Esta semana, otras tres personas perdieron la vida en un bombardeo aéreo contra un campo de refugiados de la región, según la ONU.

La oficina de Asuntos Africanos del Departamento de Estado de Estados Unidos tildó esos ataques de “inaceptables” y reclamó, en Twitter, el “fin inmediato de las hostilidades”, la puesta en marcha “rápida de un diálogo nacional inclusivo” y que “la ayuda pueda llegar sin complicaciones a todas las comunidades etíopes que lo necesiten”. 

Médicos sin fronteras

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) se retiró del Tigray (Etiopía) en el junio de 2021, tras el asesinato de tres de sus integrantes en el lugar. El riesgo que atraviesan las organizaciones de asistencia en zonas conflictivas ha ido en aumento en los últimos años, en especial con la pandemia al quedar más aisladas.

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