CUMBRE COP26

Sorpresa en Glasgow: pacto climático entre China y EE.UU.

Ambas potencias anunciaron ayer un sorpresivo acuerdo para reforzar la lucha contra el cambio climático en la próxima década.

Boris Johnson arriba a la cumbre del cambio climático. Foto: AFP
Boris Johnson arriba a la cumbre del cambio climático. Foto: AFP

En Glasgow, a dos días del fin de la COP26, respiran algo más aliviados luego de que Estados Unidos y China anunciaran ayer miércoles un sorpresivo acuerdo para reforzar la lucha contra el cambio climático en la próxima década.

El anuncio dio un vuelco a la recta final de las negociaciones, primero porque suma a China, que hasta ahora había mantenido perfil bajo en la COP26, y segundo porque señala como objetivo acelerar la descarbonización en la presente década, a corto plazo, como senda para desprenderse del CO2 a mitad de siglo.

El inesperado anuncio llegó poco después de que el primer ministro británico, Boris Johnson, reclamara un “empujón decisivo”, tras un borrador de declaración final de la cumbre que no suscitó entusiasmo.

El acuerdo chino-estadounidense no contiene objetivos cifrados, pero asegura que ambos países, los principales emisores de gases de efecto invernadero (cerca del 40% mundial) están dispuestos a liderar conjuntamente, a pesar de sus profundas diferencias en otros campos.

Los expertos de la ONU reiteraron esta semana que el mundo está perdiendo la batalla del cambio climático, y que es imprescindible nuevos y drásticos compromisos, empezando por el recorte de emisiones de gases de efecto invernadero.

“Ambas partes reconocen que hay un foso entre los esfuerzos actuales y los objetivo del Acuerdo de París, así que vamos a reforzar conjuntamente la acción climática”, dijo el enviado especial chino para el clima, Xie Zhenhua.

Poco después el enviado especial estadounidense, John Kerry, saludó la “hoja de ruta” destinada a definir “la forma como vamos a limitar el calentamiento y a trabajar conjuntamente”.

En particular, ambas potencias aseguran que están dispuestas a recortar drásticamente las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero hasta 80 veces más potente que el CO2.

La semana pasada en la COP26 más de 100 países se comprometieron a reducir en un 30% esas emisiones, de aquí a 2030. Estados Unidos firmó ese compromiso, China no.

El CO2 es un potente y peligroso gas de efecto invernadero
Emisiones de gases de efecto invernadero. Foto: Archivo El País.

"Paso importante".

El anuncio conjunto de Estados Unidos y China “es un paso importante en la buena dirección”, tuiteó el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, también presente en Glasgow.

Oficialmente las negociaciones de la COP26 terminan mañana viernes, pero las conferencias climáticas de la ONU, donde cualquier decisión debe ser tomada por consenso, acostumbran alargarse.

En el borrador de la conferencia divulgado ayer miércoles, los países reconocen que hay que revisar los objetivos de reducción de emisiones a finales de 2022, tres años antes de lo previsto.

Ese documento evolucionará a medida que los delegados intensifican sus negociaciones.

Lejos del objetivo.

Limitar a +1,5 ºC el calentamiento a finales de este siglo respecto a la era preindustrial “requiere una acción significativa y efectiva por parte de todas las partes en esta década crítica”, explica el texto.

Según un mecanismo establecido en 2015, los países deben revisar sus objetivos cada cinco años, la próxima vez en 2025.

Las emisiones de gases de efecto invernadero desde la Revolución Industrial ya provocaron un aumento la temperatura de +1,1 ºC y sus caóticas consecuencias, incluidas sequías e inundaciones, no harán más que agravarse provocando el surgimiento de millones de refugiados climáticos, advierten los expertos.

Los compromisos para 2030 con que los países llegaron a Glasgow dejaban a la Tierra en la vía de un “catastrófico” calentamiento de +2,7 ºC. O, en el mejor de los casos, de +2,2 ºC, según los cálculos.

Luego hubo anuncios, como el del metano, y otro para acabar con la deforestación de aquí a 2030.

Deforestación en la Amazonia brasileña. Foto: Greenpeace.
Deforestación en la Amazonia brasileña. Foto: Greenpeace.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) dictó sentencia: el planeta sigue encaminado a +2,7°C, o como mucho +2,1°C.

En una mención explícita sin precedentes en anteriores conferencias climáticas, el texto pide también a los países que “aceleren la eliminación del carbón y de las subvenciones a los combustibles fósiles”, hidrocarburos incluidos.

El acuerdo entre China y Estados Unidos ha sido valorado también como moderadamente positivo por las ONG, que critican, no obstante, que no cite expresamente el petróleo y el gas, y señalan que Arabia Saudí ha bloqueado una redacción más ambiciosa.

“No menciona el abandono del petróleo y el gas, pero sigue siendo un paso adelante aunque hay muy pocas posibilidades de que esto no se mantenga en el texto final”, consideró Lola Vallejo, directora del programa climático del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) de París.

Pero para Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace International, este borrador solo “es un acuerdo para que todos crucemos los dedos y esperemos lo mejor”. “Es una petición educada de que los países quizás, posiblemente, hagan más el año que viene”, afirmó.

Falta plata.

Los países más acaudalados han faltado a su promesa de transferir 100.000 millones de dólares (casi 87.000 millones de euros) al año a los países pobres para ayudarles en la lucha climática entre 2020 y 2025. En el primer ejercicio solo se llegó a 79.600 millones de dólares y no se espera que la brecha se cierre antes de 2022 o 2023.

Ahora se busca diseñar la financiación a partir de 2025, donde los problemas están no tanto en la cuantía o en los conceptos -mitigación, adaptación o pérdidas y daños- sino en los mecanismos para canalizar el dinero y verificar las entregas, según la misma fuente, que afea a los anfitriones británicos no haber trabajado antes ese complejo aspecto técnico.

Apoyo a Taiwán antes de la cumbre entre Joe Biden y Xi Jinping

Estados Unidos reafirmó ayer miércoles que apoyará a Taiwán con la esperanza de evitar que China prepare una invasión, manteniéndose firme en vísperas de las tan esperadas conversaciones entre Joe Biden y Xi Jinping. El secretario de Estado, Antony Blinken, dijo que los dos presidentes, que no se han reunido en persona desde la asunción de Biden en enero, mantendrán conversaciones virtuales “pronto”.

Según informes de prensa, el encuentro tendrá lugar la próxima semana. Las tensiones se han disparado entre las dos economías más grandes del mundo, en particular sobre Taiwán, cuyo territorio China reclama como propio. En octubre China realizó un número récord de incursiones aéreas cerca de la isla. “Nos aseguraremos de que Taiwán tenga los medios para defenderse”, dijo Blinken en un evento organizado por The New York Times.

Xi Jinping pide no retomar la Guerra Fría
“Es un milagro humano que quedará en la historia”, estimó Xi Jinping. Foto: AFP

El presidente chino, Xi Jinping, dijo ayer que la región del Asia Pacífico no debe reavivar las tensiones de la Guerra Fría, al advertir que los intentos de “formar pequeños círculos geopolíticos” están destinados a fracasar.

“La región de Asia-Pacífico no puede y no debe regresar al estado de confrontación y división de la Guerra Fría”, dijo Xi en la cumbre virtual de los directores ejecutivos del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se celebra en la ciudad neozelandesa de Auckland.

Los comentarios de Xi se dan en medio de una rivalidad geoestratégica entre China y Estados Unidos, así como un incremento de las tensiones en la región por el anuncio en septiembre pasado del pacto de defensa AUKUS entre Estados Unidos, Australia y Reino Unido para frenar el avance de China en la región del Indopacífico.

Xi también instó a los líderes del APEC a facilitar el comercio y las inversiones, mantener la estabilidad y el funcionamiento de las cadenas industriales y de suministro, así como a promover un crecimiento económico apoyado en el desarrollo sostenible y una transición ecológica para poder reducir las emisiones contaminantes.

La APEC representa el 60% del PIB mundial y más de la mitad del comercio global. Las economías que integran el APEC, fundado en 1989, son: Australia, Brunéi, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Taiwán, Tailandia y Vietnam.

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