LA BITÁCORA

Sombras, nada más

En la Francia oscurecida por el régimen de Vichy, apareció el general Charles de Gaulle para guiarla hacia la resistencia. Cuando la guerra recayó sobre los británicos, estuvo Churchill señalando un camino de "sangre, sudor y lágrimas" para vencer al nazismo.

En las grandes encrucijadas de la historia, aparecen los grandes líderes que guían a sus pueblos.

La encrucijada actual de Argentina es menos dramática que aquellos días amargos para la humanidad, pero la agrava su orfandad de líderes y estadistas.

Cuando se necesitaba la voz rectora de un dirigente lúcido, los tres candidatos con mayor respaldo mostraron un pavoroso déficit de materia gris.

La suma de lo que dijeron Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri dio cero. También los otros candidatos evidenciaron falta de estatura histórica, pero más patética y preocupante fue la dirigencia oficialista.

Sin la más mínima duda, la presidenta sostuvo que fue un suicidio y a renglón seguido, también sin dudar, sostuvo exactamente lo contrario.

Por detrás, en bloque, los batallones kirchneristas (el judicial, el dirigencial, el periodístico, etc.) giró en "U" detrás de ella, como esos cardúmenes que cambian abruptamente el rumbo y marchan en la dirección opuesta.

Lo único que mantuvo el oficialismo es el ensañamiento con el fiscal. Continuó con la victimización del gobierno culpabilizando a la verdadera víctima (Alberto Nisman) y a los "enemigos" de siempre, que curiosamente no incluyen a Irán, el país que habría ordenado el ataque de 1994.

Para el kirchnerismo, los adversarios son los "enemigos" y no quienes masacran argentinos. Al menos eso sugiere que la presidenta elucubre teorías conspirativas, en lugar de exigir explicaciones a los funcionarios y dirigentes kirchneristas que las grabaciones de Nisman muestran haciendo turbias tratativas con Irán.

En lugar de exigirles explicar por qué actuaban como agentes del régimen de los ayatolas, gobierno y kirchnerismo los refugiaron en un segundo plano.

Probablemente, Cristina y su canciller no pactaron la impunidad de Irán en el caso AMIA, pero aparentemente eso intentaban importantes figuras del gobierno y de la dirigencia kirchnerista.

¿Por qué protegen a esos mandaderos de la teocracia persa? ¿Por qué el gobierno siembra sospechas sobre Clarín y no sobre el régimen iraní?

Si las grabaciones del fiscal, así como las declaraciones del ex canciller Bielsa, confirman gestiones iraníes para comprar con acuerdos comerciales un giro en la causa AMIA ¿por qué descartan que detrás de la muerte haya agentes de Teherán?

El misterioso final de Nisman dejó Argentina en tinieblas y a merced de un gobierno oscuro y de una oposición sin luces.

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