INCERTIDUMBRE Y DRAMA

Tras el sismo, 13 muertos y 15 heridos al caer helicóptero

Habitantes de México viven alterados, bajo permanente angustia y estrés.

"Chiapas tiembla desde el sismo del 7 de setiembre", dice Miguel Santoyo. Foto: AFP
"Chiapas tiembla desde el sismo del 7 de setiembre", dice Miguel Santoyo. Foto: AFP

El potente sismo de 7,2 grados de magnitud sacudió el viernes varios puntos del centro y sur de México provocando algunos daños estructurales, pero la caída de un helicóptero que transportaba al ministro de Gobernación a la zona del temblor dejó 13 muertos en tierra.

El ministro Alfonso Navarrete y el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat resultaron ilesos, pero el aparato se desplomó sobre un vehículo y personal que lo esperaba en tierra, dejando 13 muertos y 15 heridos, según informó este sábado la fiscalía de Oaxaca, estado donde se produjo el siniestro.

El terremoto revivió temores y provocó angustia entre sus habitantes, cinco meses después de que otro sismo dejó casi 400 muertos y graves daños, la mayoría en la capital.

En esta ocasión, solo se produjeron daños estructurales en Oaxaca, devastada en otro sismo del 7 de septiembre.

El Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS) y el Servicio Sismológico Nacional situaron la magnitud del movimiento telúrico en 7,2. El USGS ubicó el epicentro a 37 km de Pinotepa de Don Luis, Oaxaca, a una profundidad de 24,6 km, mientras que el instituto mexicano lo situó a 11 km de la misma comunidad y a una profundidad de 12 km.

Ante la magnitud del movimiento, se instaló el Comité Nacional de Emergencias para hacer una revisión minuciosa de eventuales daños, tuiteó el presidente de México Enrique Peña Nieto. "Hasta el momento, el Comité Nacional de Emergencias no tiene reporte de personas fallecidas por el sismo", tuiteó el mandatario, que también lamentó el accidente del helicóptero.

En Ciudad de México, en tanto, el sismo provocó entre sus habitantes crisis de nervios, ante el vivo recuerdo del terremoto de septiembre pasado.

Cientos de personas abandonaron edificios y los hospitales evacuaron a los enfermos hacia explanadas o en medio de las avenidas de la zona céntrica de la capital para guarecerse.

"Salimos corriendo, es lo único que podemos hacer", dice con los ojos llenos de lágrimas Kevin Valladolid, de 38 años, quien reside en el barrio Roma, uno de los más afectados por el sismo del pasado 19 de septiembre. "La verdad es que estamos ya bastante alterados. Con cualquier sonido de alarma lloramos, estamos muy estresados, vivimos un flash back", agrega en referencia al sismo del año pasado, de magnitud 7,1, que provocó derrumbes en la Roma y el colindante barrio Condesa, varios de los cuales aún no han sido removidos.

Parada en medio de una avenida de la colonia Roma y sin quitar la vista de su departamento ubicado en un quinto piso, Graciela Escalante, de 72 años, apenas podía hablar.

"Estuvo terriblemente fuerte. Apenas si pudimos bajar, fueron las escaleras más largas del mundo, pero pudimos salir antes de que la tierra se empezara a sacudir... creímos que se caería todo otra vez", señala sin soltar la mano de su hija.

Humberto Acevedo, de 32 años, estaba en una cafetería del centro cuando sonó la laerta. Lo primero que hizo fue organizar el desalojo de clientes, debido a que forma parte de las brigadas de rescate.

Guadalupe Naranjo, vecina de la colonia Roma, comenta: "Qué suste he pasado. Pensé que iba a ser como el de hace unos meses, pero ha sido menos tiempo. Me dan miedo los edificios ese", dice y señala una mole abandonada desde hace cinco meses por daños en la estructura y que se tambaleó el viernes.

A un kilómetro de allí, en la colonia Juárez, Diana, una joven de 25 años, cuenta que estaba con una amiga cuando empezó el terremoto. "Ya teníamos mucho susto de lo que pasó en 2017 y temíamos que volviera a pasar".

¿Por qué hay daños menores?

"Los daños son menores porque el tipo es ditinto del que se produjo el 19 de septiembre de 2017. Por ejemplo, en aquella ocasión, fue muy energético en altas frecuencias, las que afectan a edificios de alturas medias. Esta vez, el rango de frecuencia ha sido menor", apunta Miguel Angel Santoyo, del Instituto de Geofísica de Michoacán, al explicar por qué no hay grandes daños.. Respecto al del pasado 7 de septiembre, la potencia ha sido "hasta 32 veces menor". La distancia a Ciudad de México —400 kilómetros— también ha atenuado el impacto, rebajado la frecuencia de las ondas y permitido que las alarmas sísmicas avisaran hasta con un minuto de anticipación.", dice Victor Cruz, sismólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México. "Un sismo de magnitud 7,2 a esa distancia de la capital está por debajo del umbral de peligrosidad, aunque esta vez los riegos eran superiores porque cientos de estructuras están potencialmente dañadas". FUENTE: EL PAÍS DE MADRID


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