CRISIS MIGRATORIA

Siria: alto el fuego en medio de una guerra informativa

Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan se reunieron en Moscú para acordar un “pasillo de seguridad” que frene la ola migratoria.

Refugiados: uno de los campamentos improvisados en la frontera entre Turquía y Grecia. Foto: Reuters
Refugiados: uno de los campamentos improvisados en la frontera entre Turquía y Grecia. Foto: Reuters

Rusia y Turquía acordaron ayer jueves un alto el fuego en la región siria de Idlib, tras semanas de bombardeos y la amenaza de una nueva crisis migratoria que tenía en vilo a Europa.

La tregua se anunció tras seis horas de negociaciones en el Kremlin, en el marco de una vista del presidente turco Recep Tayyip Erdogan a su homólogo ruso Vládimir Putin.

El alto el fuego comenzó a regir la pasada medianoche y, en palabras de Erdogan, se espera que sea “duradero”.

Rusia y Turquía acordaron llevar a cabo patrullajes conjuntas en la autopista M4, un eje estratégico que cruza la región de Idlib. Se ha establecido un “pasillo de seguridad” de seis kilómetros en cada lado de la autopista.

Este acuerdo debería poner fin a semanas de intensos combates en torno a Idlib, último bastión rebelde y yihadista en el noroeste de Siria, donde Turquía interviene contra las fuerzas del régimen de Bashar al Asad, apoyadas por Rusia.

Estos combates han provocado una catástrofe humanitaria, con cerca de un millón de desplazados hacia la frontera de Turquía, y decenas de soldados turcos muertos. Además, hicieron saltar en pedazos los acuerdos de 2018 en la localidad rusa de Sochi para instaurar una zona desmilitarizada.

Turquía, que recibió a más de 3,6 millones refugiados sirios, reclamó el miércoles el apoyo europeo para establecer una tregua y resolver la crisis migratoria.

Erdogan ordenó la apertura de fronteras de su país para los que quieran pasar a Grecia para proseguir camino a otros países europeos, en particular Alemania y Suecia, provocando enfrentamientos entre refugiados y policías en la frontera griega.

Guerra de cifras

¿Miles, decenas de miles o más de cien mil? El número de refugiados que se hallan en la frontera de Turquía esperando cruzar a Grecia es una incógnita, pero se ha convertido en un arma política de los gobiernos.

Las primeras cifras las dio Erdogan, al declarar el sábado que había 18.000 personas cruzando a territorio griego y que ese mismo día la cifra llegaría a 25.000 ó 30.000.

“Hay 18.000 que están cruzando, forzando el paso fronterizo”, dijo el presidente, y la propia prensa turca interpretó sus palabras como una confirmación de que habían alcanzado suelo griego.

El domingo, el ministro del Interior turco, Süleyman Soylu, elevó el número primero a 76.000 y luego a 100.000, para pasar a 130.000 el martes y a 139.000 este jueves.

Estas cifras han contribuido a alimentar la falsa información de “fronteras abiertas” que desde el 27 de febrero corre por las redes sociales en árabe en las que se comunican miles de refugiados sirios e iraquíes.

Era una versión manipulada del anuncio del Gobierno turco de que iba a abrir sus propias fronteras para permitir la salida de los refugiados, en protesta por la falta de apoyo de la Unión Europea a la presencia militar turca en Siria.

El rumor empujó a miles de sirios, iraquíes, afganos y paquistaníes, varios establecidos en Turquía desde hace años, a abandonarlo todo y viajar a la frontera griega, en la creencia de que podrían pasar legalmente a territorio de la UE.

Grecia, sin embargo, insiste en que ninguno lo ha conseguido. El Gobierno griego responde a las cifras turcas con un parte diario de “intentos rechazados”: de 4.000 el sábado a 25.000 el martes y a 34.700 este jueves, a lo que se añade un total de 244 personas detenidas.

Tampoco es posible contrastar estas cifras y no está claro qué se contabiliza como un “intento de entrada”: podrían ser los que han penetrado en territorio griego y han sido obligados a regresar a suelo turco.

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