JAPÓN

Serie desafía la cultura de adicción al trabajo

Un personaje que no trabaja horas extras tocó una fibra sensible de los japoneses.

Karoshi. Foto: Archivo
Karoshi. Foto: Archivo

El mes pasado, mientras los estadounidenses sintonizaban el último episodio de Game of Thrones, Japón estaba disfrutando de su propio mundo de fantasía en la televisión. En él, una mujer se atreve a salir del trabajo a las seis de la tarde en punto.

La determinación de Yui Higashiyama, una gestora de proyectos de treinta y tantos años que no quiere nada más que salir de la oficina e ir a su bar favorito durante la hora feliz, sacude la firma ficticia de diseño web donde trabaja. Un supervisor confabulador y sus colegas sobresalientes tratan de arruinar sus planes.

Higashiyama es la protagonista de ¡No trabajaré tiempo extra, punto!, un éxito televisivo modesto en Japón que ha tocado una fibra en un país con una ética nacional de trabajo peligrosamente intensa, a veces mortífera.

Ha provocado que los empleados hablen de sus propias dificultades al tratar de encontrar un equilibrio entre la vida y el trabajo, incluso a pesar de que las principales corporaciones y los funcionarios de gobierno de Japón los han animado cada vez más a no sentirse tan presionados. Los creadores de la serie dicen que conocen bien el problema.

“Estaba extremadamente consciente de que tomar una pausa implicaba bajar el ritmo”, dijo Kaeruko Akeno, una escritora cuya novela inspiró el programa y tiene el mismo título. “Me tomó mucho tiempo aceptar el hecho de que está bien no trabajar los fines de semana o las noches entre semana”.

Historias similares son tristemente comunes. Los trabajadores japoneses forman parte de los que trabajan más horas en el mundo. En 2017, más de un cuarto de los empleados de tiempo completo del país trabajaron en promedio más de 49 horas a la semana, de acuerdo con un informe gubernamental, por lo que trabajaron de manera efectiva seis de siete días.

En algunos casos extremos, esa dedicación al lugar de trabajo puede llevar a la muerte. Según mostraron los datos del gobierno, en 2017 el trabajo excesivo cobró la vida de 190 personas -debido al agotamiento, los infartos y los suicidios- una cifra que ha permanecido más o menos constante a lo largo de la última década.

Las razones por las que la gente trabaja tanto son complejas, dijo Yoshie Komuro, director ejecutivo de Work Life Balance, una firma de consultoría que ayuda a los empleadores a reducir el tiempo extra de sus empleados. Además de las actitudes culturales acerca del valor del trabajo arduo, dijo, algunos empleadores reducen costos por medio del tiempo extra, y los empleados trabajan más horas para ganar más y complacer al jefe, pues los ascensos a menudo dependen más del tiempo que pasaron en un escritorio que de la productividad real.

El gobierno japonés ha tomado medidas para reducir los turnos largos y cambiar las normas culturales en torno al trabajo. En abril, justo a tiempo para el debut de la serie de televisión, una nueva ley entró en vigor, la cual limita el tiempo extra a no más de 45 horas al mes y 360 horas al año, a excepción de circunstancias especiales. Además, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón ha promovido un programa que llama “Viernes especiales”, mediante el cual se les pide a los empleadores que permitan a los empleados irse unas cuantas horas antes el último viernes de cada mes.

La idea de que el trabajo requiere sacrificio personal está muy arraigada en la cultura japonesa y ha exacerbado muchos de los otros problemas sociales del país.

El hecho de que el personaje principal de la serie sea una mujer aporta más drama a un país en el que las mujeres -sobre todo las madres- enfrentan discriminación en la oficina. Las mujeres que quieren tener éxito en las corporaciones japonesas a menudo sienten aún más presión de demostrar que son capaces mientras también equilibran las exigencias familiares, un dilema que enfrenta uno de los personajes de la serie.

Akeno, que se da a conocer con un seudónimo para proteger la privacidad de su familia, basó su novela en sus propias experiencias laborales en Japón. Para su primer empleo, trabajó en lo que describió como una “empresa negra”, una expresión japonesa para las oficinas que explotan a sus empleados.

Aunque el gobierno y los trabajadores más jóvenes están ejerciendo presión para obtener días laborales más cortos, los empleados de más edad que fueron criados con la idea de que el trabajo es más importante que todo lo demás no parecen estar cómodos con la idea de trabajar 40 horas a la semana.

Akeno dijo que la cultura permeaba otros aspectos de la vida japonesa. Cuando renunció a su trabajo para convertirse en escritora, se encontró con que estaba trabajando prácticamente sin descanso. Cuando tuvo a su segundo hijo, escribió hasta el momento en que la llevaron a la sala de partos. Las únicas veces en las que se detenía era cuando estaba cuidando a su bebé, dijo. Al final, dijo, su cuerpo se rindió y le tomó años recuperarse por completo.

“Lo que se considera honorable no es todo lo que logras, sino que logres nunca tomar un descanso”, comentó.

Qué es el karoshi

En Japón existe el término karoshi para hablar de muertes por exceso de trabajo. Es un fenómeno social reconocido desde 1987, cuando el ministerio de Salud empezó a recopilar estadísticas. El Consejo Nacional en Defensa de las Víctimas de Karoshi sostiene que se producen 10.000 muertes anuales por esta causa, más o menos el número de personas que fallecen cada año en accidentes de tránsito.

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