El mayor y más poblado de los estados, San Pablo, podría cortar agua potable

Una sequía azota todo el sureste del Brasil

El estado de Espírito Santo se convirtió en el cuarto de la región sureste de Brasil en exponer un "escenario de alerta" debido a la crisis hídrica que amenaza el abastecimiento de agua en residencias, industrias y para la agricultura, informó ayer la prensa local.

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El estado del embalse de la represa de Cantareira es revelador. Foto: Reuters

Espírito Santo registra la peor sequía de los últimos 40 años, según la Agencia de Recursos Hídricos de ese estado, que forma parte de la región sureste de Brasil junto con San Pablo, Río de Janeiro y Minas Gerais.

La situación llevó al go- bernador Paulo Hartung a pedir a las federaciones industria- les que ahorren agua y bus-quen alternativas para su reutilización.

"Estamos estudiando todas las posibilidades para la producción de agua con calidad que pueda ser consumida por la población", dijo el gobernador estadual.

Espírito Santo registró unas pérdidas en los municipios del sur del estado del 50% en la producción agropecuaria debido a la sequía, informó el secretario de Agricultura, Luciano Henriques.

En la ciudad de Cachoeiro de Itapemirim se han secado arroyos y se han perdido cultivos completos de caña de azúcar y piña.

El titular de la Agencia de Recursos Hídricos del estado, Paulo Monteiro, reclamó a las compañías distribuidoras de agua que den prioridad al abastecimiento humano y que contemplen un plan de provisión para las industrias.

En la capital del estado, Vitória, y en la vecina Vila Velha, las cámaras municipales tramitan proyectos de ley para multar a quienes laven automóviles o veredas con agua potable.

La crisis hídrica en la región sudeste tiene su punto más crítico en el estado de San Pablo, donde el gobernador, Geraldo Alckmin, determinó el racionamiento del abastecimiento residencial por parte de la empresa estatal de aguas Sabesp.

Crisis en San Pablo.

El estado más poblado y rico de Brasil, presenta un escenario de crisis en su principal reserva, el sistema de embalses Cantareira, que abastece a cerca de 6,5 millones de personas.

Este viernes, por quinto día consecutivo, el nivel del sistema Cantareira se mantuvo estable, con un 5,1% de su capacidad de lo que denomina técnicamente segundo volumen muerto de las reservas, de acuerdo a Sabesp.

Según Sabesp, las lluvias acumuladas en enero son de 147,8 milímetros, que representan el 54,5% del promedio histórico del mes.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tiene previsto abordar en las próximas horas la crisis hídrica con el gobernador paulista, como ya hizo el miércoles con los de Minas Gerais, Fernando Pimentel, y Río de Janeiro, Fernando Pezao.

Si no llueve como para que se recupere la presa que abastece las tuberías de más de la mitad de los 12 millones de habitantes de la ciudad, la compañía que provee a San Pablo ha anunciado ya medidas "drásticas": cinco días por semana sin agua a partir de abril, según información que publicó ayer el diario español El País.

Según los meteorólogos, no va a llover lo suficiente, y la falta de agua se va convirtiendo en una obsesión para los paulistas, que ya comienzan a almacenar botellas y a improvisar cisternas que garanticen reservas en sus casas. Los ciudadanos paulistas ya se enfrentan a bajadas de presión del agua corriente que duran hasta 18 horas al día, según los barrios, lo que se traduce en la práctica, y también dependiendo de las zonas, en cortes de agua.

La sequía no solo alcanza a la ciudad, sino que afecta a buena parte del Estado de San Pablo, casi tan poblado como España.

De ahí que las restricciones no afecten solo a las viviendas particulares, sino a industrias, que temen pérdidas millonarias y a los agricultores, que tienen que reducir el riego. Es más: toda la economía del país, ya de por sí debilitada, se resentirá. Los especialistas prevén un aumento de los precios, desde los alimentos a la energía, que repercutirá en la inflación.

Hasta ahora, el único plan de emergencia consiste en cerrar los grifos. Ni industrias, ni hospitales, ni escuelas, ni los ayuntamientos, ni el propio Estado de San Pablo cuentan con un plan alternativo que pueda ponerse en práctica en caso de que las presas, ya en situación crítica, se agoten por completo.

Las alternativas utilizadas en San Pablo hasta ahora son los pozos que captan agua en el subsuelo y los camiones cisterna. Ambas opciones son también recursos limitados y a las que no todo el mundo tiene acceso. Los alcaldes de 30 municipios del Estado se reunieron el miércoles para exigir al gobernador, Geraldo Alckmin, un comité de crisis que elabore y divulgue un plan de emergencia. Sin agua en los grifos se teme por una ola de disturbios, tal como ocurrió el año pasado ante una situación similar.Brasil, sequía, crisis, cortes de agua, economía

Se retrajo el consumo de luz


Los brasileños consumieron el año pasado 473.400 gigavatios (GWh) de energía eléctrica, un volumen en un 2,2% superior al de 2013, con lo que la demanda registró su menor crecimiento en los últimos cinco años, informaron ayer fuentes oficiales. El consumo de electricidad en la mayor economía latinoamericana no registraba un resultado tan negativo desde 2009, cuando la demanda se retrajo un 1,1% por la crisis económica internacional de entonces, según estos datos. EFE

Rayos mataron a 98 personas en 2014


Un total de 98 personas murieron el año pasado en Brasil al ser alcanzadas por rayos, informó ayer el estatal Grupo de Electricidad Atmosférica (ELAT) a partir de cifras facilitadas por el Ministerio de Salud, Defensa Civil y la prensa.

La cifra supone un pequeño descenso en comparación con 2013, cuando fueron 99 las víctimas mortales, según las estadísticas del ELAT, un organismo vinculado al Ministerio de Ciencia y Tecnología. Pese a la estabilidad de los números, la muerte de cuatro personas alcanzadas por el mismo rayo el pasado diciembre en una playa del estado de San Pablo supuso la segunda mayor tragedia producida por una tormenta eléctrica en la historia de Brasil.

El ELAT también destacó la muerte de tres personas sin hogar al ser alcanzadas igualmente por un mismo rayo en la ciudad de San Pablo en noviembre pasado. El desglose de las cifras muestra que el 27% de las muertes se produjo cuando las víctimas realizaban trabajos agrícolas, mientras que un 20% perdió la vida dentro de sus casas. El 56% del total de los fallecidos residía en zonas rurales.

Los estados más afectados fueron los de San Pablo, con 17 víctimas; Maranhão, con 16; Piauí, con 7, y Amazonas y Pará, con 6 cada uno. En cuanto a las muertes producidas en cascos urbanos, San Pablo, con 5 fue la ciudad con más víctimas; seguida por Praia Grande, con 4, y Pauini, Wanderley e Igrapé Grande, con 2 víctimas cada una. Con los datos de 2014, el ELAT completó 15 años de estadísticas sobre rayos en Brasil. Durante este período, San Pablo, el estado más habitado del país, ha sido el más afectado por las descargas eléctricas, con 288 muertes, seguido por Minas Gerais, con 132 casos, y por Río Grande del Sur con 130. En el último lustro tan solo en un año se registraron más de cien muertes por rayos en Brasil. EFE

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