NORUEGA

“Sentí que estaba en el Titanic, que era el final”

Rescate de un crucero noruego con 1.400 personas a bordo.

El crucero averiado finalmente llegó a puerto. Foto: EFE
El crucero averiado finalmente llegó a puerto. Foto: EFE

Fueron más de veinte horas de tensión en medio de las aguas embravecidas de las costas noruegas. La pesadilla terminó cuando el crucero Viking Sky atracó ayer domingo al mediodía en el puerto de Molde, en el norte de Noruega. El sábado, sobre la hora 10 de Uruguay, había lanzado un mensaje de alarma por un fallo en sus motores que le dejó a merced de un fuerte oleaje y derivó en la evacuación por helicópteros de 463 de los 1.373 personas que se encontraban a bordo.

El barco había partido el 14 de marzo para una travesía de 14 días, desde Tromsø (en el norte de Noruega) a Stavanger (en el sur), y seguir luego hasta Londres, con una tripulación de 458 personas y 915 pasajeros a bordo, la mayoría de ellos turistas británicos y estadounidenses.

Con la avería del motor, el crucero había quedado en medio de una tormenta, y avanzaba sin rumbo hacia las aguas costeras donde hay arrecifes, en la región de Møre og Romsdal.

Tras haber logrado poner en marcha de nuevo sus motores, el crucero se estabilizó lanzando el ancla y las autoridades pusieron en marcha una gran operación de evacuación con hasta seis helicópteros simultáneos.

Las imágenes del interior del Viking Sky muestran las fuertes sacudidas que hacían caer cosas del techo mientras los pasajeros intentaban mantener la calma. Otros vivieron momentos de pánico en el restaurante o en sus camarotes, mientras el agua se filtraba en el interior de la nave.

“Sentí que estaba en el Titanic”, relató a la televisión pública NRK el estadounidense Rodney Horgen, uno de los rescatados en helicóptero junto con su esposa. “Entre 20 y 30 personas fueron arrastradas ante mis ojos”, dijo Horgan. “Estaba de pie, mi mujer sentada ante mí y de golpe ya no estaba. Pensé que era el final”, explicó, todavía muy afectado.

Las operaciones de rescate se vieron complicadas por el mal tiempo y la edad avanzada de muchos de los pasajeros.

“Ahora evacuan en helicóptero a mi padre de 83 años”, escribió Ryan Flynn en Twitter, junto a imágenes de un helicóptero levantando en vuelo.

Tras haber logrado poner en marcha tres de sus cuatro motores, se suspendió la operación de rescate y se acercaron dos remolcadores que llevaron al barco hacia el puerto de Molde, a unos 80 kilómetros de distancia.

“No era aconsejable seguir con la evacuación, en medio de ese oleaje y mientras se procedía a remolcar el barco. Tampoco después, cuando empezaron a funcionar de nuevo los motores”, explicó a ese mismo medio Einar Knuden, portavoz de los servicios de rescate.

Con el barco navegando de nuevo por sí mismo lo más prudente era esperar a que llegase a puerto, donde se había preparado un operativo de atención a los pasajeros.

Entre las personas hospitalizadas al menos tres, una mujer de unos 90 años y dos de unos 70, sufren fracturas graves.

“Todo el mundo se quedó en calma. No vi ningún tipo de histeria. Fue bastante dramático cuando uno de los cristales se rompió y entraron las olas” en la segunda cubierta, explicó por su parte Ruth, otra pasajera, a NRK. “El barco fue golpeado por las olas que venían de los cuatro lados”, añadió.

Las olas, dijeron los testigos, alcanzaron hasta 15 metros.

Según otro pasajero evacuado, el crucero se movía cerca de 45 grados en cada lado.

El Viking Sky, operado por la compañía noruega Viking Ocean Cruises, es un barco moderno de 2017, tiene 227 metros de eslora y puede llevar hasta 930 pasajeros.

El litoral de Hustadvika, donde ocurrió la avería, es una zona compleja para la navegación, ya que son frecuentes los vientos y corrientes marinas y además su litoral está salpicado de numerosas islas y fiordos.

Incluso los vikingos ya evitaban en su época navegar por estas aguas y preferían levantar sus embarcaciones para trasladarlas por vía terrestre de un fiordo a otro.

“Es una de las peores experiencias de mi vida pero, cuando ves como termina, se puede decir que hemos tenido suerte”, dijo el armador del Viking Sky, Torstein Hagen, en el periódico Verdens Gang.

En el puerto de Molde se había dispuesto el sábado todo para recibir a los pasajeros.

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