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Una semana decisiva para relación de Cuba y EE.UU.

Cuba y Estados Unidos vivirán esta semana un hito crucial en su histórico proceso de deshielo diplomático con la primera reunión, que tendrá lugar en La Habana, entre funcionarios de ambas administraciones para trazar la hoja de ruta de la nueva etapa en sus relaciones.

El jueves 22 de enero es la fecha fijada para el diálogo que definirá "los principios y pasos" para el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en ambos países, después de una enemistad que se remonta a 1961.

Serán dos mujeres las que liderarán las respectivas delegaciones que se sentarán en esa mesa de conversaciones: la estadounidense Roberta Jacobson, secretaria adjunta para Latinoamérica del Departamento de Estado, y la cubana Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex).

Antes de ese encuentro, el miércoles 21, se celebrará además una nueva ronda del diálogo migratorio que La Habana y Washington comenzaron a celebrar hace algunos años como parte de los acuerdos alcanzados en 1994 y 1995 para mantener una inmigración "segura, legal y ordenada".

La agenda.

Para algunos expertos y observadores, la agenda de negociación entre Cuba y EEUU "es inmensa" y lo más probable es que en la reunión del jueves se definan "prioridades" en asuntos "en los que es más fácil" ponerse de acuerdo como la apertura de embajadas, según dijo a Efe el exdiplomático cubano, Carlos Alzugaray. Tras el histórico anuncio del 17 de diciembre, los cubanos han asistido con cierta sorpresa a la rapidez con que avanza el proceso de deshielo, en un país poco acostumbrado a los cambios veloces.

Y es que las conversaciones de la próxima semana ya llegan precedidas de hitos como la entrada en vigor el pasado viernes de las nuevas medidas anunciadas por el Gobierno de Barack Obama para relajar el embargo económico y comercial sobre la isla. Ese levantamiento parcial de las sanciones contra Cuba incluye más facilidades para las visitas de estadounidenses, intercambios comerciales de bienes básicos, material de construcción, equipos de telecomunicaciones o maquinaria agrícola, transacciones bancarias hasta ahora prohibidas y más dinero en las remesas a Cuba, que pasan de 500 a 2.000 dólares por trimestre.

Ante esas medidas de Estados Unidos, muchos analistas y observadores consideran que la pelota queda ahora en el tejado de Cuba, que deberá crear reglamentos y facilidades que favorezcan esa liberación del comercio y los viajes desde el país vecino.

"Cuba tiene que ser proactiva en lugar de reactiva, no solo hacia los actores de los Estados Unidos sino también abrir espacios a la pluralidad patriótica dentro de su sociedad civil", opina el cubanoamericano Arturo López-Levy, profesor adjunto en el Centro de Estudios Globales de la Universidad de Nueva York.

Según este académico, el giro diplomático anunciado el 17 de diciembre marca un "punto de no retorno" y, aunque las relaciones bilaterales "están todavía lejos de ser óptimas, nunca han tenido un marco más prometedor desde que el presidente (James) Carter salió de la Casa Blanca en 1981".

Para Cuba, la nueva etapa con Estados Unidos abre un escenario de renovadas expectativas, sobre todo en lo económico para un país que trata de actualizar su sistema socialista con unas reformas que todavía no acaban de dar los resultados esperados y que recibirán una sustancial inyección con el relajamiento de las sanciones estadounidenses.

Y otro de los desafíos para la isla comunista será cambiar la mentalidad y la retórica de la confrontación que ha alimentado durante décadas buena parte del discurso político de la revolución castrista.

"La plaza empieza a dejar de estar sitiada. El problema es si los cubanos vamos a dejar de pensar en el país como una plaza no sitiada", comentó Carlos Alzugaray.

"Tiene que cambiar desde la retórica hasta la manera de entender cómo Cuba se puede relacionar con un país con el cual va a seguir teniendo diferencias pero con el que debe convivir", apuntaba el novelista cubano Leonardo Padura, en una reciente entrevista con Efe.

No falta quienes temen que, ante este cambio de escenario y al desaparecer "el muñeco al que se le podían tirar todas las piedras", entre los sectores más ortodoxos del régimen, se produzca una especie de "reforzamiento ideológico".

La ronda de conversaciones entre Cuba y Estados Unidos que comenzará el 21 de enero ha estado precedida este fin de semana por la visita de un grupo de congresistas demócratas a La Habana encabezada por el senador Patrick Leahy.

Por su parte, el gobernador del estado de Nueva York, el demócrata Andrew Cuomo, tiene previsto liderar en los próximos meses una misión comercial a Cuba, anunció ayer su portavoz. "Como parte de la iniciativa Global NY, el gobernador Cuomo planea liderar una misión comercial a Cuba. Este es uno de varios viajes de este tipo que planea llevar a cabo en su nuevo mandato para promover Nueva York", dijo Milissa Derosa, directora de comunicaciones del gobernador.

El anuncio llegó después de que el periódico The Wall Street Journal adelantase que Cuomo tenía previsto informar de ello el próximo miércoles durante su discurso sobre la situación del estado.

EL 63 % APOYA que obama termine con el embargo

El 63 por ciento de los estadounidenses respalda la decisión del presidente de EE.UU., Barack Obama, de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba después de más de medio siglo de embargo a la isla caribeña, según una encuesta divulgada la última semana por el Centro de Investigación Pew.

Este centro de estudios, con sede en Washington, destaca que el 66 % de los estadounidenses apoyaría dar un paso más y poner fin al embargo económico. Sin embargo, todavía existe "un amplio escepticismo" sobre si el deshielo de las relaciones conducirá a una mayor democracia en la isla.

Congresistas están en la isla

Una delegación de congresistas demócratas de Estados Unidos llegó el sábado pasado a Cuba, en la primera visita de legisladores de ese país a la isla desde que se produjo el 17 de diciembre pasado el histórico anuncio del restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington.

El grupo estuvo encabezado por el senador demócrata Patrick Leahy, uno de los legisladores más activos en los temas de política exterior con Cuba. "Quiero ver cómo van los cambios y vamos a tener la oportunidad de hablar con mucha gente. Luego le transmitiré todo esto al presidente (Barack) Obama cuando regrese", señaló Leahy a la salida de su hotel en La Habana. Leahy, que ha visitado la isla varias veces, recordó que la última vez que estuvo en Cuba fue hace justo un mes, "aunque sólo por 30 minutos", cuando vino a recoger al contratista estadounidense Alan Gross, que fue liberado el día 17 de diciembre, el mismo día que se anunció el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Leahy, al frente de otro grupo de congresistas, ya visitó la isla en febrero de 2013 para, entre otros, pedir la liberación de Gross, que fue condenado en la isla por "acciones contra la integridad territorial del Estado" y que fue liberado y devuelto a EE.UU. el 17 de diciembre, en virtud de acuerdos bilaterales.

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