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Segunda cumbre Trump-Kim será a finales de febrero

El presidente recibió a un enviado del líder norcoreano.

Kim y Trump mantuvieron una histórica cumbre en junio. Foto: Reuters
Kim y Trump mantuvieron una histórica cumbre en junio. Foto: Reuters

La próxima cumbre entre el presidente Donald Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un, será “cerca del final de febrero”, informó ayer viernes la Casa Blanca. El anuncio se produjo después de que Trump se reuniera durante una hora y media en la Casa Blanca con el responsable de la inteligencia norcoreana, general Kim Yong-chol.

En un breve comunicado, la Casa Blanca anunció: “El presidente Donald J. Trump se reunió con Kim Yong-chol durante una hora y media para abordar la desnuclearización y la segunda cumbre, que tendrá lugar cerca del final de febrero”.

Poco antes Yong-chol, considerado mano derecha de Kim Jong-un, había sido recibido por el secretario de Estado, Mike Pompeo. Acompañado por el enviado estadounidense para Corea del Norte, Stephen Biegun, un sonriente Pompeo posó ante las cámaras sin decir una palabra junto al enviado norcoreano en un hotel de Washington.

El Departamento de Estado esperó hasta último momento para confirmar esta reunión con Pompeo. La cautela se debió muy probablemente a la cancelación de último minuto, a principios de noviembre, de la llegada de este funcionario norcoreano de alto rango.

Trump expresó en varias ocasiones que quería volver a reunirse con Kim Jong-un después de su histórica cumbre de junio en Singapur, la primera entre mandatarios de ambos países desde el fin de la Guerra de Corea (1950-1953).

El 12 de junio de 2018, en Singapur, la primera cumbre entre un presidente de Estados Unidos y un heredero de la Dinastía Kim de Corea del Norte culminó en el compromiso del líder norcoreano de llevar adelante “una completa desnuclearización de la península coreana”.

Pero desde entonces, las negociaciones para concretar esta promesa están atascadas y los avances se cuentan con los dedos de una mano.

Los observadores sintieron desde el principio que el compromiso norcoreano estaba aún muy lejos de la demanda estadounidense de una “desnuclearización definitiva y totalmente verificada de Corea del Norte”. El régimen de Kim finalmente confirmó este temor al condicionar su propio desarme a la “retirada total de las amenazas nucleares estadounidenses”, lo que implicaría un gran desafío para los acuerdos de defensa entre Estados Unidos y Corea del Sur.

Kim espera también un levantamiento de las sanciones internacionales, aunque Estados Unidos insiste en mantener la máxima presión.

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