MADRUGADA DEL VIERNES

Secuestraron a 317 alumnas de escuela en Nigeria; presidente dijo que "no cederá al chantaje"

Muhammadu Buhari llamó a los gobernadores de los Estados donde operan estos grupos criminales a "revisar su política" de recompensarlos con "dinero y vehículos".

Presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari. Foto: Reuters.
Presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari. Foto: Reuters.

Un total de 317 alumnas fueron secuestradas la pasada madrugada en una escuela pública femenina del noroeste de Nigeria, confirmó hoy la Policía, que ha activado un dispositivo, en colaboración con el Ejército, para rescatar a las estudiantes.

El secuestro ocurrió en la Escuela de Secundaria de Ciencias del Gobierno en la ciudad de Jangebe, en el estado noroccidental de Zamfara, después de que hombres armados atacaran el centro.

"Los esfuerzos conjuntos de la Policía y otras agencias de seguridad conducirán al rescate exitosos de las estudiantes", aseguró en un comunicado el portavoz policial del estado, Mohammed Shehu, quien pidió a los padres que mantengan la "calma".

El grupo de hombres armados irrumpió en la escuela sobre la una de la madrugada, según declaraciones bajo anonimato de un miembro del colegio al periódico local The Punch, y comenzó a trasladar forzosamente a las alumnas a vehículos Toyota Hilux y motocicletas.

"Cuando llegaron a la escuela pensamos que eran personal de seguridad, pero nuestro mayor temor y consternación se confirmó cuando comenzaron a llevarse a las niñas", detalló esta fuente, que confirmó que algunos de los atacantes vestían uniformes falsos.

El presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, condenó este viernes el secuestro y aseguró que su gobierno "no cederá al chantaje".

"Esta administración no cederá al chantaje de bandidos que atacan a estudiantes inocentes con la expectativa del pago de enormes rescates", aseguró en un comunicado.

Los "bandidos" son grupos criminales que aterrorizan a la población, roban ganado y saquean aldeas.

"Tenemos la capacidad de desplegar una fuerza importante contra los bandidos en las aldeas donde operan, pero nos limita el temor a que se produzcan grandes bajas de aldeanos inocentes y rehenes que podrían ser utilizados como escudos humanos", agregó el presidente.

"El principal objetivo es el regreso sano y salvo de las rehenes", apuntó Buhari en el comunicado, llamando a los gobernadores de los Estados donde operan estos grupos a "revisar su política de recompensar a los bandidos con dinero y vehículos".

Edificio de las Naciones Unidas en Nueva York. Foto: Pixabay
La agencia de la ONU para la infancia denunció también el suceso. Foto: Pixabay

Un empleado del colegio, que habló con la Agencia de Noticias de Nigeria (NAN) bajo condición de anonimato, cifró en "cientos" los atacantes, que "invadieron la ciudad" y "dispararon esporádicamente al aire para asustar a los residentes antes de entrar a la escuela".

Algunos antecedentes. 

El suceso de Zamfara ocurrió nueve días después del rapto a manos de hombres armados de 28 estudiantes y varios profesores de la Escuela de Ciencias del Gobierno en Kagara, en el occidental estado de Níger, que además estaba custodiada por guardias de seguridad.

El pasado 11 de diciembre, 344 alumnos fueron también secuestrados de una escuela en Kankara, en el estado de Katsina (noroeste), cuya autoría fue reclamada por el grupo yihadista Boko Haram, que hasta entonces se limitaba a atacar en el noreste del país, si bien las autoridades culparon a bandidos.

Estos alumnos fueron localizados y liberados una semana más tarde, tras una rápida respuesta de las fuerzas de seguridad, en un bosque del estado vecino de Zamfara, donde se ha producido ahora este último secuestro.

Estas acciones violentas son, según la activista defensora de los derechos de las mujeres Josephine "Joe" Obiajulu Okei-Odumakin, un "mal recuerdo del inolvidable secuestro" de 276 alumnas en una escuela del pueblo de Chibok (noreste), de las que más de 100 siguen desaparecidas, en un ataque perpetrado por Boko Haram que conmocionó a Nigeria y dio la vuelta al mundo.

"Estos ataques contra los escolares, en particular las niñas, tienen como objetivo desmoralizar no sólo a las niñas sino también a los niños del norte en cuanto al acceso a la educación", subrayó la activista.

El presidente de Nigeria, Muhammad Buhari. Foto: AFP
"El principal objetivo es el regreso sano y salvo de las rehenes", dijo Buhari. Foto: AFP


"Para avanzar, debe haber un compromiso renovado por parte del gobierno para enfrentar la amenaza del terrorismo, que ya no está dirigido a nuestra integridad territorial, sino a la vida de todos, incluidos los niños inocentes", agregó Okei-Odumakin.

Boko Haram fue creado en 2002 en Maiduguri (capital del estado nororiental de Borno) por el líder espiritual Mohamed Yusuf para denunciar el abandono del norte del país por las autoridades.

En aquel momento perpetraba ataques contra la Policía nigeriana, al representar al Estado, pero desde que Yusuf fue abatido por agentes en 2009 el grupo entró en una espiral de radicalización.

Desde entonces, el noreste de Nigeria está sumido en un estado de violencia provocado por Boko Haram, que busca imponer un Estado de corte islámico en este país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiano en el sur.

El grupo yihadista ha asesinado a más de 27.000 civiles y ha causado cerca de dos millones de desplazados, según la ONU.

Respuesta internacional. 

El secretario general de la ONU, António Guterres, exigió este viernes la liberación inmediata y sin condiciones de las 317 alumnas. "Las escuelas deben ser siempre un lugar seguro para aprender sin miedo a la violencia", señaló el portavoz, Stéphane Dujarric, durante su conferencia de prensa diaria.

Unicef, la agencia de la ONU para la infancia, denunció también el suceso, que se suma a una larga lista de secuestros parecidos en escuelas nigerianas durante los últimos años.

Peter Hawkins, representante de Unicef en el país, dijo en un comunicado: "Estamos enojados y tristes por otro brutal ataque contra alumnos en Nigeria".

"Esta es una grave violación de los derechos de los niños y una experiencia horrible para ellos, que puede tener efectos duraderos en su salud mental y bienestar", añadió Hawkins, que reclamó su liberación inmediata y pidió al Gobierno que tome medidas para garantizar la seguridad en las escuelas.

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