UN PAÍS EN CRISIS

Sebastián Piñera cambia a los ministros y levantará el estado de emergencia

Tras la histórica marcha, Piñera se compromete a atender demanda social; Chile tuvo un día tranquilo.

Limpieza: grupos de ciudadanos, con mayoría de jóvenes, realizan la tarea de borrar las consignas pintadas en el centro de Santiago. Foto: AFP
Limpieza: grupos de ciudadanos, con mayoría de jóvenes, realizan la tarea de borrar las consignas pintadas en el centro de Santiago. Foto: AFP

El presidente Sebastián Piñera anunció ayer sábado un cambio de gabinete y que levantará en breve el estado de emergencia tras una semana de furia colectiva que cerró el viernes con una histórica marcha en Santiago, donde más de un millón de personas exigieron vivir en una sociedad más justa.

Más descontracturado que en los últimos días, Piñera dijo que pidió la renuncia a todos sus ministros para reestructurar su gabinete con el fin de atender las demandas que exige el momento del país.

El mandatario derechista ya había cambiado en junio a varios de sus ministros, en medio de una baja de su popularidad.

“He pedido a todos los ministros poner sus cargos a disposición para poder estructurar un nuevo gabinete, para poder enfrentar estas nuevas demandas”, dijo Piñera. Uno de los ministros más cuestionados por la opinión pública es el titular de Interior y Seguridad Pública, Andrés Chadwick, quien también es primo hermano del mandatario.

Mensaje: Sebastián Piñera anuncia cambios de ministros.
Mensaje: Sebastián Piñera anuncia cambios de ministros.Foto: AFP

“Estamos en una nueva realidad, Chile es distinto al que teníamos hace una semana atrás y por eso (debemos) atender a esa demanda social”, dijo el presidente en la sede del gobierno, La Moneda.

Asimismo anunció que muy probablemente levante el estado de emergencia que puso a los militares en las calles del país por primera vez desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90).

Las protestas -que se iniciaron con incidentes muy violentos hace nueve días en rechazo al aumento de la tarifa del metro y dejaron 19 muertos- llevaron a Piñera a decretar el estado de emergencia y siete toques de queda consecutivos en la capital.

Las Fuerzas Armadas anunciaron el levantamiento del toque de queda que regía en Santiago, así como en otras regiones del país.

En un tono conciliador, recalcando que trabaja con el Congreso para concretar una agenda social, Piñera mencionó como ejemplo la crisis de los “chalecos amarillos” en Francia que puso contra las cuerdas al establishment político de ese país el año pasado.

Una marea de más de un millón de personas -sin distintivos políticos ni clases sociales- copó el viernes de forma pacífica las principales avenidas de Santiago y generó una postal única que evoca la firme voluntad de los chilenos de buscar cambios en el modelo económico neoliberal que instauró la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y se consolidó en democracia.

“Este país se ha levantado de peores, esto es como terremoto, lo provocamos nosotros, ya pasó, ahora hay que salir a trabajar, y que los que están arriba (el gobierno) no se hagan los locos, nos tienen que escuchar”, dijo a la AFP José Vergara, un vendedor de diarios de 65 años.

Ayer sábado, Santiago amaneció con grupos de vecinos y organizaciones sociales limpiando los escombros que dejaron las manifestaciones, varias muy violentas, e incluso borraban los grafitis de la estatua de Plaza Italia, epicentro de una manifestación multitudinaria.

El Metro funciona parcialmente en cinco líneas, mientras dos continúan paralizadas. Los ómnibus operan a un 98% de su capacidad habitual y muchos comercios comenzaron a abrir sus puertas.

“Todos hemos escuchado el mensaje”, aseguró el viernes Piñera en un escueto pero conciliador mensaje en su cuenta de Twitter.

Piñera -que gobierna Chile por segunda vez desde marzo de 2018 después de su gestión entre 2010 y 2014- reconoció la dimensión de las marchas que vivieron Santiago y otras ciudades de norte a sur del país. “La multitudinaria, alegre y pacífica marcha, donde los chilenos piden un Chile más justo y solidario, abre grandes caminos de futuro y esperanza”, consideró.

Desaparece el eslogan “Chile en Marcha”

“Chile en Marcha” es la frase que identificó los actos, anuncios e informaciones del gobierno hasta que se produjo la impresionante marcha con más de 1,2 millones de personas en Santiago.

Esa manifestación, a la que se agregaron protestas con cientos de miles de personas en otras ciudades, tuvo impacto en las autoridades de La Moneda (sede del gobierno) y en la estrategia comunicacional, indicó La Tercera.

El diario informó que la Secretaría de Comunicación dio instrucciones a todos los ministeriores, subsecretarías y agencias del gobierno a eliminar la frase “Chile en Marcha” de cualquier gráfica o comunicación oficial que se difunda.

El eslogan duró siete meses y había sustituido a “Tiempos Mejores”, que tuvo vigencia en la campaña presidencial.

Protestas reclaman terminar la gran desigualdad generada
Un analista señala que se reclama una suerte de segunda transición
Exigen: marcha ciudadana

La movilización “interpela a los dirigentes políticos para impulsar cambios profundos en el modelo de desarrollo capitalista. Una suerte de segunda transición”, comentó Marcelo Mella, analista político de la Universidad de Santiago.

Mella alude a la transición que puso fin a la dictadura -que mató a unas 3.200 personas y torturó a unas 38.000- e iniciar en 1990 el camino democrático gracias a un plebiscito de 1988 en el cual el pueblo chileno dijo “no” a prolongar el régimen militar.

Pero 29 años de gobiernos democráticos, con mayoría de periodos liderados por la centroizquierda, no fueron suficientes para cambiar un sistema económico que generó gran desigualdad.

Este estallido social tras décadas de estabilidad “constituye la irrupción de un sujeto político sin membresía partidaria que exige que la democracia se exprese no solo en procedimientos, sino también en resultados. Esto es, una sociedad menos desigual y con derechos más fuertes”, acotó el analista.

Piñera anunció un aumento del 20% en la jubilación básica, la fijación de un tope al gasto en atención de salud, un seguro para cubrir en parte el gasto en medicamentos, el aumento del ingreso mínimo a 350.000 pesos (US$ 482), un impuesto a las personas con ingresos superiores a los US$ 11.000 y la reducción de los sueldos más altos de la Administración Pública. Vista la movilización masiva del viernes, las medidas no convencen.

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