Se redujo la violencia en Francia pero sigue temor

| Autos incendiados se redujeron a la mitad. Gobierno francés pide expulsión de extranjeros que participaron en disturbios

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AP

PARIS | AFP, ANSA, AP y EFE

En la noche siguiente a la declaración del estado de emergencia en Francia por 12 días no se detuvo la ola de violencia, pero los casos de vandalismo se redujeron a la mitad. El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, anunció ayer que ha solicitado a los prefectos de todas las localidades del país que expulsen "sin demora" a todos los extranjeros condenados por los disturbios urbanos que sacuden la nación desde hace 13 días, incluyendo aquellos que tienen permisos de residencia.

Su pedido afectaría a unas 120 personas que ya han recibido condena, todos extranjeros, todos habitantes de los "banlieue" (suburbios) franceses, donde se ha hecho patente en los últimos días el fracaso de las políticas de integración que ha llevado adelante el gobierno de Francia. Además, supone un alerta para el resto de Europa.

Durante la última noche, se incendiaron "sólo" 617 vehículos, poco más de la mitad que los de la noche anterior (1.173). Los incidentes se registraron en 116 poblaciones, el 50% que en la víspera. Los detenidos en la noche sumaron 280. Lo que sí aumentó fue el número de efectivos de seguridad, 11.500 agentes, mil más que los que patrullaban anteriormente.

La medida del gobierno de implantar el estado de emergencia —que habilita a las distintas localidades a determinar toque de queda— fue aprobada por el 73% de la población, según una encuesta realizada por el matutino Le Parisien.

Desde el inicio de la escalada de violencia el 27 de octubre, luego de la muerte de dos adolescentes descendientes de árabes, ya se registraron 6.600 vehículos incendiados, 1.800 detenidos, centenares de heridos y un fallecido. En siete localidades de Francia se impuso el toque de queda, en seis de ellas para menores de 16 años.

CONTINENTAL. Todo el continente europeo sigue con atención los sucesos de Francia. El temor al efecto contagio va en aumento, ya que en Bélgica se han registrado 27 incendios a vehículos en los últimos tres días, y en Alemania se han producido 13 en el mismo período de tiempo. Ambos países son limítrofes con Francia.

El comisario de Seguridad, Libertad y Justicia de la Unión Europea (UE), Franco Frattini, aseguró que si el continente no toma medidas en conjunto existe el grave riesgo de que los disturbios en las periferias de París y otras ciudades francesas se extiendan a toda la región.

Los manifestantes son jóvenes habitantes de los suburbios, hijos de inmigrantes marroquíes o subsaharianos. Si bien la gran mayoría son musulmanes, la religión no es lo que motiva las acciones violentas. De hecho, referentes islámicos en Francia han hecho reiteradas llamadas a la calma a pesar del partido que buscan sacar extremistas mediante Internet (ver nota aparte). Todo parece indicar que la exclusión social, la falta de integración y la pérdida de identidad es lo que está detrás de la ola de violencia.

"La primera reacción urgente y necesaria a los disturbios es el uso de las fuerzas del orden. Pero luego hay que poner en marcha una estrategia seria de políticas de integración", expresó Frattini.

Para el comisario europeo, está "clarísimo" que la integración entre población nativa e inmigrante es un fenómeno común en Europa, "cuyas respuestas individuales en cada país no se han revelado como adecuadas".

En tal sentido, citó el fracaso del modelo francés, asimilacionista, y el belga-holandés, más tendiente a la multiculturalidad y que "tampoco ha funcionado".

En su lugar, puso como ejemplo la integración en Estados Unidos donde "la base es que seas quien seas y pienses lo que pienses debes respetar la ley". Al respecto, señaló que Europa es un "conjunto de valores" y si los inmigrantes quieren permanecer en ella "tendrán que respetarlos".

La integración, cuya política tiene que ser trazada en conjunto por los 25 países de la UE, "sigue siendo un desafío a vencer", según Frattini. "No se puede pensar en una respuesta como el toque de queda perpetuo o una vigilancia, día y noche, en los centros urbanos".

Ciudadanos en vigilia

Al caer la noche, vecinos convertidos en vigilantes salen a patrullar sus alborotadas poblaciones francesas para prevenir nuevos incendios y ataques, vigilando casas y edificios públicos.

Varios pueblos suburbanos de París y otras regiones se organizan para restaurar el orden tras la ola de violencia más grave en Francia desde las movilizaciones estudiantiles de mayo de 1968.

A diferencia de la policía, sus armas principales son la persuasión y el ojo atento. No intervienen, en todo caso denuncian a las autoridades de los hechos vandálicos.

Rechazan el mote de vigilantes; prefieren autodefinirse ciudadanos conscientes que sólo quieren disuadir a los revoltosos y ayudar a una policía desbordada.

La mayoría de estos ciudadanos es de raza blanca, a diferencia de los manifestantes, hijos franceses de inmigrantes y de futuro incierto. AP

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