Acordaron otorgar una amnistía lo “más amplia posible”

Santos selló el histórico acuerdo con las FARC

El Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC firmaron ayer un crucial acuerdo sobre justicia que incluye el establecimiento de tribunales especiales para la paz y abre esperanzas para alcanzar una solución a la confrontación de más de medio siglo, que ha dejado decenas de miles de muertos en el país.

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Santos, Timoschenko y Castro sentaron las bases de un acuerdo final. Foto: AFP

El acuerdo fue firmado por los representantes de ambas partes en La Habana ante la presencia del presidente Juan Manuel Santos y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", quienes se encontraron cara a cara por primera vez.

Uno de los puntos del acuerdo establece que el Estado de Colombia otorgará la amnistía "más amplia posible" para los delitos políticos, pero dejará fuera de esa medida los crímenes de lesa humanidad como el genocidio, crímenes de guerra, toma de rehenes, tortura, desplazamiento forzado y violencia sexual.

Se creará un tribunal (llamado Jurisdicción Especial para la Paz) que se encargará de atender estos crímenes, de los que se prevén imponer penas de entre cinco y ocho años para quienes reconozcan delitos y hasta 20 años para quienes lo oculten.

Lo anunciado ayer es uno de los avances más importantes logrados en este proceso de paz que ha permitido a las partes plantearse la firma de un acuerdo de paz definitivo en un plazo de seis meses, adelantó Santos.

"A más tardar el 23 de marzo de 2016 debe estar firmado el acuerdo final. No va a ser una tarea fácil, porque faltan muchos puntos difíciles por acordar, pero esa es la instrucción que le hemos dado a nuestras delegaciones", indicó el presidente colombiano a los medios de prensa.

Reacciones.

Tras sellar el acuerdo, "Timochenko" y Santos se estrecharon en un histórico apretón de manos, con la presencia del presidente de Cuba Raúl Castro.

Además, dijeron presentes todos los integrantes de las delegaciones de paz, así como representantes de países garantes, Cuba y Noruega, y acompañantes Venezuela y Chile.

"Timochenko" expresó su "gran satisfacción" por el acuerdo y resaltó que esta "jurisdicción especial de paz" está "diseñada para todos los involucrados en el conflicto y no solo para una de las partes".

"Timochenko" abogó por "multiplicar" ahora esfuerzos para alcanzar el alto el fuego bilateral definitivo, abandonar las armas y transformar a las FARC en un movimiento político legal, generando condiciones especiales como el desmonte del paramilitarismo.

Santos, en tanto, destacó especialmente el paso que dieron ambas partes en los últimos años. "Somos adversarios, estamos en orillas diferentes, pero hoy (ayer) avanzamos en una misma dirección que es la de la paz", aseguró.

Proceso.

Cuando era ministro de Defensa (2006-2009), Santos lideró la más fuerte ofensiva lanzada contra ese grupo insurgente, fundado en 1964 y que cuenta con unos 7.000 combatientes, según cifras oficiales.

Pero una vez elegido en 2010 y reelegido en 2014, se ha ido mostrando poco a poco como un acérrimo defensor de la paz en su país.

Simbólicamente, incluso, viste cada día una pequeña paloma de la paz en su chaqueta, un prendedor metálico que suele ofrecer a quienes lo visiten y que se ha vuelto marca registrada de su gobierno.

"Lo que Colombia más necesita es vivir en paz, hace 50 años que nos matamos entre hermanos", había dicho en una entrevista antes de ser reelecto.

Entre los logros de Santos están el abatimiento en 2008 del número dos de las FARC, Raúl Reyes, y la liberación de la rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt. Después, vinieron los operativos en los que cayeron el jefe militar de las FARC, Jorge Briceño (Mono Jojoy), en 2010, y su jefe máximo, Alfonso Cano, en 2011.

En paralelo, sin embargo, el su gobierno hizo contactos con la guerrilla, porque, según su cuñado Mauricio Rodríguez, uno de sus asesores más cercanos, "la paz es su objetivo".

"Hizo la guerra como un medio para lograrla: debilitar a las FARC para obligarlas a sentarse a la mesa", expresó Rodríguez en su momento.

Esta determinación no le ha significado únicamente elogios. Uribe, quien fuera su mentor político, lo ha tildado incluso de "traidor a la patria", por ese acercamiento con el grupo insurgente al que su gobierno se oponía ferozmente.

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