hay 2.000 individuos peligrosos y necesitan 20 agentes para seguir a cada uno

Sangre y muerte: sigue la amenaza

El sangriento desenlace, el viernes pasado, de dos situaciones críticas que involucraron a rehenes en dos extremos de una ciudad de París traumatizada, hace centrar la atención en una pregunta profunda que enfrenta el Gobierno de Francia: ¿cómo hicieron varios yihadistas —y posiblemente una célula más grande de conspiradores— para eludir la vigilancia y ejecutar un ataque audaz y descarado, pese a ser conocidos por la Policía y los servicios de inteligencia del país?

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En un año y medio, Francia frustró al menos 5 planes de ataques terroristas

Para empezar, la masacre ocurrida el miércoles por la mañana, que dejó doce muertos en la sede del semanario satírico Charlie Hebdo, representó una gran falla de las fuerzas de seguridad e inteligencia francesas, especialmente después que las autoridades confirmaron que los dos sospechosos, los hermanos Said y Chérif Kouachi, tenían vínculos conocidos con el grupo extremista Al Qaeda en Yemen.

Pero, el viernes pasado, mientras la Policía tenía arrinconados a los hermanos Kouachi dentro de una imprenta en los suburbios al noroeste de París, otro extremista, Amedy Coulibaly —que tenía vínculos con los Kouachi— irrumpió en un supermercado judío de París y amenazó con matar a los rehenes si la Policía capturaba a los Kouachi.

"Hubo una falla evidente", dijo el primer ministro Manuel Valls, a la televisión de Francia. "Cuando mueren 17 personas, eso significa que hubo fisuras".

Los mortíferos ataques en París ponen de relieve el enorme desafío que representa para las agencias de inteligencia la detección de yihadistas occidentales, cuyo número no deja de aumentar con el regreso de los combatientes en Siria.

En noviembre, el fiscal François Molins había estimado que 1.132 franceses estaban implicados en redes yihadistas, de los cuales 118 habían regresado a Francia luego de un período en Siria. En septiembre, el responsable europeo de la coordinación antiterrorista había estimado que 3.000 europeos habían viajado a Irak y Siria, subrayando que las partidas se aceleraban.

Los responsables estadounidenses de lucha antiterrorista estiman que unos 100 ciudadanos de su país viajaron a Siria, pero expertos independientes estiman que la cifra es mucho más alta.

Ese crecimiento complica la tarea de las autoridades, aunque los servicios de inteligencia occidentales lograron fortalecer el marco legal en el que actúan y pueden apoyarse en poderosos instrumentos de control electrónico, explican los expertos.

"La amenaza que representan esos individuos para los estadounidenses en su propio territorio se incrementa por el conflicto en Siria e Irak, y se revela particularmanete difícil de controlar", explicó en fecha reciente ante legisladores Nicholas Rasmussen, jefe del centro de lucha antiterrorista estadounidense. Ese centro procesa información sobre potenciales extremistas en ambas márgenes del Atlántico con una base de datos especial denominada TIDE, que alimenta las listas de personas a controlar, así como la nómina no-fly, de personas a las que se prohíbe viajar en aviones con destino a Estados Unidos. Los hermanos Kouachi estaban en las listas de veda para vuelos.

Al menos uno de los hermanos fue entrenado en el manejo de armas en Yemen.

Sin embargo, ninguno de los dos era objeto de seguimiento particular, debido a que no había elementos para inferir que se disponían a actuar de forma inminente, explicó el ministro del Interior de Francia, Bernard Cazeuneve.

Un funcionario estadoundiense indicó que las agencias policiales y de inteligencia de Francia realizaron vigilancia sobre uno o los dos hermanos Kouachi, después que Said retornó de Yemen, pero luego redujeron el monitoreo o lo abandonaron del todo para enfocarse en lo que se estimó eran amenazas más grandes.

"Se sabía que estos tipos eran malos y los franceses los vigilaron durante un tiempo", dijo el funcionario, quien habló a condición de que su identidad se mantuviera en reserva. "Sin embargo, en algún punto, adjudicaron los recursos de otra manera y pasaron a vigilar otros objetivos".

El funcionario indicó que las agencias de inteligencia de Estados Unidos realizan el seguimiento de occidentales, especialmente de jóvenes, que viajan a Yemen y retornan, y lo hacen con mayor detalle después de un frustrado plan de Al Qaeda de volar un avión en la Navidad de 2009. Sostuvo que Estados Unidos dejó el monitoreo de los hermanos Kouachi y de otros ciudadanos franceses a cargo de los servicios de seguridad de Francia.

De cualquier manera, surgieron interrogantes básicos de por qué los franceses no monitorearon de manera más agresiva a los hermanos Kouachi sobre lo que estos hicieron entre 2011 y ahora, y por qué Charlie Hebdo no fue mejor protegido. Esos baches suscitaron la pregunta de si hubo una gran falla de cooperación de inteligencia entre Estados Unidos y Francia.


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Imposible.

"El problema que enfrentamos es que pese a que no hay muchos musulmanes radicalizados en Francia, existe un número suficiente de ellos como para dificultar el seguimiento físico de cada uno de los que tienen antecedentes sospechosos", dijo Camille Grand, un exfuncionario francés y director de la Fundación de Investigaciones Estratégicas, con sede en París. "Una cosa es escuchar las conversaciones telefónicas o vigilar los viajes y otra es poner a una persona bajo vigilancia física permanente o hasta seguir las conversaciones telefónicas de tanta gente todo el tiempo".

"Simplemente no hay suficientes funcionarios policiales y de seguridad para hacer el monitoreo pleno de cada uno de los que pasan por la prisión", indicó Jean-Charles Brisard, del Centro Francés de Análisis del Terrorismo, quien ha hablado con las autoridades francesas. Chérif Kouachi estuvo bajo vigilancia "durante un período, pero después evaluaron que no había una amenaza, o que la misma era menor, y tenían otras prioridades", dijo Brisard.

Si se tiene en cuenta que de los entre 1.000 y 2.000 ciudadanos franceses que viajaron a Irak y Siria a pelear, unos 200 retornaron, "es un problema de recursos", agregó Brisard. "Para hacer el seguimiento de una persona las 24 horas del día, se necesitan al menos 20 agentes. No se puede imponer la vigilancia de todo el mundo, ya que aún legalmente resulta imposible".

A su vez, Eric Decené, director del Centro de Investigación sobre Inteligencia (CF2R), explicó que "no es porque alguien es conocido, con un domicilio, que es seguido de manera permanente. En cierto momento, el seguimiento se suspende principalmente si el sospechoso es lo suficientemente hábil como para permanecer inactivo durante un tiempo. Son los baches inevitables en las redes de vigilancia".

Preguntas.

Las autoridades de la seguridad y los ciudadanos de Francia seguirán preocupados porque el ataque a la sede de Charlie Hebdo no fue frustrado.

El ataque agravará los problemas políticos del presidente François Hollande, que es considerado débil e indeciso.

Las autoridades quieren saber todo sobre los hermanos Kouachi: ¿fueron asignados a golpear al semanario y en ese caso, por quién? ¿O fueron inspirados por los hechos en Medio Oriente para actuar por su cuenta? Si los comisionó Al Qaeda, ¿fue un esfuerzo de la organización por situarse nuevamente en el centro de la atención internacional, teniendo en cuenta que el foco de atención está en el Estado Islámico y su declaración de un Califato en grandes partes de Irak y Siria? ¿Los dos grupos trabajan juntos?

"Habrá una investigación sobre la cooperación internacional de inteligencia, qué funcionó y qué falló", estimó el analista de defensa, François Heisbourg. "Hay muchas preguntas por responder, pero es demasiado prematuro para asumir que hubo un fracaso básico. Sabemos que algo salió muy mal, como cuando cae un avión y necesitamos saber por qué". Sostuvo que lo mismo que en un accidente de aviación, "es necesario saber las causas para tomar las decisiones que aseguren que no ocurrirá de nuevo. El sistema mejora". Heisbourg señaló que "no hay cien por ciento de seguridad, pero ¿hemos mejorado la tasa de prevención de actos terroristas?".

Inteligencia británica pide tener más poderes


Andrew Parke, jefe de inteligencia interior de Gran Bretaña, explicó que los poderes de las agencias de inteligencia deberían ser incrementados para poder perseguir a los extremistas que preparan ataques.

En agosto, el Reino Unido elevó a "fuerte" el nivel de amenaza sobre la seguridad nacional, el segundo nivel más alto en una escala de cinco, lo que implica que un ataque resulta "altamente probable".

Parker justificó este incremento ante el fortalecimientro del Grupo Estado Islámico en Irak y Siria y de un grupo de excombatientes de Al Qaeda, denominado Jorasán, que fue blanco de ataques aéreos por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, admitió que aún si los servicios de inteligencia obtuvieran más poderes para recoger información electrónica, habrá límites. "Sabemos que no podemos detener todo", advirtió.

Autoridad religiosa de Al Qaeda hace una amenaza


Narit Al Nadari, autoridad religiosa del grupo Al Qaeda en la Península Arábiga, a la cual pertenecen los hermanos Kouachi, amenazó a Francia con nuevos ataques, en un video difundido el viernes, reveló SITE, centro estadounidense que monitorea sitios islámicos. "No estarán seguros mientras combatan a Alá, a su mensajero y a sus creyentes", dijo Al Nadari a los franceses. "Soldados que adoran a Alá y sus mensajeros están entre nosotros. No le temen a la muerte, buscan al mártir en nombre de Alá".

Historia de ataques y agresión a judíos


La comunidad judía de Francia, golpeada el viernes por una toma de rehenes en una tienda kósher en París que se saldó con la muerte de cuatro personas, ha sufrido con frecuencia numerosos ataques y agresiones en los últimos 40 años, algunos de ellos mortales.

El último episodio de gravedad se produjo el 19 de marzo de 2012, cuando tres niños y un profesor fueron asesinados en una escuela judía de Toulouse por el islamista radical Mohamed Merah, abatido tres días después por la Policía francesa.

En otro suceso trágico, en 2006, un joven judío de 23 años, Ilan Halimi, fue secuestrado por una banda organizada y torturado durante tres semanas en un suburbio al sur de París. Encontrado agonizante, murió de camino al hospital. El jefe de la banda, Youssouf Fofana, fue condenado a cadena perpetua en 2009.

Los años ochenta también fueron duros para la comunidad judía en Francia. El 3 de octubre de 1980 una bomba disimulada en una moto explotó delante de una sinagoga en París, a la hora del rezo, provocando cuatro muertos y una veintena de heridos.

Dos años después, un comando de 5 hombres abría fuego en la calle Rosiers, en el barrio judío de Le Marais, en París, y lanzaba granadas al interior del Goldenberg, provocando 6 muertos y 22 heridos. Se trató del atentado antisemita más grave en Francia desde la Liberación.

En 1985, una explosión también en la capital francesa, provocó 18 heridos en un cine durante el IV Festival Internacional de Cine Judío, y una década después, en 1995, un coche-bomba delante de la escuela judía de Lyon dejaba 14 heridos. El ataque fue atribuido a extremistas islamistas.

Francia es el país europeo con la comunidad judía más numerosa, con entre 500.000 y 600.000 personas, y el tercero del mundo, solo por detrás de Israel y Estados Unidos.

Más de 7.000 emigraron a Israel en 2014, más del doble que el año anterior.

En Francia hay más de 500 sinagogas y templos, según el Consistorio Central, instancia religiosa que elige al gran rabino de Francia, y el Consejo representativo de las instituciones judías, que federa a más de 60 asociaciones, religiosas o laicas.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, se calculaba que 300.000 judíos vivían en Francia, aunque durante el conflicto, 76.000 fueron deportados por los nazis. La inmigración judía volvió a a fluir después de 1945. AFP

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