Rescate en Tailandia

Una salida cubierta de obstáculos

Los niños tienen que recorrer 4 km por pasadizos muy estrechos y totalmente a oscuras.

Cueva en Tailandia
AFP

La evacuación ayer domingo de los cuatro primeros niños atrapados en una cueva en Tailandia desde hace 15 días se realizó por un camino repleto de obstáculos, especialmente un pasadizo muy estrecho, que aterra a los buzos.

Se trata de una zona muy estrecha llamada "unión en T" o "intersección en T" (en tailandés, se dice "sam yak"). En este punto, el pasaje es una suerte de tubo por la que hay que escabullirse. Esta área está a 1,7 kilómetros de donde se encuentran los niños. Una vez que completaron este tramo, llegaron a menos de un kilómetro de la tercera galería, donde los socorristas instalaron su campamento base. Una vez allí, les quedó un recorrido de cerca de dos kilómetros, pero lo peor ya pasó y ayer los primeros cuatro pudieron reencontrarse con sus familias.

Duración. Son más de cuatro kilómetros de recorrido con partes inundadas y estrechas. La célula de rescate no precisó ayer domingo cuánto había bajado el nivel del agua, sobre todo en la temida "intersección T". El nivel exacto del agua es la gran incógnita. Si bien la cueva se inundó por varios metros en algunos tramos, "el nivel del agua en la cueva ha continuado bajando" hasta un nivel aceptable, dijo Kobchai Boonorana, del ministerio del Interior. Los socorristas han aplazado al máximo el momento de la evacuación y mientras, han bombeado el agua hasta reducir al mínimo las partes de recorrido submarino. A un buzo experimentado le toma 11 horas ir y venir al lugar donde están los niños: seis horas de ida y cinco de vuelta gracias a la corriente.

Aguas turbias.

Sumergirse en esta agua turbia "como el café con el leche" es un gran desafío para los profesionales, explicó un buzo. "No hay visibilidad, el espacio está encerrado", dijo Matt Fitzerald, un buzo de la Policía Federal australiana entrevistado por la AFP esta semana. Se las arregló para bucear una parte del camino, pero no pudo llegar al final. Bajo estas aguas turbias es imposible consultar el reloj u otros equipos que permiten medir el tiempo de inmersión. Los buzos instalaron una cuerda a lo largo de la pared para guiarse.

Rescatistas en la cueva de Tailandia. Foto: AFP
Rescatistas en la cueva de Tailandia. Foto: AFP

Varios de los niños, de entre 11 y 16 años, no saben nadar y ninguno ha buceado. "Cada uno será escoltado por dos buzos", afirmó el jefe de la célula de crisis. Los médicos que acompañan a los socorristas consideraron a los niños aptos para intentar la salida, aunque pueden verse debilitados por sus dos semanas en la cueva, de las cuales la primera estuvieron sin comida ni contacto con el exterior.

Factor psicológico.

Además del estado físico, la preparación psicológica de los niños es crucial. Los niños recibieron cartas de sus padres a través de los buzos, donde les reafirmaron su confianza en su capacidad de lograr esta hazaña. Pero sumergirse en el agua turbia que los obligó a huir cada vez más hacia las profundidades de la cueva no es fácil. Los niños suelen asustarse más rápido, aunque hasta ahora este grupo ha demostrado tener una gran resistencia mental. "Si tan solo uno de ellos entra en pánico, en caso de un problema con el sistema de respiración o lo que sea, eso tendrá un gran impacto en todos los otros", advirtió Andrew Watson, especialista británico en rescates, consultado por la AFP en Inglaterra. Para evitar que se desate este pánico, los rescatistas precisaron que los niños saldrían "uno por uno".

Rescatistas heridos en accidente

Un miembro de los equipos de rescate se encuentra herido de gravedad y otros tres han resultado heridos leves por el accidente de un vehículo durante las operaciones para salvar a los doce niños y su entrenador de fútbol atrapados en la cueva de Tailandia.

El grupo de rescatistas viajaba en un coche todoterreno que se precipitó por un barranco en la tarde del sábado, informa el portal de noticias KhaoSod. La fuente apunta al desconocimiento del conductor sobre el terreno por donde transitaba como la causa del siniestro.

Este jueves, un buzo de 38 años, antiguo miembro de la marina tailandesa, perdió la vida cuando se encontraba buceando tras completar una misión de abastecimiento.

El fallecimiento del experimentado buceador sirve de ejemplo, según las autoridades, para exponer la dificultad de las tareas de salvamento a las que se enfrentan los equipos.

Los trece se internaron en las galerías el sábado 23 de junio tras un entrenamiento de fútbol cuando una súbita tormenta comenzó a inundar la cavidad y les cortó la salida. (EFE)

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