Los manotazos del régimen

La ruta del oro de Maduro: cómo hace lingotes de billetes sin valor

Explota minas en el sur de Venezuela; en estos años su principal comprador es Turquía.

Maduro se apoya en los miles de mineros que trabajan -la mayoría sin papeles- para extraer la riqueza mineral. Foto: Reuters
Maduro se apoya en los miles de mineros que trabajan -la mayoría sin papeles- para extraer la riqueza mineral. Foto: Reuters

Las operaciones financieras más exitosas de Venezuela en los últimos años no se han llevado a cabo en oficinas de Wall Street, sino en las caóticas minas de oro del sur de la nación.

Sumidos en la peor crisis económica de la historia moderna venezolana, un ejército de 300.000 buscadores de fortuna se ha trasladado a la selva, que guarda en sus entrañas la mayor reserva de metales preciosos del país. Con picos y palas ayudan a financiar al gobierno de Nicolás Maduro, que desde 2016 ha comprado 17 toneladas de oro, valoradas en 650 millones de dólares, según el Banco Central de Venezuela.

Maduro se apoya en los miles de mineros que trabajan -la mayoría sin papeles- para extraer la riqueza mineral. Foto: Reuters
Minero. Foto: Reuters

El esfuerzo de los mineros artesanales, como los define el gobierno, se ha traducido en vitales divisas para que Maduro financie importaciones de alimentos y productos básicos que escasean en Venezuela, aunque ellos reciban su pago en la deprimida moneda local.

Estados Unidos está dispuesto a detener ese comercio de oro a fuerza de sanciones.

Aunque la política de compras de oro de Maduro es bien conocida, hasta ahora no quedaba claro cómo se ejecuta. Reuters rastreó el camino que sigue el oro desde las polvorientas minas del sur hasta las bóvedas del Banco Central en Caracas, para más tarde ser enviado a refinerías en el extranjero a cambio de alimentos, según más de 30 personas que conocen o están involucradas en la operación, incluidos mineros, intermediarios, comerciantes, investigadores, diplomáticos y funcionarios.

Sus relatos reflejan el retrato de un experimento desesperado del gobierno por obtener divisas a corto plazo cuando el bombeo de crudo, la principal fuente de divisas de Venezuela, está en mínimos y Maduro cuenta con cada vez menos margen de maniobra.

Con un sector minero formal casi extinguido tras la política de nacionalizaciones, Maduro se apoya en los miles de mineros que trabajan -la mayoría sin papeles- para extraer la riqueza mineral, una faena que tampoco recibe inversión estatal alguna.

De esta manera, el gobierno toma ventaja de la agotadora labor de mineros como José Aular, un joven que dice haber contraído malaria cinco veces en una peligrosa mina en la frontera de Venezuela con Brasil. En pantalones cortos y sin equipo de seguridad, Aular trabaja 12 horas diarias cargando sacos de tierra que procesa en un precario molino donde usa mercurio para amalgamar las partículas de oro, sin importar lo tóxico que su método le resulta. “El gobierno sabe todo lo que pasa en las minas y le conviene, porque al final nuestro oro va a sus manos”, dijo Aular, de 18 años.

Maduro se apoya en los miles de mineros que trabajan -la mayoría sin papeles- para extraer la riqueza mineral. Foto: Reuters
Foto: Reuters

La ruta.

Maduro también se apoya en el presidente turco, Tayyip Erdogan, para su operación. Venezuela le vende la mayoría del oro a refinerías turcas y luego utiliza parte de los ingresos para comprar bienes de consumo masivo.

Los paquetes de pasta turca y leche en polvo ahora forman parte de las cajas de alimentos que distribuye Maduro en su programa de subsidios. El comercio entre ambas naciones se multiplicó ocho veces el año pasado.

La ruta del oro comienza en lugares como La Culebra, una zona de difícil acceso a una hora de El Callao, al sur del país. Aquí, cientos de hombres trabajan la minería con técnicas del siglo XIX. En cuadrillas bajan atados a una cuerda por huecos de 30 metros de profundidad para llenar en sacos las arenas que luego transportan con poleas y tornos.

Además de las enfermedades, los mineros se quejan de la persecución de los militares y de las mafias que controlan la zona, donde se registra una tasa de homicidios siete veces mayor al promedio nacional.

Los mineros viajan a la población de El Callao para vender sus pepitas, la mayoría a comerciantes sin licencia, que operan en diminutas tiendas protegidas con alarmas y puertas de acero. “El estado, todo el mundo está comprando oro, porque es lo que está dando”, dijo Jhony Díaz, un mayorista de la ciudad industrial de Puerto Ordaz, a unos 171 kilómetros de El Callao. Exhibe una autorización del Banco Central, que paga por adelantado las entregas de kilos de oro que hace cada tres días de las piezas que compró entre los agentes que viajan del sur.

El gobierno de Maduro logra adquirir el oro a través de intermediarios porque ofrece un precio por encima del mercado, la única forma de competir con los contrabandistas. Y como la moneda de Venezuela vale menos cada día, las autoridades al pagar en bolívares, aceptan usar como referencia la tasa de cambio más ventajosa, que por años ha sido la del mercado negro, ignorando así el severo control de cambios que imponen al resto de la economía.

Las piezas compradas por el gobierno se funden en los hornos de Minerven, la empresa minera estatal. Luego las barras se transportan a las bóvedas del Banco Central de Venezuela en Caracas, a 843 km de la planta estatal en El Callao.

Maduro se apoya en los miles de mineros que trabajan -la mayoría sin papeles- para extraer la riqueza mineral. Foto: Reuters
Nicolás Maduro. Foto: Reuters

Expreso a Turquía.

Aún cuando las reservas de oro del Banco Central se han desplomado a sus niveles más bajos en 75 años, el gobierno optó por vender todo el oro minero. El principal comprador del oro en estos días, según dijeron las fuentes, es Turquía.

Venezuela anunció en diciembre de 2016 un vuelo directo de Caracas a Estambul con Turkish Airlines. La ruta sorprendió dada la baja demanda de viajeros entre las dos distantes naciones y las decenas de cortes de vuelos de otras aerolíneas.

Los datos de las aduanas muestran que esos aviones llevan algo más que pasajeros. El día de año nuevo, en 2018, desde Caracas el Banco Central despachó unos 36 millones de dólares en oro a Estambul por vía aérea, pocas semanas después de una visita de estado que hiciera Maduro a Turquía.

Los envíos del año pasado sumaron 900 millones de dólares, equivalentes a unas 23 toneladas, según Turquía.

El Banco Central de Venezuela ha estado vendiendo su oro minero directamente a compañías y refinadores turcos, según dos altos funcionarios venezolanos.

Los ingresos van al estatal Banco Nacional de Desarrollo de Venezuela (Bandes) para comprar productos de consumo masivo en Turquía.

Incluso los críticos de Maduro reconocen que el plan de vender oro le resultó un buen truco de alquimia: pagaron a mineros sin papeles en la depreciada moneda local y a cambio obtuvieron metales preciosos que vendieron a 10.000 kilómetros.

“El gobierno optó por sumergirse en operaciones oscuras y mecanismos inusuales de intercambio comercial”, dijo el economista y diputado opositor venezolano Ángel Alvarado. “Lo hacen por la desesperación de mantenerse en el poder a toda costa”, agregó.

"No permitir la ayuda es delito de lesa humanidad"
Guaidó advirtió a los militares que quedan como “casi genocidas”
Juan Guaidó. Foto: EFE

El opositor Juan Guaidó advirtió ayer domingo a los militares y al régimen de Nicolás Maduro que bloquear la ayuda humanitaria los convierte en “casi genocidas”, porque es “delito de lesa humanidad”.

“Esto tiene responsables y que lo sepa el régimen. Eso es delito de lesa humanidad, señores de la Fuerza Armada”, dijo Guaidó, tras asistir a una misa en el este de Caracas, con su esposa Fabiana Rosales y su hija de 20 meses.

Guaidó aseguró que los militares se convierten en “victimarios” y “casi genocidas”, por “acción” cuando “asesinan” a jóvenes manifestantes y “por omisión” cuando “no permiten la ayuda humanitaria”.

El líder opositor reiteró su llamado a una marcha mañana martes, Día de la Juventud, en memoria de los fallecidos -unos 40 en disturbios desde el 21 de enero, según la ONU-, y para exigir que se permita el ingreso de la ayuda. “Todos a la calle”, pidió.

Medicinas y alimentos enviados por Estados Unidos permanecen desde el jueves en bodegas del centro de acopio instalado en Cúcuta, Colombia, cerca del puente fronterizo Tienditas, bloqueado por militares venezolanos con dos contenedores y una cisterna.

Maduro se niega a permitir el ingreso de la ayuda humanitaria bajo el argumento de que será aprovechada por Estados Unidos para una intervención militar en Venezuela.

(AFP)

Posiciones ante la crisis

Un coronel desconoce a Maduro

Un coronel del Ejército de Venezuela desconoció a Nicolás Maduro y se puso al servicio de Juan Guaidó, según un video difundido el sábado en redes sociales.

El oficial, Rubén Alberto Paz Jiménez, un médico, llamó a sus compañeros de armas a permitir la entrada de la ayuda humanitaria. Paz dijo “desconocer a Maduro como presidente y reconocer” a Guaidó. “El 90% de las Fuerzas Armadas estamos en descontento, estamos siendo utilizados para mantenerlos a ellos en el poder”, afirmó en referencia a Maduro y la cúpula del régimen.

“Medicina como en la edad media”

Más de medio centenar de médicos venezolanos cruzaron ayer la frontera con Colombia para exigir el ingreso de ayuda humanitaria. En medio del deterioro de los centros de salud, privados de insumos médicos y medicamentos tan comunes como antibióticos y vacunas, están muriendo pacientes con condiciones que serían tratables, denunciaron los médicos. José Luis Mateus de la Riva, traumatólogo del hospital de San Cristóbal, dijo que el régimen de Nicolás Maduro ha llevado al país a “la etapa medieval de la medicina”.

Médicos venezolanos protestan en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Foto: AFP
Médicos venezolanos protestan en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Foto: AFP

Carmona: “tiranía absoluta”

El empresario Pedro Carmona, quien ocupó brevemente la presidencia durante el fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002, cree que Venezuela sufre una “tiranía absoluta”, considera legítimo al opositor Juan Guaidó como transición a unas elecciones y rechaza cualquier intervención militar en su país.

“Yo llamo al régimen chavista madurista como una tiranía absoluta”, declaró Carmona en una entrevista con AFP en Bogotá, donde ha vivido los últimos 17 años como beneficiario de asilo político.

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