HOJA DE RUTA

Rusia se retira de Siria y la ONU intenta mediar

Mientras empieza un segundo intento de paz, Putin quita a sus tropas.

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La guerra civil en Siria ha causado más de 270.000 muertes en cinco años. Foto: Reuters

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ordenó ayer la retirada del grueso de las fuerzas militares rusas desplegadas en Siria al considerar que ya han cumplido su misión tras seis meses de operación aérea.

"Creo que la tarea que nuestras Fuerzas Armadas y el ministerio de Defensa tenían por delante se ha cumplido totalmente, por eso ordeno al ministro de Defensa que desde mañana comience el repliegue del grueso de nuestras fuerzas de Siria", anunció el líder ruso.

Putin telefoneó al líder sirio, Bashar al Asad, para transmitirle la decisión y comunicarle que Rusia mantendrá en Siria su base aérea de Jemeim y su capacidad aérea para poder controlar el cumplimiento del alto el fuego.

"Nuestro bases, la marítima en Tartus y la de aviación en el aeródromo de Jemeim seguirán funcionando. Deben ser defendidas por tierra, mar y aire", precisó Putin durante una reunión con responsables de Defensa y Exteriores difundida por lo medios rusos.

A partir de ahora, agregó, esas bases "deben cumplir una función muy importante de control sobre el alto el fuego y la creación de las condiciones para el proceso de paz".

"El presidente ruso constató que los principales objetivos que se marcaron las Fuerzas Armadas de Rusia en Siria se han cumplido", señala el comunicado oficial.

Según informó el Kremlin, Asad agradeció a su colega ruso la ayuda prestada en la "lucha contra el terrorismo" y la asistencia humanitaria a la población civil.

Putin recordó que Rusia utilizó durante esos seis meses cazas, bombarderos, submarinos, buques de guerra y misiles antiaéreos, "que utilizaron el armamento más moderno" en su lucha contra el terrorismo.

Con ayuda de las fuerzas rusas "las tropas sirias y las fuerzas patrióticas consiguieron cambiar radicalmente la situación en la lucha contra el terrorismo internacional y tomar la iniciativa prácticamente en todas las direcciones".

Putin ordenó iniciar la intervención aérea en Siria el 30 de septiembre de 2015 a petición de Asad poco después de abogar en la ONU por crear una amplia coalición internacional contra el yihadismo.

Negociaciones.

La retirada de las fuerzas rusas, que coincidirá con el quinto aniversario del estallido del conflicto en Siria, tiene lugar cuando en Ginebra transcurre la segunda ronda de las negociaciones entre el régimen y la oposición siria.

Rusia y EE.UU. acordaron a finales de febrero un alto el fuego, que es respetado por la gran mayoría de grupos rebeldes, pero que no incumbe al Estado Islámico, el Frente al Nusra y otros grupos terroristas.

En esta segunda ronda de negociación de paz para Siria, en el que participa la delegación del Gobierno de Damasco y el mediador de la ONU, habrá rispideces. Así lo adelantó el diplomático de Naciones Unidas, quien admitió que las partes tienen "posiciones muy distanciadas" y que no faltarán provocaciones e intentos de sabotear este esfuerzo.

Los enviados del gobierno presentaron en su primera reunión con el mediador, Staffan de Mistura, un documento titulado "Elementos básicos para una solución política" al conflicto en Siria, dijo a la prensa el jefe de esta delegación, el embajador sirio ante la ONU, Bashar Jafaari.

El responsable de defender la posición del régimen sirio señaló también que deseaba recibir del mediador un listado exacto de los miembros de la delegación opositora, que exige que tenga una "amplia" representatividad en la reunión.

"Queremos tener un diálogo entre sirios, dirigido por nosotros, sin intervención exterior ni precondiciones", declaró Jafaari al término de la reunión de poco más de una hora con De Mistura.

El mediador de la ONU prometió, a ese respecto, que "la lista de los que vamos a consultar, con los que vamos a reunirnos o que serán parte de estas negociaciones será constantemente actualizada porque el mensaje debe ser de inclusión".

Las delegaciones que participarán en las reuniones tienen 15 integrantes cada una, pero la Comisión Suprema para las Negociaciones ha enviado a Ginebra a 45 representantes de los diversos grupos armados y de la oposición política que la integran, indicaron desde la ONU.

Este es el segundo intento que hace De Mistura para que las partes inicien discusiones de fondo sobre cómo debería producirse la transición política en Siria para poner fin a cinco años de guerra civil.

El primer intento tuvo lugar hace seis semanas, pero fracasó porque las partes se enfrascaron en interminables acusaciones que, en el fondo, sólo ponían en evidencia sus posiciones diferentes respecto a los temas que debía contener la agenda negociadora.

Esta agenda surge nuevamente como el primer obstáculo mayor que hay que superar para que las partes enemigas empiecen a discutir —aunque de manera indirecta, a través del mediador— sobre la transición política, que De Mistura llamó ayer "la madre de todos los temas".

En paralelo a las negociaciones, sendos grupos de trabajo responsables de supervisar el actual cese de las hostilidades en Siria y las mejoras en el acceso humanitario a los civiles en zonas sitiadas, reforzarán su trabajo en Ginebra para evitar que estos asuntos distraigan la atención de los negociadores.

En esta lógica, los expertos del grupo de trabajo sobre el cese de las hostilidades (coordinado por Estados Unidos, Rusia y la ONU) se reunió también ayer en Ginebra, donde tiene su centro de operaciones.

900 heridos por semana en Siria.

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) indicó que en estos cinco años de guerra en Siria 900 mujeres y niños son heridos cada semana, según un informe divulgado ayer.

"Esto pone de relieve de forma cruda la necesidad de que las partes en conflicto eviten bajas civiles y detengan los ataques indiscriminados y dirigidos expresamente contra la población", señala el informe.

La estadística —basada en datos proporcionados por hospitales y clínicas apoyadas por MSF en el noroeste, oeste y centro de Siria— reporta que 154.647 heridos de guerra fueron atendidos en estas instalaciones solo el año pasado.

"Los datos médicos recopilados en el informe revelan una realidad atroz", afirma la Joanne Liu, presidenta internacional de MSF. El informe revela, además, que 23 trabajadores de la salud fallecieron por los 94 ataques aéreos sobre hospitales.

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