PROTESTAS EN BRASIL

Rousseff reconoció el carácter pacífico de la manifestación

En un comunicado, el Poder Ejecutivo destacó que la jornada fue sin incidentes.

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Brasileños protestaron disfrazados como Dilma y Lula, Foto: Reuters

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, emitió ayer una nota oficial en la que condenó unas pintadas hechas este fin de semana en las que se exigía la detención de su padrino político y antecesor Luiz Inácio Lula da Silva.

El Gobierno brasileño destacó ayer en un comunicado oficial "el carácter pacífico" de las protestas que reclamaron la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, las cuales muestran "la madurez de un país que sabe convivir con opiniones divergentes".

El comunicado, de sólo dos párrafos y divulgado por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia, sostiene que "la libertad de manifestación es propia de las democracias y por todos debe ser respetada".

Luego, añade la nota oficial, que "el carácter pacífico de las manifestaciones ocurridas este domingo demuestra la madurez de un país que sabe convivir con opiniones divergentes y sabe garantizar el respeto a las leyes y las instituciones".

La nota fue difundida después de que una multitud muy superior al millón de personas tomó las calles de todo Brasil y exigió la destitución de Rousseff, en medio de una creciente crisis política y económica.

La jornada nacional de protestas fue cumplida en todo el país y transcurrió sin incidentes, tal como lo reconoció el Gobierno, pese a haber sido el blanco de las manifestaciones.

La presidenta pasó el día en su residencia oficial, en la que se reunió con sus ministros más allegados para hacer un seguimiento de las protestas.

Menos apoyo.

Rousseff ha dicho que no renunciará a su cargo como presidenta más allá de las presiones políticas y populares que se hagan en su contra. "Creo que solicitar mi renuncia es reconocer que no existe base para el impeachment", afirmó Rousseff en una rueda de prensa en el palacio presidencial de Planalto, en alusión a la figura de derecho anglosajón con la que se conoce el proceso de destitución que trata de impulsar la oposición.

La mandataria empezó a ver deteriorado su respaldo. El sábado, el PMDB, el principal aliado del gobernante Partido de los Trabajadores, disminuyó su respaldo al gobierno de Dilma.

En una convención celebrada en Brasilia, el partido que lidera el vicepresidente Michel Temer prohibió a sus afiliados asumir nuevos cargos en el Gobierno al menos por un plazo de treinta días, tiempo que tomará la dirección nacional de esa formación para decidir si permanece en el Gobierno o pasa a engrosar las filas opositoras.

El PMDB, considerado como el partido más importante de Brasil, ocupa siete de los 31 ministerios que tiene el Gobierno de Rousseff y representa la segunda minoría en la Cámara de Diputados y la primera en el Senado.

En el mapa regional, gobierna en siete de los 27 estados que hay en país, mientras que en el plano municipal tiene aún más presencia y cuenta con 1.041 de las 5.570 alcaldías que existen a lo largo y ancho del territorio.

Temer, reelegido el sábado presidente del PMDB y primero en la línea de sucesión si prospera un juicio político que la oposición promueve contra Rousseff en el Congreso, admitió que la crisis "política y económica" del país es "gravísima" e instó a la "unidad de todos" para superarla.

Mientras se dirigía al auditorio, muchos dirigentes del PMDB coreaban "Fuera Dilma" y "Michel presidente", a lo que el dirigente respondió con disimuladas sonrisas. Sin embargo, Temer se abstuvo de comentar directamente la fuerte presión de estos grupos.

Condenó algunas pintadas en paredes

La nota fue divulgada por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia en medio de las multitudinarias manifestaciones que grupos opositores realizaron ayer en todo el país para expresar su apoyo al juicio político que la oposición promueve en el Congreso contra Rousseff.

En particular, la mandataria se refirió a unos mensajes escritos con aerosol en las paredes de la sede de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), en Sao Paulo, que decían, entre otras cosas, "Lula a la cárcel".

Según señaló la mandataria en esta nota oficial divulgada ayer,, pintadas de esa naturaleza "confunden el debate político saludable con la diseminación del odio" y suponen "una provocación, violencia y vandalismo", que son "preocupantes"

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