JUICIO POLÍTICO

Rousseff: "Estamos a un paso de una grave ruptura institucional"

La presidenta brasileña hace su jugada final en el Senado y Temer se apresta a completar el mandato.

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Dilma Rousseff se defiende de las acusaciones en el Senado brasileño. Foto: AFP.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, llamó al Senado a votar contra su destitución e impedir "un golpe de estado" en el país, antes de la votación final que probablemente culminará con el fin de la izquierda en el poder del gigante sudamericano.

"Estamos a un paso de una grave ruptura institucional, estamos a un paso de la concreción de un verdadero golpe de Estado", denunció Rousseff durante su emotiva defensa en el Senado, en el umbral de su juicio político.

"Un golpe que si se consuma, resultará en la elección indirecta de un gobierno usurpador", añadió la exguerrillera de 68 años, quien repitió que es "inocente".

Rousseff llegó al Senado para defenderse este lunes en el juicio de destitución que enfrenta por maquillaje en las cuentas públicas.

Bajo la consigna "¡Dilma, guerrera, de la patria brasileña!", la mandataria fue recibida por decenas de simpatizantes en el edificio del Congreso pasadas 9 de la mañana. Luego de 30 minutos de discurso, debe enfrentar las preguntas de los senadores, que deberán votar esta semana su destitución.

La mandataria suspendida comparó el impeachment con un golpe de Estado, al abrir su alegato en el Senado, que la juzga por manipular los datos del gasto público.

"Ahora la ruptura democrática se da a través de la violencia moral y con apariencia legal del impeachment", aseguró Rousseff.

"Se invoca a la Constitución para ocultar" la destitución de "una presidenta elegida por 54 millones y medio de votos", agregó.

"Acabarán pagando ante la sociedad aquellos que no tienen compromiso con la ética, todos saben que no me enriquecí al ejercer cargos públicos, no tengo cuentas en el exterior", sostuvo.

La mandataria suspendida comparó su situación con el derrocamiento del ex presidente Joao Goulart en 1964.

"Estamos a un paso de un verdadero golpe de Estado. Curiosamente seré juzgada por delitos que no cometí", insistió Rousseff.

La presidenta atacó a las "élites ultraconservadoras" que, afirmó, dieron aval a la desestabilización de su gobierno, durante su alegato ante el Senado.

"Las élites conservadoras y autoritarias respaldaron la inestabilidad política aguda de nuestro gobierno", afirmó.

Rousseff recordó que fue reelecta en el balotaje de 2014 cuando derrotó al candidato opositor Aecio Neves. "El resultado de 2014, cuando vencimos, fue un duro golpe en la élite brasileña", dijo.

Esta es la primera vez en la que Rousseff acude al Parlamento desde que comenzó el trámite del juicio político el pasado diciembre para refutar los cargos de los que se le acusa, una serie de maniobras con las que se maquillaron las cuentas fiscales de 2015.

Esas supuestas irregularidades se refieren a tres decretos que modificaron los presupuestos sin autorización del Congreso y al atraso en depósitos a la banca pública, lo que, según la acusación, equivale a la concesión de créditos al Gobierno, algo que está vedado por la Constitución brasileña.

La acusación considera que esas operaciones suponen un "delito de responsabilidad", que la Constitución contempla como un motivo para la destitución de un jefe de Estado, pero la defensa niega cualquier irregularidad y argumenta que todos los presidentes de la era democrática hicieron maniobras similares.

Números

La suerte de la primera presidenta de Brasil está en manos de 81 senadores y si 54 de ellos, dos tercios de la Cámara Alta, votan a favor de su destitución, perderá el cargo, que pasaría a manos del que era su vicepresidente, Michel Temer, y quien ejerce la jefatura del Estado de forma interina desde el 12 de mayo.

En ese caso, Temer se mantendría en el poder hasta el 1º de enero de 2019, cuando le entregaría el cargo al ganador de las elecciones previstas para octubre de 2018, pero si el Senado vota en sentido contrario, Rousseff recuperaría la Presidencia de forma inmediata.

El cambio en la Presidencia supondría además un fuerte viraje político, que ya ha sido palpable en estos meses, puesto que Rousseff defendía un fuerte gasto social —impulsó varios planes sociales para sacar de la pobreza a millones de brasileños— mientras que el Gobierno de Temer prepara drásticos cortes presupuestarios, privatizaciones y recortes en derechos laborales para hacer frente a la honda recesión que atraviesa el país.

La mayoría de los 81 senadores ya ha manifestado su convicción de que Rousseff incurrió en las irregularidades que se le imputan y, de hecho, en las dos votaciones anteriores que se realizaron en la Cámara Alta en fases anteriores del proceso, se superaron los dos tercios, con 55 votos en la primera y 59 en la segunda.

Rousseff se emocionó al recordar que fue torturada durante la dictadura. Recordó que cuando tenía 22 años fue sometida a "torturas y abusos" que le hicieron "dudar sobre la condición humana" de sus carceleros.

Al mencionar ese episodio la voz de Rousseff se quebró durante algunos segundos en su discurso de defensa pronunciado ante la Cámara alta que la juzga y posiblemente la destituirá esta semana.

Ex miembro de una organización armada, Rousseff fue presa durante casi tres años luego de ser sometida a una corte marcial en noviembre de 1970.

"Cuando fui condenada por tribunal DE excepción", dijo Rousseff, "miré a los ojos con la cabeza erguida" a los miembros del tribunal militar, agregó la mandataria suspendida del cargo.

Posteriormente, realizó una implícita comparación entre el tribunal militar y el tribunal ad hoc formado por el Senado para juzgarla por varios delitos.

"Hoy no hay prisiones ilegales, no hay tortura, hoy continúo mirando a los ojos a quienes me juzgan, pueden condenarme a la muerte política", concluyó.

Sesión maratónica.

La sesión en la que comparece Rousseff se prevé larga, comenzó a las 9 horas con una declaración de la mandataria, que durará media hora y podría alargarse otra media con la venia del presidente del Tribunal Supremo, Ricardo Lewandowski, que preside el juicio político como garante constitucional.

Después se iniciará un turno de preguntas, en el que todos los senadores tienen derecho a intervenir por cinco minutos y en el que Rousseff no tiene límite para exponer sus argumentos.

A continuación se celebrará un debate en el que todos los senadores podrán hablar por diez minutos y en el que la acusación y defensa presentarán sus alegatos finales durante una hora y media, antes de realizar la votación final, que podría tener lugar entre el martes y el miércoles.

Los senadores contrarios a Rousseff mantuvieron reuniones preparatorias ayer y aseguraron que pretenden hacer preguntas técnicas, restringidas a las maniobras por las que se le acusa, pero avisaron que serán beligerantes si la presidenta les "provoca".

Estos entenderían como una provocación cualquier alusión a que el proceso se trata de un "golpe de Estado", tesis que ha defendido Rousseff de forma insistente, o si saca a relucir el escándalo de corrupción en Petrobras, por el que es investigada buena parte de los senadores y diputados de todo el arco parlamentario.

La mandataria suspendida pretende acudir al Senado acompañada de su padrino político y antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, y arropada por los movimientos sociales que se concentrarán a las puertas de la sede legislativa, similar a lo que aconteció el día en que fue suspendida.

Ayer estos grupos de izquierdas realizaron una concentración en el estacionamiento del pabellón deportivo Nilson Nelson, en el centro de Brasilia, en la que participaron unas 400 personas, cifra muy reducida en comparación a las manifestaciones ocurridas en meses anteriores.

Los manifestantes llevaban pancartas como "Fuera Temer", "el golpe es contra ti" y "no pierdas tus derechos" y además habían colocado otro cartel con la leyenda "no al golpe de Estado" en el Eixo Monumental, la principal avenida de Brasilia.

Exministro defiende a la mandataria suspendida

El exministro de Hacienda brasileño Nelson Barbosa, uno de los responsables de la política económica en el Gobierno de Dilma Rousseff, defendió a la presidenta y afirmó que las maniobras fiscales que la tienen al filo de la destitución se enmarcaron en la legalidad.

Barbosa compareció ante el Senado, constituido en tribunal, como testigo de la defensa de Rousseff en la fase final del proceso que enfrenta la mandataria y esgrimió alegatos técnicos para justificar maniobras.

Nicolás Maduro denuncia una "arremetida imperialista"

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció el fin de semana que existe una "arremetida imperialista" contra los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa; Bolivia, Evo Morales; Brasil, Dilma Rousseff, y en general contra los líderes y movimientos de izquierda en América Latina.

"Es una arremetida imperialista contra todos, una arremetida continental de las oligarquías y la derecha proimperial contra todos los líderes, gobiernos, y movimientos progresistas y populares de izquierda revolucionaria", dijo Maduro durante un acto proselitista en Caracas, transmitido en cadena de radio y televisión. En tal sentido, llamó a sus simpatizantes a la resistencia pues, afirmó, "somos millones, esta batalla va mas allá de las fronteras de Venezuela".

"Ya la oligarquía brasileña anuncia que el lunes (hoy) se va a ejecutar el golpe de Estado parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff", expresó Maduro en alusión a la comparecencia que hará Rousseff ante el Senado brasileño.

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