CONVULSIÓN POLÍTICA EN BRASIL

Rousseff denuncia un "golpe" en semana clave

La mandataria brasileña dijo que no está frágil mientras su mayor aliado evalúa desvincularse.

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La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Foto :REUTERS

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, vive los momentos de mayor tensión política, social y económica desde que asumió como gobernante. En una entrevista que brindó a periodistas de varios países, entre los cuales estuvo uno de El País de Madrid, la mandataria se refirió a la intención de la oposición de destituirla de su cargo: "Quieren que renuncie para evitar echarme ilegalmente".

A juicio de Rousseff, en un sistema democrático, "los golpes cambian de método". "Y un impeachment sin base legal es un golpe. Rompe el orden democrático. Por eso es peligroso", señaló.

La mandataria criticó la decisión del juez Sergio Moro de divulgar el audio de una conversación telefónica que mantuvo con su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva, que sugiere que Rousseff lo habría nombrado jefe de Gabinete para evitar que fuera preso.

"Usted no puede hacer eso. La actitud correcta no era divulgar la grabación, sino enviar al Tribunal Supremo Federal, que es quien tiene derecho a investigarme a mí. Un juez no puede jugar con pasiones políticas", indicó.

Sobre este nombramiento, los periodistas le preguntaron por qué lo hizo ahora y no antes. Según la presidenta brasileña, le viene diciendo a Lula que se integre al Gobierno desde que comenzó su segundo mandato. "Y él lo rechazó. Siempre lo utilicé de asesor. Pero ahora él quiso sumarse al ver que la crisis era más fuerte", dijo.

"Pensar que porque es ministro se escapa de la justicia es ver un problema donde no lo hay", señaló.

También comentó que Lula es su compañero y que mientras él gobernó el país, lo ayudó mucho. "Me gusta mucho trabajar con él. No tengo el menor problema pensando que Lula puede quitarle algo de brillo a mi presidencia", puntualizó.

Rousseff habló sobre su personalidad en estos momentos de alta crispación social y política. "Me piden que renuncie. ¿Por qué? ¿Por ser una mujer frágil? No, no soy una mujer frágil. Mi vida no fue eso. Piden que renuncie para evitarse el mal trago de tener que echar de forma ilegal a una presidenta elegida", indicó.

La presidenta reivindicó la gestión del Partido de los Trabajadores —acusado de una enorme trama de corrupción— al frente del Poder Ejecutivo brasileño. "Nosotros, de forma democrática, hicimos una gran transformación social en los últimos años: colocamos en la clase media a 40 millones de personas y rescatamos de la pobreza a otros 36 millones. Incluso en la crisis hemos mantenido los programas sociales", dijo.

Indicó que en Brasil "no hay diferencias religiosas, ni problemas étnicos". "Lo que sí crece es la intolerancia política", dijo, y observa que las familias y amigos discuten mucho más de política que antes.

Semana de riesgo.

Dilma Rousseff corre el riesgo de asistir estos días a una desintegración de su coalición de gobierno, que reduciría considerablemente sus chances de impedir que los diputados voten hacia mediados de abril por su destitución como mandataria.

El destino de Rousseff podría quedar sellado mañana, cuando la dirección del centrista PMDB, indispensable aliado del PT, vote con toda probabilidad a favor de la ruptura con el gobierno.

El jefe del PMDB, una fuerza que cuenta con 69 diputados, no es otro que el vicepresidente de la República, Michel Temer, quien en caso de impeachment reemplazaría a Rousseff hasta las próximas elecciones de 2018.

Temer, un político discreto, de 75 años, no movió un dedo en las últimas semanas para defender a Rousseff, cuando la crisis se aceleró vertiginosamente. Según el diario O Globo, un 80% de los miembros de la dirección del PMDB podría votar a favor de la ruptura.

Se entrevistó en cambio la semana pasada con el jefe de la oposición Aecio Neves, para evocar el futuro de la mayor economía de América Latina, golpeada a la vez por la recesión y por una tormenta política agravada por el gigantesco escándalo de corrupción de Petrobras.

Millones de brasileños, principalmente de la clase media blanca de las grandes ciudades del sudeste industrial, salieron a la calle para exigir la partida de Rousseff. La izquierda organizó sus propias marchas, menos concurridas.

A su vez, este miércoles un plenario del Supremo Tribunal Federal debería decidir si Lula es al fin y al cabo ministro —tras ser nombrado por Dilma— en un nuevo capítulo del duelo entablado entre los poderes Ejecutivo y Judicial.

El exlíder sindical, que encabezó las manifestaciones de la izquierda en respaldo a Dilma, dará una conferencia de prensa hoy por la mañana en Sao Paulo. (Fuente: AFP)

"Corrupción generalizada".

El juez Gilmar Mendes, del Tribunal supremo federal de Brasil, más alta autoridad judicial de ese país, denunció el domingo en Lisboa "un sistema de corrupción generalizado" en su país, en declaraciones difundidas por la prensa local. "Teníamos hasta hace poco un sistema de financiamiento privado" de las campañas políticas y "es probable que ese sistema se volvió más denso y sofisticado en los últimos años", declaró el juez, quien está en Portugal en una gira internacional.

Abogados: otra demanda contra Dilma.

La Orden de Abogados de Brasil (OAB) presentará hoy ante el Congreso una demanda de destitución de la presidenta Dilma Rousseff, que ya enfrenta un juicio de impeachment por presunta manipulación de las cuentas públicas.

"El impeachment figura en nuestra Constitución, como remedio jurídico de nuestra democracia", explicó el presidente de ese cuerpo colegiado, Claudio Lamachia, en declaraciones publicadas este domingo por el diario O Globo.

En noviembre, una comisión interna de la OAB había recomendado a sus miembros abstenerse de cualquier apoyo al proceso de destitución de Rousseff.

La mandataria, que denuncia una tentativa de "golpe de estado", es acusada de haber aumentado gastos sin permiso del Congreso y de tapar agujeros del presupuesto usando bancos estatales en 2014, el año de su apretada reelección, y a inicios de 2015.

Pero 26 de las 27 federaciones de la OAB se pronunciaron finalmente a favor del impeachment, tras recibir "informaciones del Supremo y de (la corte de) primera instancia sobre el Lava-Jato", la operación que puso al descubierto una red de licitaciones trucadas.

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