BRASIL

Rodeado de problemas, Bolsonaro apela a bases

El líder brasileño pide apoyo a cuatro meses de iniciar mandato.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Foto: Reuters
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Foto: Reuters

No fue una semana fácil para el presidente brasileño, Jair Bolsonaro. En el poder hace cuatro meses y medio, su gobierno enfrentó el miércoles las primeras protestas masivas que, en contra de los recortes presupuestarios a la educación, llenaron las calles de las principales ciudades del país. Y al día siguiente, se reveló que la Justicia había profundizado la investigación por corrupción sobre su hijo mayor, el senador Flavio Bolsonaro, sospechado demalversación de fondos, lavado y asociación ilícita.

A estos problemas se suman otros. En el Congreso, la propuesta de reforma previsional diseñada por su ministro de Economía, Paulo Guedes, avanza muy lentamente; el paquete de medidas anticriminalidad y anticorrupción presentado por el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, está estancado y la reforma administrativa, con la que el mandatario confiaba reducir gastos, corre el riesgo de caerse.

En el propio Palacio del Planalto, las peleas entre el ala militar del gabinete y los asesores presidenciales arrecian cada día. Y, mientras tanto, la economía no da señales de mejora: para el Banco Central, el PBI se achicó un 0,68% en el primer trimestre; el desempleo aumentó a 12,7% y la expectativa de crecimiento para Brasil este año cayó del 2,5% al 1,5%.

Ante este escenario negativo, Bolsonaro expresó su frustración a varios colaboradores mediante un grupo de WhatsApp, donde compartió un texto de autor desconocido que afirmaba que Brasil es "ingobernable" por los "intereses de las corporaciones", y se lamentaba de que la nueva administración de ultraderecha se hubiera vuelto "disfuncional porque no destruyó nada, es más, hasta ahora no hizo nada, no aprobó nada, solo intentó y fracasó". El texto -que luego se supo que había sido escrito por un empleado de la Comisión de Valores, Paulo Portinho- apuntaba como “enemigos” al Congreso y el Poder Judicial, y presagiaba una "ruptura institucional irreversible, con desenlace imprevisible".

El vocero presidencial, Otávio Rego Barros, leyó un breve comunicado de Bolsonaro en el que aclaraba el panorama y aprovechaba el episodio para exhortar a sus bases de apoyo a defenderlo: "Vengo colocando todo mi esfuerzo para gobernar Brasil. Los desafíos son innumerables y el cambio en la forma de gobernar no agrada a aquellos grupos que, en el pasado, se beneficiaron de las relaciones poco republicanas. Quiero contar con la sociedad para que juntos revirtamos esta situación y recoloquemos al país en el camino de un futuro promisorio. Que Dios nos ayude”.

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