ESPAÑA

Rey Felipe llama al diálogo y acciones contra la corrupción

Gobierno de Rajoy con frágil apoyo y sin mayorías en cámaras

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El presidente Mariano Rajoy aceptó el pedido del rey y busca apoyo en tiempo razonable. Foto: AFP

El rey Felipe VI de España pidió ayer jueves trabajar para que la corrupción sea "un triste recuerdo", al dirigirse al gobierno, los diputados y los senadores en la sesión de apertura de la XII legislatura. El monarca afirmó que "la corrupción que ha indignado a la opinión pública (...) tiene que llegar a ser un triste recuerdo de una lacra que hemos de vencer y superar".

"Los valores éticos deben inspirar nuestra vida pública", enfatizó, después de diez meses de parálisis política que generaron "inquietud y malestar en nuestra sociedad".

Varios escándalos de corrupción han acaparado la atención en España. En ellos se han visto implicados la hermana mayor del rey, la infanta Cristina, que espera saber si va a ser condenada por fraude fiscal, y el esposo de esta Iñaki Urdangarin. Igualmente están siendo procesadas por corrupción numerosas figuras vinculadas al gobernante Partido Popular (PP) y el PSOE.

El miércoles, un informe de Transparencia Internacional reveló que el 80% de los españoles considera que el gobierno lo está haciendo "mal" a la hora de combatir la corrupción.

El rey dijo por ello que se impone una "regeneración moral de la vida pública", como "antecedente necesario para poder recuperar la confianza de los ciudadanos".

El rey Felipe hizo además un firme llamamiento al diálogo, ante un Ejecutivo, el de Mariano Rajoy, que está en minoría en la Cámara y deberá pactar ley a ley con los demás partidos.

La sesión estuvo marcada por la protesta simbólica de los diputados de Podemos, la tercera mayor bancada en la Cámara (71 de 350). Cuando el rey terminó su intervención, pudo verse al diputado Pablo Iglesias, líder de Podemos, permanecer sentado y sin aplaudir. Otro diputado de Podemos lucía una camiseta con el lema "Yo no voté a ningún rey".

En la nueva legislatura el PP, con 137 diputados, no tiene mayoría suficiente en un Congreso de 350 escaños. Para la investidura de Rajoy el PP contó con los votos de los liberales de Ciudadanos (32), pero necesitó además la abstención del PSOE, segunda fuerza en la Cámara, lo que provocó una crisis interna en filas socialistas, con la dimisión de su líder, Pedro Sánchez, defensor del "No". La prueba de fuego para Rajoy será este año cuando deba negociar un ajuste en el gasto de 5.500 millones de euros para cumplir con los compromisos adquiridos con la Unión Europea.

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