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"Revolución espontánea" eleva tensión al máximo

Jerusalén volvió a ser ayer escenario de nuevos ataques cometidos por palestinos en medio de un despliegue de medidas de seguridad sin precedentes y de la colocación de controles y barreras en los barrios árabes.

La última agresión ocurrió ayer de tarde en las inmediaciones de la estación central de ómnibus, un blanco emblemático por ser un lugar concurrido y bullicioso en la parte oeste judía.

Allí, una mujer de 70 años resultó herida de gravedad al ser apuñalada en el estómago por un palestino. El agresor fue luego abatido a tiros por un agente de la Policía de Fronteras que se encontraba en el lugar de los hechos, informó la Policía.

Desde el 1º de octubre ya son 34 los palestinos muertos, al menos 13 de ellos autores de ataques en los que han sido asesinados un total de siete israelíes, en su mayoría por arma blanca.

Los cuchillos han sido la arma predilecta por los palestinos para atacar. Antes, los conflictos eran organizados, tenían una directiva. "Esto es mucho más espontáneo", dijo a El País Alberto Spectorovsky, un uruguayo profesor titular grado 5 de Ciencias Políticas en la Universidad de Tel Aviv.

"No hay una organización que diga: Ataquen por este lado. No hay metas, no hay dirigencia, no hay grupos terroristas armados. En esto, la mayoría son jóvenes que se incitan a través de las redes sociales", dijo.

Esta nueva modalidad de agresión, agregó el experto, dificulta la tarea de la Policía o de las fuerzas antiterroristas. "Porque no sabe de dónde pueden venir. Eso lo hace muy complicado", advirtió.

Un joven palestino combate en las cercanías de una asentamiento judío contra tropas. Foto: Reuters.
Un joven palestino combate en las cercanías de una asentamiento judío contra tropas. Foto: Reuters.

El estallido.

La violencia en Jerusalén empezó a crecer luego de enfrentamientos en septiembre en la Explanada de las Mezquitas (o también conocido como el Monte del Templo).

En ese recinto, de unas 15 hectáreas, hay mezquitas y templos judíos a solo dos o tres cuadras de distancia. Ese lugar está controlado por fuerzas israelíes.

Según los palestinos, Israel intentaba cambiar un acuerdo antiguo que todavía permite el ingreso de los árabes al recinto.

Israel desmintió rápidamente esas afirmaciones y las calificó de "incitación", según explica la cadena BBC.

Luego de ese episodio, un grupo de palestinos dispararon y asesinaron a dos israelíes que viajaban con sus cuatro hijos en Cisjordania. A las 48 horas, comenzaron los apuñalamientos.

A partir de ahí, Israel y Palestina empezaron a hacerse acusaciones: ambos se reclamaban el no proteger de forma adecuada a las comunidades del otro.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, denunció que las fuerzas israelíes realizaban "actos de agresión", mientras que el gobierno israelí decía que desde el otro lado se "incitaba" a la violencia.

Spectorovsky cree que esta nueva fase de disputa ocurre porque las reivindicaciones palestinas estaban quedando "desenfocadas" de la atención internacional debido a los otros conflictos de Medio Oriente.

"Para muchos era el tema central de la región. Pero la situación en Siria y el avance del Estado Islámico derivó el tema Israel-Palestina a un segundo plano. ¿A quién le podía importar que mueran dos o tres palestinos, cuando teníamos decenas de miles de fallecidos en Siria?", preguntó.

Esa calma relativa, cree el politólogo, le favorecía "mucho a Israel", pero "muy poco a los palestinos". "A Palestina le sirve mucho estar en el candelero".

Según Spectorovsky, hay nuevas causas que se han sumado a las típicas que argumentan los palestinos´, como la política de colonización de Israel. Una de ellas ha sido la influencia que han generado los ataques terroristas realizados por extremistas del islam en Europa (por ejemplo, el asesinato de 12 personas en el semanario francés Charlie Hebdo).

Medidas.

Los ataques de ayer elevan a 12 la cifra de los atentados ocurridos en Jerusalén en tan solo dos semanas, una tendencia que llevó al Gobierno de Benjamín Netanyahu a aprobar el martes medidas extraordinarias para frenar la ola de acuchillamientos.

Algunas de las decisiones empezaron a ejecutarse ayer, como el cierre o bloqueo por parte de las de fuerzas de seguridad de los principales accesos a los barrios palestinos considerados como los más conflictivos.

Además, el Gobierno de Benjamín Netanyahu busca imponer penas de "resonancia bíblica", según cuenta El País de Madrid, como la demolición de casas, confiscación de bienes de los autores de los atentados y, además, la negativa de devolver a sus familias los cadáveres de los atacantes abatidos.

"Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que el terrorista no reciba honores y ceremonias después de haber cometido un atentado", comentó el ministro de Seguridad Interna israelí, Guilad Erdan, sobre algunos de los recientes funerales palestinos, en los que el atacante adopta la condición de "shahid" (mártir) y es homenajeado.

Como respuesta, el presidente palestino, Mahmud Abás, anunció que continuará la lucha contra las políticas israelíes en todos los territorios palestinos, según un mensaje emitido por la TV.

Abás acusó a Israel de intensificar sus acciones violentas y "ejecuciones sobre el terreno contra palestinos indefensos". Esta relación tensa entre ambos gobiernos acrecienta la posibilidad de que ocurra una tercera Intifada (levantamiento armado de Palestina contra Israel). La primera comenzó en 1987 y terminó en 1991. Y la segunda estalló en 2000 y finalizó en 2005. PRODUCCIÓN: JUAN PABLO DE MARCO, EFE, AFP

Cancillería uruguaya pide diálogo entre ambos.

La Cancillería uruguaya emitió anoche un comunicado en el que insta a un diálogo entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina. "Una solución justa y duradera al conflicto existente (que permita la creación de dos Estados independientes viviendo en paz y armonía) podrá evitar las pérdidas humanas y materiales generadas", expresa.

Cierre de barrios "incentiva" el abuso.

La organización internacional de defensa de los derechos Human Rights Watch (HRW) condenó ayer las decisiones del Gobierno israelí de "cerrar" o "rodear" barrios palestinos de Jerusalén Este, porque en su opinión afectará a la libertad de movimiento de toda su población sin resolver un problema específico.

"Cerrar los barrios de Jerusalén Este violará la libertad de movimiento de todos los palestinos residentes sin ser una respuesta adecuada a una preocupación específica", dijo la directora para la zona de la organización, Sari Bashi, en un comunicado.

A decir de la ONG, los controles que Israel colocará a las entradas de esos barrios son "una receta para el acoso y el abuso".

El Gobierno israelí decidió ayer aplicar una serie de medidas preventivas en los barrios de Jerusalén Este, que Israel ocupa desde 1967, a raíz de la ola de violencia que sacude la región desde el pasado 1º octubre, en la que ya han muerto siete israelíes y una treintena de palestinos, once de ellos tras perpetrar o intentar cometer atentados, según fuentes policiales.

Según el diario Yediot Aharonot, 16 de los 26 atacantes de la ola de apuñalamientos, atropellos y ataques con arma de fuego de los últimos catorce días eran de Jerusalén Este, lo que les permite desplazarse por todo el territorio israelí.

Bashi destacó que, si bien la actual ola de violencia representa "un reto para cualquier fuerza policial", "exacerbar la política de castigos de destruir sus viviendas es una medida ilegal y también desconsiderada".

Esta fue una medida que Israel puso en práctica durante años en la segunda Intifada, pero acabó cancelándola por la gran cantidad de protestas de ONG internacionales y locales, los interminables recursos ante el Tribunal Supremo y el efecto bumerán que tenía entre los palestinos.

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