CUMBRE TENSA Y CON DISIDENCIA

Reunión de las 7 potencias de Occidente marcada por guerra comercial y Amazonia

Los incendios amazónicos captaron la atención de los principales líderes políticos del mundo que se reúnen en Francia. Las tensiones comerciales entre algunos países también acapararon la agenda.

El presidente Emmanuel Macron recibe a su par de Estados Unidos, Donald Trump, en el faro del balneario de Biarritz. Foto: AFP
El presidente Emmanuel Macron recibe a su par de Estados Unidos, Donald Trump, en el faro del balneario de Biarritz. Foto: AFP

Misión: contener a Donald Trump, evitar que uno de sus estallidos reviente un cónclave cuestionado por ineficiente y poco representativo. La cumbre del Grupo de los 7 (G7) empezó ayer sábado en Biarritz (Francia) con la agenda trastocada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China y los incendios en la Amazonia. En un almuerzo antes del cónclave con Trump, Macron se esforzó en rebajar la tensión. E intentó justificar -ante Trump y también ante sus socios europeos- su amenaza de bloquear el acuerdo con el Mercosur por la política medioambiental de Brasil.

El cara a cara con Trump, en una terraza junto a la playa desierta tomada por las fuerzas de seguridad, sirvió a Macron para repasar todos los escollos que convierten el G7 en un campo políticamente minado. Se trataba, por citar el neologismo que empleó un colaborador del presidente francés, de “desconflictuar” la relación. Es decir, buscar el mínimo denominador común y, sobre todo, jugar la carta de la relación personal para evitar que en estos días todo se descarrile, como sucedió en la cumbre de 2018 en Canadá.

Trump aterrizó en la localidad de Biarritz desbocado. El viernes, antes de subirse al Air Force One, anunció un aumento de aranceles a China en represalia por medidas similares que había adoptado Pekín, e instó a las empresas estadounidenses a dejar de fabricar en el país asiático. También amenazó a Francia con ampliar los aranceles a su vino como castigo por el impuesto francés que gravará a las grandes empresas tecnológicas. “Si lo hacen, impondremos aranceles como nunca han visto”, advirtió.

La lista de desencuentros es larga. Incluye los acuerdos para combatir el cambio climático y para frenar el programa nuclear iraní. Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, se ha retirado de ambos. Las divergencias llegan hasta la misma existencia del G7, el grupo de las democracias industriales, que agrupa a Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, el Reino Unido, Italia y Canadá. Desde que llegó al poder en 2017, Trump no se ha sentido cómodo en este foro, expresión de un multilateralismo que choca con la doctrina del America First (Estados Unidos primero). En la última cumbre del G7, en 2018 en Canadá, Trump retiró la firma del texto a última hora porque le disgustaron las palabras de Justin Trudeau.

La reunión pretendía desminar el terreno, punto por punto. “Que el presidente vea a Trump durante dos horas cara a cara, le permite converger, organizar el debate”, dijo la citada fuente, que pidió anonimato. “En Irán no quiere la guerra, quiere un acuerdo. En la Amazonia quiere apagar los incendios, aunque veamos las cosas de forma diferente en cuanto al clima. En el comercio, tiene claro que hay que presionar a China, pero entiende el impacto que tiene sobre la economía mundial”.

Funcionarios de la Policía Nacional de Francia realizan el operativo de vigilancia en la zona donde tiene lugar la cumbre. Foto: Reuters
Funcionarios de la Policía Nacional de Francia realizan el operativo de vigilancia en la zona donde tiene lugar la cumbre. Foto: Reuters

Macron tuvo que esforzarse para dar explicaciones a sus socios más próximos sobre su posición ante el pacto de libre comercio con Mercosur -el mercado común formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

Los ausentes en Biarritz se hicieron notar. Ni el líder chino, Xi Jinping, ni Bolsonaro asisten a la cumbre, pero las guerras comerciales y la batalla por la Amazonia los han convertido en protagonistas.

Puntos cruciales.

En un clima de tensión y posturas disidentes, las potencias de Occidente discuten, varios temas clave para el mundo.

-Prueba para Occidente. El G7 atraviesa un difícil periodo. Este club de potencias liberales, cuya hegemonía contestan las nuevas potencias, está dividido, sobre todo desde que Trump fue elegido presidente de Estados Unidos. ¿Sabrá demostrar su eficacia con las grandes crisis actuales? El presidente Macron, intenta demostrarlo invitando a otros países, como India, y deshaciéndose del comunicado final. “Más que negociar declaraciones, vamos a intentar avanzar en coaliciones” entre países con buena voluntad, explicó Macron.

-¿Un eje Johnson-Trump? Esta es la primera cumbre internacional del nuevo primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, y se produce a solo unas semanas de la fecha prevista del Brexit, el 31 de octubre. Sus declaraciones sobre el divorcio de Reino Unido con la Unión Europea se seguirán de cerca, sobre todo porque se reunirá con el presidente Trump, quien multiplica las declaraciones incendiarias contra Europa. ¿Verá la cumbre la aparición de un eje Johnson-Trump, con consecuencias en cadena para el resto de cuestiones diplomáticas?

- Fuego en la Amazonia. Los incendios que arrasan desde hace varios días la selva amazónica, el “pulmón del planeta” se impusieron en la agenda de la cumbre. Macron, Johnson y la canciller alemana, Angela Merkel, reprocharon su “inacción” al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y decidieron abordar en la cumbre esta cuestión, que consideraron una crisis internacional. “Intentaremos movilizar a todo el mundo para recaudar fondos para reforestar lo más rápido posible”, dijo Macron en una entrevista con el sitio web Konbini. El presidente francés, quien puso la agenda climática “en el centro de este G7”, quiere obtener compromisos por parte de los líderes -incluido Trump, escéptico con el cambio climático- para la cumbre medioambiental de Naciones Unidas en septiembre.

-La guerra comercial. El enfrentamiento entre China y Estados Unidos, con potenciales repercusiones en todo el mundo, se intensifica. Trump anunció el viernes nuevos aranceles a bienes chinos por un valor de 550.000 millones de dólares, después de que Pekín informara de su intención de imponer nuevos gravámenes a bienes importados de Estados Unidos por 75.000 millones de dólares.

Las 7 potencias con 10% de la población y el 40% del PIB

El Grupo de los 7 (G7) está integrado por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos. La Unión Europea está involucrada en el trabajo del grupo desde 1977. La fortaleza del G7 son los valores compartidos: democracia, respeto por los derechos humanos, libertades fundamentales, libertad de mercados y respeto al Derecho Internacional. En conjunto representan el 40% del Producto Interno Bruto (PIB) global y 10% de la población del mundo. Estados Unidos es el miembro del grupo con la población más numerosa -327,2 millones de habitantes- y el PIB más grande con US$ 20,49 billones, seguido de Japón con 126,5 millones de habitantes y un PIB de US$ 4,97 billones; Alemania con 82,9 millones de habitantes y un PIB de US$ 3,99 billones; Reino Unido con 66,5 millones de habitantes y un PIB de US$ 2,83 billones; Francia con 67 millones de habitantes y un PIB de US$ 2,78 billones; Italia con 60,4 millones de habitantes y un PIB de US$ 2,07 billones y Canadá con 37,1 millones de habitantes y un PIB de US$ 1,71 billones. (Fuentes: G7 y AFP)

Economía mundial está bajo amenaza.

El presidente Donald Trump aseguró que tiene la autoridad para llevar a la práctica su amenaza de obligar a las empresas de Estados Unidos a retirarse de China. Al respecto, citó una ley de seguridad que ha sido aplicada, principalmente, para apuntar contra terroristas, traficantes de drogas y estados que se apartan del Derecho Internacional como Siria y Corea del Norte.

Después que arribó a Biarritz, ayer sábado, Trump hizo un posteo en Twitter para citar la Ley de Poderes Económicos Internacionales de Emergencia, de 1977, una norma originalmente destinada a aislar a regímenes criminales, pero no para romper relaciones económicas con un socio comercial principal a raíz de una disputa por aranceles.

Emmanuel Macron y Donald Trump en un almuerzo previo al comienzo del G7 en Francia. Foto: AFP
Emmanuel Macron y Donald Trump en un almuerzo previo al comienzo del G7 en Francia. Foto: AFP

Trump exhortó a “todos los periodistas de fake news, que no tienen ni idea de lo que dice la ley sobre los poderes presidenciales, a intentar leer la ley de 1977”. Y, enfatizó: “¡Caso cerrado!”.

La amenaza de casi cortar las relaciones comerciales más importantes que tiene Estados Unidos puede provocar la disrupción de la economía global que ya se encuentra al borde de una recesión, en medio de esta guerra comercial, mientras provoca más desasosiego a las grandes empresas en Estados Unidos que dependen de China para su producción y venta de diferentes bienes, desde ropa hasta teléfonos inteligentes.

Trump amenaza como arma negociadora para obligar a un socio comercial a hacer concesiones. Fue el caso cuando prometió cerrar la frontera con México o imponer aranceles a sus bienes, con la finalidad de obligar a ese país a frenar la inmigración ilegal.

Al sostener que tiene las facultades para ordenar a las empresas estadounidenses a retirarse de China, Trump vuelve a afirmar la autoridad de un presidente, que ya ha cruzado líneas que sus antecesores nunca cruzaron.

Bajo el peso de la guerra comercial que libra Trump, China cayó desde el primer lugar al tercero entre los socios comerciales de Estados Unidos. China anunció el viernes un aumento de aranceles sobre bienes estadounidenses en represalia por las últimas tasas aplicadas por Trump. Pocas horas después, el presidente estadounidense prometió volver a aumentar los aranceles.

El Ministerio de Comercio de China indicó que “este bullying como proteccionismo comercial, viola el principio del respeto mutuo y socava el sistema de comercio multilateral”. (The New York Times)

Choque por la salida del Reino Unido
Foto: Pool

EL PAÍS DE MADRID

La cuenta atrás para el Brexit comenzó. Y, con ella, la batalla por identificar al culpable de una salida abrupta y sin acuerdo del Reino Unido de la Unión Europea (UE). El pulso se trasladó a Biarritz. Donald Tusk, presidente saliente del Consejo Europeo, y el nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, exhibieron las discrepancias. Tusk endosó a Johnson la responsabilidad de un Brexit duro si se llega al límite, el 31 de octubre, sin un acuerdo.

Boris Johnson será el tercer primer ministro conservador con el que hablaré del Brexit. La UE siempre está abierta a cooperar”, dijo Tusk. “En lo que no cooperaré es un no acuerdo. Y espero que el primer ministro Johnson no quiera pasar a la historia como míster No-Deal [señor No-Acuerdo, en inglés]”.

El acuerdo para el Brexit, que permitía una salida con un impacto controlado en la economía británica y en la del resto de la UE, ya existe. Lo negociaron durante dos años la antecesora de Johnson, Theresa May, y el negociador Michel Barnier en nombre de los europeos. El problema es que el Parlamento británico lo ha rechazado y Johnson, en el cargo desde finales de julio, también.

Esto deja pocas opciones para evitar el Brexit duro, que supondría la reaparición, de la noche a la mañana, de fronteras y aduanas entre el Reino Unido y la UE. El impacto económico es imprevisible.

La alternativa de Johnson consiste en renunciar a la salvaguarda irlandesa (backstop, en inglés). Esta cláusula permitiría mantener abierta, tras el Brexit, la frontera entre la República de Irlanda, miembro de la UE, e Irlanda del Norte, que pertenece al Reino Unido. Es un elemento clave en los acuerdos que a finales de los años noventa permitieron poner fin a décadas de violencia. “Yo no quiero que no haya acuerdo. Lo que digo a nuestros amigos de la UE es que, si no quieren un Brexit sin acuerdo, entonces hay que retirar el backstop del tratado”, dijo. Johnson y Tusk se reunirán hoy domingo.

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