ESTADOS UNIDOS

La renuncia de Mueller deja en manos del Congreso la acusación contra Donald Trump

El fiscal especial confluyó que no puede determinar si el presidente cometió obstrucción a la justicia

El fiscal especial Robert Mueller anuncia su retiro. Foto: AFP
El fiscal especial Robert Mueller anuncia su retiro. Foto: AFP

"Tuya, Héctor”. La histórica frase de René Borjas a Héctor Scarone cuando le dio el pase para el segundo gol uruguayo contra Argentina en la final de Amsterdam en 1928, podría aplicarse ahora a la posición del fiscal especial Robert Mueller, que ayer miércoles dejó en manos del Congreso de Estados Unidos avanzar en las investigaciones sobre la supuesta obstrucción a la justicia por parte del presidente Donald Trump.

Mueller, que a partir de ahora se retira del caso, negó que su informe sobre la injerencia de Rusia en la campaña electoral de 2016 exonerara a Trump de obstrucción a la justicia, pero dijo que no podía acusar al presidente. De esa forma, dejó el tema en manos del Congreso, donde un número importante de demócratas están clamando por iniciar un proceso de destitución a 17 meses de las próximas elecciones.

“Acusar al presidente de un delito no fue una opción que pudiésemos considerar”, indicó Mueller ayer miércoles en una declaración en el Departamento de Justicia, en la que anunció que daba por terminada la investigación.

No obstante, agregó: “Si hubiésemos tenido confianza en que el presidente claramente no cometió un delito, lo habríamos dicho”.

“La Constitución requiere un proceso fuera del sistema judicial penal para acusar formalmente a un presidente en ejercicio de un acto indebido”, explicó.

Mueller dijo que el caso dependía ahora del Congreso, donde su declaración provocó inmediatamente nuevos llamados demócratas para iniciar un juicio político a Trump.

Donald Trump. Foto: AFP
Donald Trump. Foto: AFP

"Caso cerrado", dice Donald Trump.

“Nada cambia en relación al informe Mueller. No hubo pruebas suficientes y en ese caso, en nuestro país, una persona es inocente”, tuiteó Trump luego de las declaraciones del fiscal especial. “¡El caso está cerrado! Gracias”, añadió.

Sin embargo, varios demócratas tienen otra opinión. Por ejemplo, la senadora Elizabeth Warren instó al Congreso a acusar a Trump. “Mueller no deja dudas”, tuiteó. “La Constitución deja ahora al Congreso actuar, y eso es un juicio político”.

“Debido a que el fiscal especial Mueller no fue capaz de perseguir cargos criminales contra el presidente, le corresponde al Congreso responder a los delitos, mentiras y otras malas prácticas del presidente Trump, y lo haremos”, afirmó por su lado Jerrold Nadler, presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes.

Nadler evitó, no obstante, mencionar expresamente la posibilidad de abrir un juicio político al mandatario. “Todas las opciones están sobre la mesa”, dijo posteriormente.

Pero la presidenta de la Cámara de Representantes, la también demócrata Nancy Pelosi, se mostró cautelosa sobre lanzar un proceso políticamente complicado 17 meses antes de las elecciones. “El Congreso continuará investigando y legislando para proteger nuestras elecciones y asegurar nuestra democracia. El pueblo estadounidense debe saber la verdad”, dijo Pelosi, evitando cualquier mención de un impeachment.

Nancy Pelosi, de blanco, molesta con Trump. Foto: Reuters
Nancy Pelosi, de blanco, molesta con Trump. Foto: Reuters

Al disponer de la mayoría, los demócratas podrían comenzar el proceso de destitución en la Cámara Baja, donde su aprobación solo requiere de mayoría simple, pero fracasaría en el Senado, controlado por los republicanos. En la Cámara Alta, al menos 20 de los 53 senadores republicanos deberían votar en contra de Trump para alcanzar los dos tercios que permitieran que el procedimiento de destitución triunfara.

El discurso de retirada.

Mueller realizó su breve declaración televisada mientras anunciaba su renuncia al cargo de fiscal especial.

Mueller, exdirector del FBI, rara vez fue visto mientras conducía la investigación en total secreto, después de ser nombrado para dirigirla el 17 de mayo de 2017.

Su nombramiento sorprendió a Trump, quien varias veces buscó la forma de sacarlo.

La declaración de Mueller se produce en momentos en que los demócratas en el Congreso presionan por su testimonio sobre la investigación de Rusia, como un posible apoyo en los esfuerzos de destitución contra el presidente.

Pero Mueller dejó en claro que no desea testificar, argumentando que era su “posición final” y que sería inapropiado hablar más al respecto.

Cinco fechas del Rusiagate

Filtraciones contra Hillary Clinton. El 22 de julio de 2016 WikiLeaks publica decenas de miles de correos del equipo de campaña de Hillary Clinton. El FBI sospecha de hackers rusos y abre una investigación sobre una posible injerencia en las elecciones.

Campaña de Putin y las “fake news”. El 6 de enero de 2017 los servicios estadounidenses concluyen que Vladimir Putin ordenó una campaña a favor Trump y contra Hillary Clinton. Trump comienza a hablar de “fake news” y de “caza de brujas”.

Destitución en el FBI y el encargo a Mueller. El 9 de mayo de 2017 Trump destituye al director del FBI James Comey, acusado de ser parcial contra él. El exdirector del FBI, Robert Mueller, es nombrado, ocho días más tarde, fiscal especial encargado de la investigación rusa.

Sin pruebas de colusión con Rusia. El 22 de marzo de 2019 Mueller entrega su informe final al fiscal general Bill Barr. Dos días más tarde, Barr informa al Congreso que la investigación no ha encontrado pruebas de colusión entre Rusia y el equipo de Trump.

La conclusión del fiscal general. Ayer 29 de mayo, el fiscal especial Mueller dice que la acusación formal de un presidente en funciones por obstrucción de la justicia “no es una opción” legal, incluso aunque no pueda absolver a Trump de estas sospechas.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados