MADRID | El ministro español de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, dimitió ayer presionado por la oposición conservadora, que lo acusa de mala actuación en un asunto de corrupción en varios ayuntamientos y por los jueces, que la semana pasada fueron a la huelga.
"Cuando uno se da cuenta de que está siendo utilizado contra este proyecto (del Partido Socialista en el gobierno), lo que tiene que hacer es evitarlo (...) Lo mejor es renunciar", declaró Fernández Bermejo en conferencia de prensa.
El ex ministro se refería a las presiones recibidas por el opositor Partido Popular (PP, conservador) debido a que Fernández Bermejo participó junto con el juez Baltasar Garzón en una partida de caza. Esta coincidencia se produjo en el momento en que el magistrado investiga un caso de corrupción en varios ayuntamientos de la región de Madrid (centro) y de Valencia (este), en la que están implicados algunos cargos del PP.
El líder del PP, Mariano Rajoy, había exigido la dimisión del ya ex ministro por intentar "instrumentalizar" la justicia contra su partido. Además, pidió a Garzón que se aparte de esta investigación que destapó una red de tráfico de influencias que implica a empresarios cercanos al PP para lograr favores de autoridades locales.
Garzón, que se recupera de una crisis de ansiedad que sufrió el viernes, por la que fue hospitalizado, imputó hasta ahora a 37 personas, entre ellas un alcalde y un ex alcalde del PP, por presuntos delitos de "blanqueo de capitales, fraude, corrupción y tráfico de influencias".
En tanto, el colectivo de jueces, que fue a la huelga por primera vez la semana pasada en medio de una polémica sobre si tienen o no derecho a ello, reclaman desde hace meses informatizar el trabajo, más presupuesto y la creación de 1.200 puestos de magistrados. afp