Elecciones en Brasil

Relación con el Congreso más fragmentado del mundo

Bolsonaro deberá negociar apoyos fuera de su partido político.

Los nuevos legisladores asumirán en febrero. Foto: AFP
Los nuevos legisladores asumirán en febrero. Foto: AFP

El próximo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, tendrá que lidiar con el Congreso más fragmentado del mundo, con 30 partidos representados y sin ninguna formación que cuente con más del 12% de los votos.

"Tendrá poco apoyo en el Congreso, una elevada oposición, la necesidad de ofrecer concesiones para atraer aliados y grandes dificultades para lograr el apoyo mayoritario de los legisladores a sus iniciativas", dijo a EFE el analista Antonio Augusto de Queiroz, director de Documentación del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (Diap).

Las ya difíciles relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo en Brasil aumentaron tras las elecciones legislativas del 7 de octubre pasado, en las que el número de partidos que estarán representados en la Cámara de Diputados a partir de febrero próximo subió de 25 a 30 y en el Senado des 15 a 20. Como consecuencia de esa fragmentación, ninguno de los partidos tendrá fuerza suficiente para aprobar un proyecto de ley, que exige mayoría simple (257 de los 513 diputados y 41 de los 81 senadores), y mucho menos una enmienda constitucional, que exige respaldo de tres quintas partes (308 de 513 diputados y 49 de 81 senadores).

El ahora opositor Partido de los Trabajadores (PT) será la primera fuerza en la Cámara de Diputados, con 56 bancas frente a los 69 que tenía, es decir el 10,9% del total. El Partido Social Liberal (PSL) de Bolsonaro, en tanto, será la segunda bancada en Diputados con 52 votos, con lo que suma el 10,1% del respaldo. El Senado el opositor PT contará con seis representantes y el oficialista PSL con cuatro.

Bolsonaro "tendrá que negociar con el Centrao y eso tendrá un alto costo burocrático e ideológico", explicó Queiroz en referencia a un grupo mayoritario de partidos de centro. Bolsonaro dejó claro que no pretende negociar con los partidos y que espera recibir el respaldo de las llamadas bancadas BBB: legisladores que defienden intereses corporativos de los hacendados (buey), las iglesias evangélicas (biblia) y militares y policías (bala).

Tan sólo el grupo que defiende los intereses de los grandes productores rurales contaba en la Legislatura pasada con 218 diputados y 18 senadores.

La influencia de estas bancadas creció significativamente en las pasadas elecciones, por lo que se prevé que la próxima legislatura estará volcada a una línea conservadora.

El ultraderechista, que ha recibido el apoyo explícito de los integrantes de estas bancadas, asegura que tiene el respaldo en la Cámara de Diputados de al menos 350 legisladores.

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